
El proyecto de Presupuesto 2027 contempla habilitar operaciones de crédito por hasta US$ 3.500 millones destinadas a tres submarinos convencionales y dos fragatas multimisión. La iniciativa se inscribe en un proceso más amplio de recuperación de capacidades navales que incluye infraestructura, logística, aviación, mantenimiento y sistemas tecnológicos.
La Armada Argentina proyecta una renovación de parte de sus principales capacidades operativas, con especial atención en la recuperación del componente submarino y la modernización de sus unidades de superficie.
El proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Poder Ejecutivo al Congreso contempla autorizaciones para gestionar financiamiento por hasta US$ 3.500 millones destinado a la incorporación de medios para la Armada.
De acuerdo con la documentación presupuestaria, hasta US$ 2.300 millones podrían destinarse a la adquisición de tres submarinos convencionales, mientras que otros US$ 1.200 millones estarían destinados a la incorporación de dos fragatas multimisión.
La distribución prevista ubica a los submarinos en la órbita de la Base Naval Mar del Plata y a las fragatas en la Base Naval Puerto Belgrano. En ambos casos, el proyecto establece un plazo mínimo de amortización de tres años.
Una autorización y no una compra concretada
Uno de los aspectos centrales para interpretar el anuncio es que los US$ 3.500 millones no constituyen un desembolso ya realizado ni significan que las cinco unidades hayan sido contratadas.
La previsión figura entre las autorizaciones para operaciones de crédito público incorporadas al proyecto presupuestario. En caso de aprobarse, el Poder Ejecutivo quedaría habilitado para avanzar en la búsqueda y negociación del financiamiento correspondiente.
Por lo tanto, la eventual incorporación de los buques dependerá de las decisiones presupuestarias, las condiciones financieras y las negociaciones que posteriormente puedan establecerse con los potenciales proveedores.
La diferencia resulta particularmente importante en el caso de los submarinos, debido a que un programa de esta magnitud no comprende solamente la construcción o adquisición de las plataformas, sino también infraestructura, entrenamiento de las dotaciones, sistemas de armas, repuestos, mantenimiento y sostenimiento durante décadas.
Recuperar una capacidad que permanece inactiva
El componente submarino constituye uno de los principales desafíos para la Armada Argentina.
La fuerza quedó sin submarinos operativos después del hundimiento del ARA San Juan, ocurrido en noviembre de 2017, en el que fallecieron sus 44 tripulantes.
Desde entonces, la recuperación de esta capacidad ha formado parte de los planes de reequipamiento naval argentino.
La incorporación de tres unidades permitiría reconstruir progresivamente una fuerza submarina que requiere, además de los buques, una estructura específica de formación y adiestramiento.
El entrenamiento de submarinistas constituye un aspecto particularmente complejo debido a las características de este tipo de operaciones. Argentina ha mantenido durante estos años vínculos de cooperación y actividades de formación con marinas de la región, mientras analiza alternativas para recuperar una capacidad que requiere personal altamente especializado.
Entre los diseños que han aparecido en el análisis de posibles adquisiciones se encuentra la familia Scorpène, desarrollada por Naval Group y utilizada actualmente por Brasil. Sin embargo, hasta el momento el proyecto presupuestario no establece públicamente un modelo determinado ni identifica un proveedor definitivo.
Renovación de las unidades de superficie
El segundo componente de la iniciativa está relacionado con la Flota de Mar.
El proyecto contempla hasta US$ 1.200 millones para dos fragatas multimisión, con destino previsto en Puerto Belgrano.
La incorporación de estas plataformas se encuadra en la necesidad de renovar progresivamente unidades de combate de superficie cuya incorporación se remonta a décadas anteriores.
La Flota de Mar mantiene como principales medios de combate a los destructores y corbetas de las familias MEKO 360 y MEKO 140, mientras que los patrulleros oceánicos incorporados en los últimos años cumplen principalmente funciones vinculadas con la vigilancia, el control y la presencia marítima.
Las fragatas multimisión responderían a una categoría diferente, con capacidad para integrar distintos sensores, sistemas de combate y armamento y operar en una variedad de escenarios marítimos.
El objetivo de una renovación de estas características no se limita, por lo tanto, a reemplazar buques individualmente. Implica modificar progresivamente la composición de la fuerza y sus posibilidades de operación.
El desafío de sostener los buques
La recuperación de capacidades navales requiere además atender un aspecto menos visible que la incorporación de plataformas: la infraestructura necesaria para mantenerlas disponibles.
En este sentido, la Armada Argentina viene trabajando sobre sus instalaciones de mantenimiento, particularmente en el complejo naval de Puerto Belgrano.
La modernización de sus diques y talleres apunta a mejorar las condiciones para realizar reparaciones de mayor magnitud y reducir los períodos durante los cuales los buques permanecen fuera de servicio.
La reciente puesta en funcionamiento de una nueva compuerta para el dique seco N.º 2 forma parte de ese proceso. La infraestructura permite ampliar las posibilidades de mantenimiento de unidades de mayor porte y, al mismo tiempo, facilitar las tareas de conservación de la propia instalación.
El concepto resulta fundamental para cualquier programa de renovación naval: disponer de nuevos buques no garantiza por sí solo una determinada capacidad operacional si no existe una infraestructura capaz de mantenerlos, repararlos y devolverlos al servicio dentro de plazos razonables.
Aviación Naval y vigilancia marítima
El proceso de recuperación también alcanza a la Aviación Naval.
Durante los últimos años Argentina avanzó en la incorporación de aeronaves destinadas a vigilancia y patrullaje marítimo, entre ellas los P-3C Orion, junto con otras aeronaves y helicópteros destinados a complementar las capacidades de las unidades de superficie.
Los medios aeronavales cumplen un papel especialmente relevante para una fuerza que debe cubrir una extensa fachada marítima y desarrollar tareas de vigilancia, reconocimiento, búsqueda y rescate y control de espacios marítimos.
La combinación entre buques, aeronaves, sensores y sistemas de comando y control constituye actualmente uno de los elementos centrales de la arquitectura de vigilancia naval.
A esto se suma el desarrollo de sistemas no tripulados y nuevas herramientas tecnológicas, que progresivamente amplían las posibilidades de obtener información sobre áreas marítimas extensas sin recurrir exclusivamente a plataformas tripuladas.
Una renovación que excede a cinco buques
El programa anunciado debe interpretarse dentro de un proceso de mayor alcance.
La Armada no solo necesita recuperar plataformas que dejaron de estar disponibles, sino también recomponer progresivamente capacidades relacionadas con personal, formación, mantenimiento, infraestructura, logística, aviación, sensores y tecnología.
En el caso de los submarinos, la dificultad es todavía mayor debido a que la interrupción de la actividad durante varios años implica recuperar simultáneamente unidades y experiencia operacional.
Una fuerza naval moderna funciona como un sistema integrado. Un submarino requiere una base preparada para recibirlo, personal entrenado, infraestructura de mantenimiento, repuestos, sistemas de armas, medios de apoyo y una cadena logística capaz de sostener sus operaciones.
Lo mismo ocurre con las fragatas y con el resto de los componentes de una fuerza de superficie.
El Atlántico Sur como escenario estratégico
La iniciativa presupuestaria aparece además en un momento de renovada actividad diplomática entre Argentina y el Reino Unido en torno a la cuestión de las Islas Malvinas.
El Gobierno argentino presentó este 17 de septiembre un proyecto destinado a incrementar las sanciones contra empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en las islas, en una nueva señal de la importancia que la cuestión mantiene dentro de su política exterior.
La coincidencia temporal entre ambos procesos constituye un elemento del contexto estratégico, aunque no permite establecer por sí misma que la eventual adquisición de submarinos y fragatas tenga como objetivo específico un escenario de confrontación con el Reino Unido.
Desde el punto de vista estrictamente naval, la recuperación de la capacidad submarina y la renovación de unidades de superficie responden también a necesidades acumuladas durante años, vinculadas con la disponibilidad de medios, la vigilancia del espacio marítimo y la capacidad de operar de manera sostenida.
Un proyecto de largo plazo
Si el Congreso aprueba el Presupuesto 2027 y las autorizaciones de crédito correspondientes avanzan posteriormente hacia operaciones concretas, Argentina iniciaría uno de los programas de renovación naval más importantes de las últimas décadas.
El proceso, sin embargo, será necesariamente gradual.
La eventual incorporación de tres submarinos y dos fragatas implicaría años de construcción o entrega, formación de tripulaciones, adaptación de infraestructura, incorporación de sistemas y establecimiento de cadenas logísticas y de mantenimiento.
Por ese motivo, el alcance real del programa no estará determinado únicamente por el número de buques adquiridos, sino por la capacidad de Argentina para sostenerlos operativamente durante todo su ciclo de vida.
El proyecto de Presupuesto 2027 marca así una posible nueva etapa para la Armada Argentina: la recuperación de una capacidad submarina que permanece interrumpida desde 2017, junto con una renovación progresiva de sus principales medios de superficie y un fortalecimiento paralelo de la infraestructura, la aviación naval y los sistemas de apoyo.
La concreción de ese objetivo dependerá ahora de la evolución del trámite presupuestario, del acceso al financiamiento y de las decisiones que se adopten posteriormente respecto de modelos, proveedores y condiciones de adquisición.
Publicado por: Uruguay Visión Marítima
Fuente de esta noticia: https://www.visionmaritima.com.uy/argentina-proyecta-recuperar-su-capacidad-submarina-y-renovar-parte-de-su-flota-de-mar/
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