
Hay sueños que nacen en casa, entre los consejos de una madre, el esfuerzo de una familia y las ganas de descubrir nuevas oportunidades. Así comenzó la historia de Kevin Fernando Daza Amaya, un maicaero de 32 años que salió de La Guajira para estudiar, enfrentó dificultades y hoy desarrolla su propia empresa tecnológica con presencia en varias ciudades colombianas.
Su historia tiene raíces en Maicao, donde creció junto a sus padres, Darly Amaya y Fernando Daza, en un hogar donde la educación y la superación personal ocupaban un lugar especial. Allí aprendió que prepararse académicamente podía abrirle puertas y que los sueños necesitaban disciplina, dedicación y voluntad para convertirse en realidad.
Kevin cursó sus estudios escolares en la Institución Educativa El Carmen, de la que se graduó en 2010. Después tomó una decisión que cambiaría su vida: trasladarse a Medellín para continuar su formación profesional. Dejar su tierra significaba alejarse de sus familiares, adaptarse a una ciudad diferente y asumir nuevos desafíos.

El consejo de una madre que lo acompañó lejos de casa
Entre los recuerdos que conserva de su infancia hay una enseñanza que sigue guiando sus pasos. Su madre le insistía en que debía soñar en grande, prepararse y aprovechar las oportunidades para desarrollar sus capacidades. Aquellas palabras se convirtieron en una motivación para perseverar cuando aparecieron dificultades durante sus estudios y sus primeros intentos de emprender.
En Medellín, Kevin se graduó como ingeniero industrial y administrador de empresas. Durante esa etapa aprendió a desenvolverse lejos de su familia, asumir responsabilidades y construir su futuro profesional. Aunque estaba fuera de Maicao, mantuvo presente el deseo de salir adelante y aprovechar los conocimientos adquiridos para desarrollar una iniciativa propia.
Mientras residía en Itagüí, observó que el edificio donde vivía utilizaba una aplicación para gestionar algunos servicios. Pensó que el sistema podía mejorar y compartió la idea con su mejor amigo. Juntos comenzaron a desarrollar una propuesta tecnológica orientada a modernizar la administración y la seguridad de los conjuntos residenciales.
Un rechazo que no apagó su sueño
La primera oportunidad llegó cuando el edificio abrió un proceso para contratar un proveedor. Kevin presentó su propuesta con entusiasmo, convencido de que podía funcionar, pero recibió una respuesta negativa. Aquella decisión pudo haber detenido sus planes, aunque prefirió continuar trabajando y buscar otras administraciones dispuestas a conocer su iniciativa.
Durante ese proceso hubo jornadas de esfuerzo sin recibir un salario. Dedicaba tiempo a mejorar su propuesta y buscaba oportunidades para demostrar que su idea tenía posibilidades. La incertidumbre acompañaba sus primeros pasos empresariales, pero la formación recibida y las enseñanzas familiares lo impulsaban a insistir y aprender de cada experiencia.
Con perseverancia, el proyecto comenzó a tomar forma hasta convertirse en una iniciativa empresarial. Kevin comprendió que emprender exige paciencia, capacidad para corregir errores y disposición para volver a intentarlo. Cada puerta cerrada le permitió conocer mejor las necesidades de sus posibles clientes y encontrar maneras de mejorar la solución tecnológica que estaba desarrollando.

Portea comienza a crecer en varias ciudades
En marzo de 2026 nació Portea, la empresa tecnológica que impulsa para ofrecer servicios a conjuntos residenciales. Según relató, actualmente presta sus servicios en cinco edificios ubicados en Medellín, Popayán, Pasto y Bogotá. Para el emprendedor guajiro, este avance representa un paso importante en un camino construido con iniciativa, preparación y constancia.
Kevin también habla con orgullo de sus hermanos, quienes han desarrollado sus propios caminos profesionales, algunos en Estados Unidos. Para él, los logros familiares forman parte de las enseñanzas recibidas en Maicao, donde comenzó a imaginar las posibilidades que podía encontrar mediante el estudio y el trabajo.

El sueño de regresar a La Guajira
Aunque ha encontrado oportunidades fuera del departamento, Kevin mantiene el propósito de regresar a La Guajira y compartir su experiencia con jóvenes que desean crear sus propios negocios. Aspira a que su recorrido les recuerde que tienen capacidades para desarrollar ideas, prepararse profesionalmente y buscar alternativas para construir su futuro.
“Lo que le quiero decir a los guajiros, a los maicaeros, es que tenemos mucho que ofrecer, somos muy talentosos”, expresó durante una entrevista con este medio de comunicación.
A sus 32 años, Kevin Fernando Daza Amaya continúa trabajando por el crecimiento de Portea, sin olvidar sus raíces ni a quienes lo acompañaron desde sus primeros años. Su historia demuestra que la educación puede abrir caminos inesperados y que los tropiezos no tienen que terminar con una ilusión. A veces, avanzar comienza con una idea, el apoyo familiar y la decisión de perseverar.
https://laguajirahoy.com/comunidad-3/en-medellin-joven-guajiro-convirtio-sus-suenos-en-empresa.html
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