

A las 4 de la madrugada del 20 de octubre el gobierno de Abelardo de la Espriella y el Congreso celebraron la aprobación del Presupuesto. Pero el festejo duró menos de 18 horas. Tras una advertencia del Pacto Histórico, se supo que hubo un error en el trámite, que obligará al gobierno a sacar el Presupuesto General de la Nación por decreto sin los cambios en el último debate.
El que se va a decretar tiene $11,6 billones menos en inversiones y en funcionamiento. En cambio, tiene un monto más alto de pago de la deuda ($155 billones), algo que el gobierno De la Espriella quería desde un principio para enviar un mensaje de austeridad. El gobierno ha minimizado el error. Pero en el Congreso ven la primiparada, mientras que varios congresistas han expresado preocupación, pues son las inversiones por las que ellos pujaron las que están en duda.
¿Por qué importa?
Porque el último y único en la historia reciente que tuvo que decretar el Presupuesto fue el gobierno de Gustavo Petro, criticado por su falta de competencia legislativa. Que se repita en un gobierno que se precia de su gestión ejecutiva y capacidad, no lo deja bien parado y complica su relación con el Congreso.
El Presupuesto es una ley importante. Más allá de su función de aprobar y dirigir el gasto, es un ejercicio clave de representación democrática entre el Congreso y el Ejecutivo y recoge los intereses negociados de ambas partes. En términos de plata el Congreso es el que más pierde, pues sus proposiciones habían logrado que el gobierno moviera $11,6 billones de pago a la deuda a inversiones ($7,9 billones) y a funcionamiento ($3,5 billones). Esto puede tener un efecto positivo, pues se pagará más deuda en el papel y será más fiscalmente responsable. Pero el artículo 83 faculta al gobierno para mover algunas partidas y pueda volver a equilibrarlo con el mapa del proyecto viciado.
También hay proyectos que eran del corazón de los intereses de los congresistas, claves para alinear a una coalición que tiene grandes retos por delante. En lo económico el más inmediato será la ley de recorte, donde el gobierno ha prometido que adelgazará su gasto y el del presupuesto decretado, antes de 2027.
El gobierno De la Espriella ha minimizado el error, pero la movida sí muestra una torpeza en el trámite legislativo y tensa aún más las relaciones con un Congreso inconforme con los ataques del presidente y su círculo a los políticos. La culpa le cae a Miguel Gómez, el ministro de Hacienda, líder del equipo que tiene veto y luz verde sobre todos los cambios del proyecto.
Una lectura positiva para el gobierno es que mantuvo un presupuesto más cercano al que quería inicialmente: con un pago alto a la deuda. Sin embargo, su austeridad se cumplió por un error en el trámite y no por el acuerdo final con los congresistas.
Claves de lo que pasó
–Se celebró la supuesta aprobación del Presupuesto. El 20 de octubre, a las 4 de la mañana, los ministros del Interior y de Hacienda celebraron la aprobación del presupuesto aprobado por el Congreso.
Fue un trámite que se complicó por los ataques de De la Espriella a la representante liberal Elizabeth Jay–Pang, en San Andrés. La bancada liberal de Cámara se ausentó del debate en solidaridad con Jay Pang. Si bien se retrasó el debate, el gobierno consiguió las mayorías en la madrugada del 20 de octubre.
Esa fecha es clave porque era el límite que tenía el Congreso para aprobar el presupuesto, y por eso corrieron a hacerlo en la madrugada.
–Además fue la oposición la que señaló el error. Cerca de las 8 de la noche, cuando ya era imposible corregir, la senadora del Pacto Esmeralda Hernández señaló que en Senado y Cámara se aprobaron dos textos distintos. Concretamente el artículo 65 se aprobó en Senado sin una proposición y en Cámara se aprobó con una proposición.
Eso obligaba a ambas cámaras a conciliar sus textos, pero no lo hicieron. Y el mensaje de Hernández llegó cuando ya no había tiempo de hacer nada. “Tumbamos el presupuesto de Abelardo”, celebró la senadora Hernández.
-El artículo de la discordia. El artículo 65 permitía que se gestionaran al tiempo el Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles (Fpec) y el Fondo de Estabilización Fiscal (Feif). En Senado, el senador Juan Caicedo (Centro Democrático) solicitó agregar un parágrafo que especificaba las condiciones. Sin embargo, Caicedo lo retiró para agilizar el trámite legislativo en el Senado, pues ya casi era la medianoche.
El problema fue que en Cámara, los congresistas debían aprobar el mismo texto del Senado para evitar el trámite de conciliación. Pero al momento de votar el artículo la Cámara lo votó con la proposición de Caicedo. Es decir, se aprobaron dos textos distintos.
-La confusión a la hora de votar. Los representantes de la Cámara querían aprobar el proyecto igual al del Senado, pero debían votar artículo por artículo. Sin embargo, la información que le llegó al coordinador ponente Jhon Edgar Pérez (Cambio Radical) era que el 65 tenía una proposición. La Silla supo que la coordinación Pérez la hizo con asesores del Ministerio de Hacienda de Miguel Gómez, con los que evidentemente falló la interlocución.
–Las partidas más pequeñas que quedaron en veremos. 310 mil millones para organismos de control y electorales donde los congresistas tienen influencia, 200 mil para el Congreso. También se perdieron 354 mil millones de pesos en aumento para vías regionales, como una carretera en San Gil propuesta por congresistas santandereanos.
Dos entidades protegidas por la izquierda que fueron golpeadas entre el primer y el segundo debate salieron mejor libradas. La JEP tendrá un recorte de 170 mil millones y no de 181 mil; y el Sena mantendrá 500 mil millones de pesos extra que se dieron en primer debate y que se devolvieron en segundo.
Qué dicen los protagonistas
-El vicepresidente José Manuel Restrepo minimizó el error y envió un mensaje de tranquilidad. “El presupuesto fue discutido y fue aprobado por la mayoría de los parlamentarios en ambas corporaciones. No ha sido ni hundido ni tumbado por nadie (…) a todos los inversionistas, a los tenedores de bonos, a la comunidad financiera, un mensaje de tranquilidad”.
-El ministro del Interior, Rodrigo Lara, se lavó las manos. “En el fondo no pasó nada porque el presupuesto está, se preservan las facultades del gobierno para hacer el traslado. Mi rol era garantizar los votos, que estuvieran las bancadas, y ahí estuvieron”.
-El representante Jhon Edgar Pérez reconoció errores de comunicación. “Hubo un error de comunicación, aquí no se ha presentado ningún vicio. La Cámara nunca tuvo la publicación del Senado para darse cuenta qué se había aprobado”.
–Congresistas le achacan la culpa al Ministerio de Hacienda. El representante liberal Octavio Cardona dijo: “¿Dónde queda la responsabilidad de los abogados del Ministerio de Hacienda? Se pierde el trabajo de la Cámara y el Senado por falta de cuidado y rigor de funcionarios del gobierno”.
–Congresistas del Centro Democrático piden recuperar los cambios. “Solicito al presidente De la Espriella que, mediante gestiones legislativas y trámites administrativos, se respete el presupuesto que se había aprobado conjuntamente en segundo debate, en el que el Congreso y el gobierno logramos importantes cambios para la salud”, dijo el senador Christian Garcés en el X. Otros congresistas de su partido propusieron la misma solución.
¿Qué es lo que viene?
El decreto del presupuesto. El gobierno ya anunció que decretará lo aprobado hoy en primer debate, pero al cierre de esta nota no ha expedido el decreto, para lo cual tiene plazo hasta que termine el año.
La posible adición presupuestal. En enero, cuando el presupuesto de 2027 ya esté liquidado y vigente, el gobierno podría convocar a sesiones extraordinarias para presentar una modificación presupuestal que incorpore los cambios que ya se discutieron. Eso requeriría que los congresistas volvieran a aprobar esos mismos cambios, y abriría la puerta a que se incluyeran otros distintos. El Gobierno no ha hablado de esa posibilidad, pero varios congresistas del Centro Democrático han pedido que sea eso lo que suceda. Las peticiones aprobadas de mayor valor son las de ese partido.
Los otros proyectos económicos del gobierno. Al mismo equipo que cometió el error le quedan dos leyes clave: la de ajuste fiscal, que debería presentarse en los próximos días, y el Plan Nacional de Desarrollo, en febrero. Ambas son fundamentales para las promesas de austeridad del gobierno.
La reacción del mercado. Es posible que este desorden envíe señales negativas y encarezca la deuda, e incluso que dificulte la negociación con el FMI, que depende de la ley de ajuste, la cual deberá pasar por el Congreso con el nuevo riesgo de errores de trámite. Sin embargo, por ahora no ha habido cambios grandes y la confianza inversionista sigue firme. “Para el mercado, la señal importante era que tuviera el apoyo mayoritario”, explicó Armando Armenta, economista sénior y estratega de la firma de inversión AllianceBernstein.
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