“Del pueblo al futuro”, dice la consigna y dice bien. 106 años con el orgullo del camino recorrido, marcado por el heroísmo individual y colectivo de miles, con el compromiso de dar respuestas al presente, desde las luchas del pueblo, y también, desde allí, construir un futuro diferente, de libertad e igualdad, de emancipación social.
Editorial. Semanario El Popular. Montevideo. 21/09/2026. El 21 de setiembre el Partido Comunista de Uruguay (PCU) cumple 106 años. Este año la consigna del aniversario, “Del pueblo al futuro” y su logo, que entrelaza las banderas de Uruguay, del Frente Amplio y la roja con la hoz y el martillo, junto a la paloma de la paz, dicen mucho de la historia, del presente y de la reivindicación de un futuro para nuestro pueblo y para la humanidad.
Es necesario colocar la perspectiva histórica. Uno de los componentes ideológicos centrales, sustentados en la materialidad de la organización productiva y social, de la construcción de hegemonía de las clases dominantes es negar la historia. Nos quieren obligar a vivir en un presente perpetuo, sin pasado en el que referenciarse, y sin futuro, es decir sin esperanza de transformación o de cambio.
Hablar de la historia del PCU supone reafirmar conceptos ya expresados, pero es imprescindible hacerlo.
Lo primero es decir que han sido 106 años de lucha. No hubo un solo día en estos 106 años, en cualquier circunstancia, y hubo muy duras, en que las y los comunistas hayan dejado de luchar. El PCU fue, es y quiere seguir siendo, un partido de militantes, de revolucionarias y revolucionarios.
Estos 106 años fueron y son de organización, conciencia y militancia y los protagonizaron miles de hombres y mujeres, que entregaron y entregan lo mejor de sí a la causa de la emancipación social.
Confluyeron en la fundación del PCU tres vertientes, es importante recordarlas y destacar su vigencia, su expresión en el hoy.
La primera, el internacionalismo, fundamental en la fundación del PCU y hoy en su identidad. La identificación con la Revolución de Octubre, el primer intento de las y los oprimidos de gobernarse a sí mismos. El internacionalismo, como concepción ideológica, marxista-leninista, pero también como práctica política militante. El antimperialismo, unir nuestra suerte a la de la segunda y definitiva independencia de los pueblos de nuestro continente. La segunda, la reivindicación del contenido popular de la revolución artiguista y el compromiso de retomarla en las luchas presentes y en el futuro por construir. La tercera, fortalecer el papel de las y los trabajadores en nuestro país y con ellos de los sectores populares. Para eso, la necesidad de dotarlos de una herramienta para que se expresen en la política, la forma más elevada de la lucha de clases y que se transformaran así en protagonistas independientes de la misma.
Estas vertientes recorren la historia del PCU y se expresan con mucha fuerza en el presente. El internacionalismo y el antimperialismo son obligación ética y necesidad práctica para enfrentar al capitalismo en crisis estructural y orgánica y al imperialismo yanqui, en declive relativo, que busca someter al mundo y especialmente a nuestro continente a sus intereses hegemónicos. El Artiguismo y su contenido popular son una referencia clave para las luchas presentes, sigue siendo necesario que “los más infelices sean los más privilegiados”. El papel de las y los trabajadores y su gravitación en la política nacional determina, centralmente, el contenido y el ritmo del proceso de transformación social.
En estos 106 años hubo momentos importantes, la historia no se desarrolla linealmente, hay saltos en calidad que la aceleran o la hacen retroceder. La vieja y querida dialéctica.
El XVI Congreso del PCU, en 1955, fue uno de ellos. Allí el PCU se planteó un análisis de la realidad nacional, sus bases materiales, su composición de clases, y también trazar una ruta teórica para su transformación, una estrategia, una táctica y construir una herramienta organizada para materializarlas. Fue un esfuerzo titánico y lúcido por aplicar creadoramente el marxismo leninismo a la realidad de nuestro país.
En ese proceso que llevó mucho esfuerzo y militancia, jugó un gran papel Rodney Arismendi, junto al colectivo de dirección que lo encabezó. En una entrevista sintetizó la línea política que surgió de ese Congreso como: “Unitaria y de masas”.
Tiene muchos méritos, no se podría explicar la historia de los avances populares y de la izquierda en el Uruguay sin ella, pero hay uno fundamental: se hizo patrimonio de miles y con su acción transformó la sociedad.
Fue reelaborada, medida por su aplicación a la realidad y por la transformación de esta, se materializó en praxis de cientos de miles. La vigencia de sus planteos centrales demuestra su fecundidad, pero también la necesidad de recrearla, de incorporar las nuevas experiencias y desafíos.
Esa línea tuvo como objetivo central la construcción de la unidad política y social del pueblo. De esa praxis, de la militancia conjunta con compañeras y compañeros de la izquierda y el movimiento popular, surgió como resultado la unidad de las y los trabajadores; la unidad de los trabajadores con las capas medias, en particular con las y los estudiantes y la intelectualidad y la unidad de la izquierda, primero en el FIDEL y luego en el Frente Amplio.
Como ya hemos señalado, estos avances no son obra exclusiva del PCU. Una de las singularidades de la historia del PCU es que más de la mitad de su existencia transcurrió en militancia conjunta con otras expresiones de la izquierda y del movimiento popular en herramientas unitarias que ayudó a construir. Esa experiencia ha sido y es transformadora.
Un elemento importante de esa línea histórica del PCU, profundamente leninista, es que sea el pueblo organizado, a través de su propia experiencia de lucha, el que madure en su conciencia y protagonice la disputa por la hegemonía con las clases dominantes. Eso también tiene una enorme vigencia presente y proyección futura.
Hubo otros momentos trascendentes en estos 106 años. Es importante decir que para un Partido revolucionario, que enfrentó dos dictaduras que buscaron su aniquilación, en particular la dictadura fascista instalada luego del golpe de Estado de 1973, que definió al Partido como su enemigo principal; que defendió su existencia en la crisis tras la caída de las experiencias del socialismo en el este de Europa; que luchó contra la ofensiva del neoliberalismo; que enfrenta hoy otra ofensiva del imperialismo, en medio de la cual Donald Trump el 4 de julio vuelve a colocar a los comunistas como el enemigo central; existir y ser una fuerza política real en la sociedad, 106 años después de su fundación, es una victoria en sí misma.
Es mucho lo que se luchó y lo que se está luchando. Pero no hay lugar para la autocomplacencia.
En la resolución general del XXXIII Congreso, realizado muy recientemente, en diciembre del año pasado, se plantea con claridad los desafíos del presente: “Construir un PCU y una UJC a la altura de los desafíos que el momento histórico, en su gravedad y en sus potencialidades, plantea. Un PCU más grande, más organizado, con más medios, con más lazos con nuestro pueblo y con la sociedad. Un PCU con más capacidad de lucha, de elaboración y de propuesta para ponerlas al servicio de la emancipación de nuestro pueblo. Un Partido que contribuya a dar respuestas a las necesidades urgentes de nuestro pueblo y a la acción transformadora de los gobiernos frenteamplistas. Para ello aprobó la construcción de un Plan Estratégico que, con su elaboración y su desarrollo, implique un salto en calidad en la construcción partidaria. Un Partido constructor de la unidad política y social del pueblo y de su protagonismo. Un Partido comprometido en lograr una síntesis política y social superadora del capitalismo. Un Partido para avanzar en democracia, hacia una democracia avanzada, con rumbo al socialismo. Un Partido para la Revolución. Un Partido para la pública felicidad”.
“Del pueblo al futuro”, dice la consigna y dice bien. 106 años con el orgullo del camino recorrido, marcado por el heroísmo individual y colectivo de miles, con el compromiso de dar respuestas al presente, desde las luchas del pueblo, y también, desde allí, construir un futuro diferente, de libertad e igualdad, de emancipación social.
Medio: elsiglo.cl
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Cómo el quebranto me enseñó la belleza del sexo
- ★La Legislatura porteña sigue avanzando con la creación del fuero laboral en la Ciudad
- ★Exsenador Bacchetta recuerda que advirtió sobre Hernán Rivas: “Este señor no era abogado”
- ★Investigan abuso de un niño de 13 años hospitalizado por una enfermedad de transmisión sexual
- ★Horqueta: anuncian bloqueo de ruta PY05 en reclamo de la regularización de tierras


