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Nápoles: máquina del tiempo de la historia

Es una de las ciudades con más identidad de Italia; vale la pena recorrer sus edificios suntuosos, a la sombra de un volcán que marcó una era y que sigue activo.

Nápoles es gastronomía, color, caos, calles angostas, alegres napolitanos, folklore y teatro. Esta ciudad icónica de Italia, vecina de los restos de la malograda Pompeya, así como de las maravillas de la Costa Amalfitana, es uno de los destinos que despiertan interés no solo por su riqueza histórica y cultural sino por los lugares que lo rodean.

Dicen que en Nápoles se come la mejor pizza del mundo. Si es así, ¿cómo perderse ese paraíso en el mundo? La "margherita" es la auténtica, oriunda y original, con tomate, mozzarella, aceite y albahaca. La tradición cuenta que en 1889, un cocinero llamado Raffaele Esposito, de la pizzería Brandi1, creó una pizza con los colores de la bandera de Italia en honor de la reina de esa época, Margarita de Saboya.

Pero la gastronomía en la ciudad no se limita a esa comida. La buena noticia es que además de la pizza hay otras opciones, para ir matizando, excelentes y muy buscadas por los viajeros del mundo, como la mozzarella di bufala, strufofoli, pasta con frutos del mar y el limoncello di Sorrento (una de las localidades cercanas que abre el abanico de la Costa Amalfitana).

Pero demás de comer y comer (y caminar para bajar la comida), hay muchos lugares muy interesantes para conocer en esa ciudad. La obra arquitectónica borbónica se destaca en cuanto a tesoros patrimoniales, y aquí van algunos de los imperdibles a visitar en esta urbe.

El espacio público desde siempre es la Plaza del Plebiscito. Aquí se celebran eventos al aire libre y espectáculos. Es un lugar de encuentro y paseo de napolitanos y turistas. A su alrededor se pueden visitar varios lugares de gran interés, como el Palacio Real, la iglesia de San Francisco de Paula y el teatro de San Carlos.

El Palacio Real llevó unos 200 años en construirse, entre el siglo XVII y el XIX. Ubicado en el centro de Nápoles se edificó en 1616 para los monarcas españoles de la ciudad. Luego fue la residencia de los reyes borbones, que gobernaron el Reino de Nápoles durante los siglos XVIII y XIX. Actualmente es un museo muy bien conservado en todo su esplendor. Sus jardines, el apartamento real y el Teatrino de Corte son las principales atracciones.

La iglesia de San Francisco de Paula, ubicada frente al Palacio Real –en el hemiciclo de Plaza del Plebiscito– es una de las iglesias italianas más importantes del período neoclásico. Algo así como la versión napolitana del Panteón de Roma pero con menos turistas (lo cual es fantástico). Impresiona la fachada curva en el lado occidental y las obras de arte religioso que alberga en su interior.

El Teatro de San Carlos, en la misma zona de los dos anteriores puntos, es una institución cultural de primera categoría, el más importante de Nápoles y uno de los más famosos del mundo. Es el teatro de ópera más antiguo que todavía funciona (se construyó en 1737) y modelo de los siguientes teatros que se construyeron en Europa.

El milagroso San Gennaro
San Gennaro es el patrono de la ciudad de Nápoles y su templo de culto es El Duomo. Los napolitanos son muy devotos de San Gennaro, al punto que cada 19 de setiembre desde hace 400 años se produce la "licuefacción" de la sangre del santo. Ese día, el sacerdote expone en el altar frente a una urna que contiene la cabeza del santo y una ampolla con su sangre solidificada.

En la ceremonia, los creyentes comienzan a rezar y la sangre sólida y oscura se vuelve líquida y rojiza, lo que se considera un milagro del santo.

Al lado de la catedral se encuentra el Museo del Tesoro de San Gennaro, considerado uno de los tesoros más ricos del mundo por sus estatuas, joyas y pinturas. Sobre el patrono napolitano no podemos dejar de mencionar las Catacumbas de San Gennaro, centros subterráneos de enterramientos paleocristianos que ocupan casi 5.600 metros cuadrados excavados en la colina de Capodimonte. En el siglo V fueron sepultados allí los restos de San Gennaro y luego trasladados a la catedral de Nápoles. En la catacumba superior destacan los frescos del siglo II y la pequeña Cripta de los obispos. No deje de visitar, además, la también majestuosa Basílica Mayor, construida en el siglo V.

El Palacio Real de Caserta
En la arquitectura de muchos edificios napolitanos se nota la presencia española, que comenzó en el siglo XV con la corona de Aragón. En 1734 llegaron los Borbones y permanecieron hasta 1861.

En su legado se cuentan varias obras grandilocuentes; una de las más notorias es el Palacio Real de Caserta (Reggia di Caserta), también llamado el Versalles del sur, realizado por encargo de Carlos III. Tiene 1.200 salas, un parque con más de tres kilómetros de longitud y un acueducto de 40 kilómetros que hasta el día de hoy lo utilizan los agricultores. Se estima que es la residencia real más grande en el mundo.

Bajo la mirada del Vesubio
Buena parte de la vida y costumbres de los napolitanos transcurre a la sombra de una amenaza constante, el monte Vesubio, un volcán activo que reina sobre la bahía de Nápoles y que es una visión grandiosa para quien llega a esa zona por primera vez. Este fue el volcán que sepultó en el año 79 D. C. a dos ciudades: Pompeya y Herculano.

Si va a Nápoles no dejará de dedicarle al menos un día a estas zonas arqueológicas que, congeladas en el tiempo por la lava, permiten ser testigos de primera mano de cómo se vivía allí hace mil años. En los últimos años no estaban en su mejor momento de mantenimiento, pero desde hace un tiempo el gobierno italiano emprendió una enorme tarea de restauración, al punto de que se excavaron nuevas casas y locales.

Pero el Vesubio no es solo historia; es uno de los volcanes más peligrosos del mundo porque sigue activo y en medio de una zona en la que viven al menos tres millones de personas. Su última erupción fue en 1944 y destruyó buena parte de la ciudad de San Sebastiano.

Museos

Museo arqueológico de Nápoles
Es una "must". Como museo es uno de los más importantes del mundo y uno de sus grandes atractivos son las muchas obras recuperadas de Pompeya (como la famosa Venus, quien era la protectora de la ciudad destruida por la erupción del volcán Vesubio en el año 79 DC. También se puede ver obra greco-romana, egipcia y etrusca.

Museo Capodimonte
Es otra de las obras grandiosas encargada por Carlos VII, rey de Nápoles y Sicilia, (quien luego sería Carlos III, rey de España). Inicialmente fue utilizado como residencia de verano de los Borbones. Para los amantes del arte, este palacio exhibe la mayor colección artística de Nápoles y una de las más importantes de Italia. Obras de artistas como Tiziano y Caravaggio, Botticelli, Gentileschi, Brueghel, el Greco y Goya ocupan sus paredes.

Museo Sansevero y Cristo Velado
El Cristo Velado es una de las grandes atracciones en cuanto a escultura a nivel mundial. Misteriosa y fascinante, esta obra de Giuseppe Sanmartino fue realizada en 1753. Su característica más sorprendente es el velo que cubre al Cristo, transparente y tallado en el mismo bloque de mármol del resto de la estatua. Por supuesto que tiene su leyenda: se decía que el velo sobre el cuerpo de Cristo era en realidad de tejido y que gracias a un líquido realizado por un alquimista se transformó en mármol. La ciencia ya demostró que es efectivamente mármol. Si bien el Cristo Velado es la gran atracción, también vale recorrer la Capilla Sansevero (ya lo dice su nombre de museo), de una enorme riqueza artística.

Castillos

Castel Dell'ovo
Este es el lugar donde obtener las mejores vistas de Nápoles y el monte Vesubio. El nombre del castillo hace referencia a una leyenda local que dice que el poeta Virgilio colocó un huevo mágico bajo sus cimientos de piedra para salvaguardarlo de la destrucción. Siempre que el huevo permaneciera intacto, el castillo estaría a salvo. Es una obra del siglo XV y se construyó sobre un islote frente a la ciudad (aunque la primera estructura data del siglo XII). Además del edificio se puede visitar el museo de la prehistoria, que se centra en las civilizaciones antiguas que vivieron en la zona exhibiendo objetos de la vida cotidiana.

Castel Nuovo (MaschioAngioino)
Es uno de los símbolos de la ciudad. Imponente castillo medieval y se encuentra muy cerca del puerto de Nápoles. Se destaca el famoso arco de triunfo del Castel Nuovo. Hoy es la sede del Museo Civico de la ciudad. Frente al castillo se encuentra la Piazza del Municipio, una de las más grandes de Europa. Por estar cerca del puerto turístico en un punto muy importante.

El Observador
Foto: David McKelvey - Flickr

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