Cuatro huellas de casi un metro han permitido reconstruir unos pasos dados hace unos 66,5 millones de años en lo que hoy es Dakota del Norte, en Estados Unidos. Los investigadores las presentan como el primer rastro conocido de varios pasos que puede atribuirse a un Tyrannosaurus rex adulto.
El trabajo, realizado por científicos del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver y la Universidad John Moores de Liverpool, aporta pistas sobre cómo caminaba este depredador. La secuencia sugiere un desplazamiento a una velocidad comparable a la de una persona andando deprisa, aunque el desgaste de las huellas obliga a tomar los cálculos con cautela.
Cuatro pasos que cuentan una historia
El rastro mide unos siete metros y conserva dos huellas del pie izquierdo y dos del derecho. Se encontró en 2025 cerca de Marmarth, en terrenos federales gestionados por el Servicio Forestal de Estados Unidos, dentro de la formación geológica Hell Creek.
Ya se conocían huellas aisladas atribuidas a adultos de esta especie, pero disponer de una secuencia añade información sobre su movimiento. Permite medir la separación entre apoyos y seguir un pequeño tramo de su recorrido.
“Las huellas capturan un instante de su comportamiento”, explica Tyler Lyson, conservador de paleontología de vertebrados del museo de Denver. Ahí está el valor del hallazgo, en acercarnos a un animal que dejó señales mientras se movía por el paisaje.
Por qué apunta al T. rex
La identificación combina varias pistas. El tamaño excepcional de las marcas, sus tres dedos estrechos y la abundancia de fósiles de T. rex en los alrededores hacen que un adulto de esta especie sea el candidato más probable.
Eso no equivale a una identificación definitiva, y el propio título del estudio mantiene esa prudencia. Para el lector, la palabra “probablemente” es importante porque distingue una interpretación respaldada por indicios de una certeza que estas huellas no permiten alcanzar.
La velocidad tiene matices
La zancada ronda los cuatro metros, medidos entre apoyos sucesivos del mismo pie. Al combinar esa distancia con las dimensiones de las huellas, el estudio sitúa la velocidad orientativa entre 1,5 y 2 metros por segundo (unos 5,4 a 7,2 kilómetros por hora).
Pero los autores advierten de que el animal probablemente avanzaba más despacio de lo que sugieren esos valores. La mala conservación y la diferencia entre el tamaño del pie y la marca que deja en el terreno introducen incertidumbre.
¿Qué significa esto en la práctica? La comparación con alguien que camina deprisa ayuda a imaginar aquel momento, pero estos cuatro apoyos no permiten establecer la velocidad máxima del dinosaurio ni saber cómo se movía durante una persecución.
Cómo resistieron tanto tiempo
Las huellas se conservaron gracias a la arena endurecida por carbonato cálcico alrededor de las marcas. Según explican los autores, ese material quedó más resistente que la roca circundante y terminó expuesto cuando la erosión fue retirando los sedimentos más blandos.
Esa resistencia no evitó las fracturas ni la pérdida de detalles. Los 66,5 millones de años también son una estimación, obtenida a partir de la posición del rastro entre las capas geológicas y su relación con referencias de edad conocidas.
Del terreno a la pantalla
El descubridor fue Kent M. Hups, profesor del instituto Northglenn y coautor de la investigación. Su hallazgo acabó reuniendo trabajo de campo en Estados Unidos y análisis a distancia en el Reino Unido, con Peter Falkingham como autor principal del estudio.
El equipo digitalizó las huellas y el recorrido completo mediante escaneado 3D de alta resolución. Así, Falkingham pudo examinarlos en su ordenador y con realidad virtual sin haber visitado personalmente el yacimiento.
Los modelos permiten estudiar las formas desde distintos ángulos y crear reproducciones físicas en tres dimensiones. Es una manera de compartir el hallazgo entre especialistas y facilitar su estudio sin trasladar primero las piezas originales.
Un viaje pendiente a Denver
El siguiente paso previsto es recuperar tres de las huellas y trasladarlas al museo de Denver para su preparación e investigación. La universidad sitúa provisionalmente la operación en octubre de 2026 y explica que será necesario utilizar un helicóptero por lo apartado del lugar.
Por ahora, el interés científico está en esos pocos metros que han sobrevivido y en lo que permiten medir con prudencia.
El estudio ha sido publicado en Journal of Vertebrate Paleontology.
Imagen: Andrey Atuchin / Denver Museum of Nature & Science
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Milei ante la ONU: Malvinas, críticas al organismo y apuesta por la IA
- ★Nueva ordenanza para reforzar la seguridad en espacios deportivos
- ★Constanza Lastra Errasti es la nueva Representante Nacional de los Estudiantes
- ★El “cacique” dio lucha hasta que se apagó la ilusión
- ★Juventud Unida volvió a la victoria en Bulnes y dio un gran paso

