
Días previos de su traslado, junto con su grupo familiar, a los Campamentos Transitorios Unifamiliares en Ciudad Caribia, María Rengel fue víctima de rumores malsanos contra la seguridad y comodidad que tendría en ese urbanismo. Relató a Diario VEA que diversos eran los comentarios que escuchaban durante su permanencia en el albergue temporal César Nieves, ubicado en Catia La Mar, estado La Guaira. «Sin embargo, cuando llegué aquí con mi hijo y esposo toda esa mentira se cayó por su propio peso».

En horas de la tarde del lunes 19 de octubre, desde el estadio César Nieves, llegó a Ciudad Caribia a bordo de una unidad del Sistema Integral de Transporte Superficial junto con unas 100 familias más. Esa noche durmieron en una vivienda la cual comenzó a ser su nuevo hogar. «Comentó: «Dormimos mejor que nunca. En la mañana ninguno queríamos levantarnos».
Al día siguiente, muchos de los niños no esperaron que terminara de salir el sol, desayunaron un tanto apurados y tomaron por asalto el área recreacional donde les estaban esperando un carrusel, columpios, los infaltables toboganes y el tradicional sube y baja. La algarabía, gritos y sonrisas colmaron todo el lugar, mientras algunos de sus padres terminaban de dar los toques finales a su residencia.
Al recibir a este equipo reporteril le mostró la llave de su nueva casa expresando: » Ya nuestra vivienda es una realidad y nos sentimos sumamente felices. Aquí nos sobra la comodidad en comparación a los cuatro meses que vivimos en una carpa. Nos sentimos como reyes».
–¿Cómo fue su experiencia en el César Nieves?
-Una situación bien difícil. Allá el calor era insoportable y cuando llovía el agua solía meterse. Nos atendieron bien y nunca nos faltó lo necesario en cuanto alimentación, asistencia médica y medicinas. No obstante, vivíamos en zozobra entre el sol y la lluvia.
–¿Cómo se sienten aquí luego de la asignación de su casa?
– En Ciudad Caribia todo es distinto y no hay comparación con todo lo anterior. Aquí nos quedaremos temporalmente hasta que las autoridades nos adjudiquen nuestra vivienda final. Aquí gozamos de un clima excelente. La casa nos la entregaron equipada con todo lo esencial. Tenemos cocina, nevera, fregadero, baño, televisión, una buena cama matrimonial y una litera para nuestro hijo.
Narró que a partir de ahora, al vivir en Ciudad Caribia, su vida mejorará notablemente. «Durante el terremoto estaba sola en el apartamento y quedé atrapada entre los escombros, después del sismo mi esposo fue quien me rescató. Toda esa vivencia me afectó desde el punto de vista psicológico. Cada 15 días tengo consulta con un especialista y vivir aquí me ayudará a superar esa experiencia».
-¿Qué sintió cuando al abrir los ojos vio que no estaba dentro de una carpa?
-Desde un principio teníamos el temor de venirnos a Ciudad Caribia. Sin embargo, al levantarnos nos sentimos felices.
–¿A qué tipo de temor se refiere?
-Mi esposo y yo somos nacidos en La Guaira y no queríamos dejar atrás nuestras raíces. A ese temor me refiero porque queremos a nuestro estado y deseamos volver a vivir allá. De hecho ambos trabajamos en La Guaira.
–¿Qué mensaje le enviaría a las personas que aún se niegan a vivir en Ciudad Caribia?
-Que no lo sigan pensando y que se vengan para acá. Aquí tendrán todas las comodidades dentro de su propia casa. Ya no sufrirán de calor, tendrán intimidad familiar porque cada familia tiene asignada una vivienda con dos habitaciones, baño con ducha y además con aire acondicionado. todo lo demás se supera.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
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