

Los ministros de Abelardo de la Espriella están durando menos que los de Petro. En 48 horas el ministro Rodrigo Lara pasó de celebrar la supuesta aprobación del presupuesto, a ser despedido por el presidente. En el medio hubo un error en el debate del presupuesto que obliga al gobierno a aprobarlo por decreto.
Los congresistas no le achacan el error a Lara, sino al Ministerio de Hacienda. Por el contrario, Lara fue clave en armar el quórum que se había complicado. Sin embargo, el que pagó la derrota fue el ministro del Interior.
La decisión del presidente se dio en medio de una tensión interna entre Lara y Carlos Suárez, el amigo y estratega de campaña de De La Espriella, hoy presidente de la junta directiva de Ecopetrol. Lara recibió ataques en redes por supuestamente mantener funcionarios “petristas” dentro del MinInterior. En el entorno del ahora exministro estaban convencidos de que Suárez estaba detrás de la campaña de desprestigio, según supo La Silla Vacía .
La echada fue fulminante. De la Espriella ya nombró a un ministro encargado mientras llega el nuevo titular, Alejandro Ordoñez, el exprocurador con posturas radicales de derecha. Ese nombramiento, además del despido, muestran que la visión política de Suarez, un populismo de nueva derecha que abraza la batalla cultural y el enfrentamiento al establecimiento, es la que manda hoy en el gobierno.
Lara fue el chivo expiatorio de la caída del Presupuesto
El debate del Presupuesto suele ser relativamente sencillo, pero al gobierno de La Espriella se le enredó. Ante la falta de relación con el gobierno nacional, los congresistas estiraron para la fecha límite la aprobación del presupuesto. El 19 y el 20 de octubre.
La situación empeoró el fin de semana cuando De La Espriella grabó de sorpresa y estratégicamente un encuentro con la gobernadora de San Andrés y con la representante liberal Jay–Pang, para advertirles que estaba enterado de supuestas irregularidades.
Eso generó una solidaridad de sus compañeros. La Silla vio cuando una congresista abrazó a Jay Pang y le dijo “lo siento mucho. Esto que te pasó nos puede pasar a cualquiera”. Los que más respaldaron a Jay Pang fueron sus compañeros de la bancada liberal, que se salieron del debate del Presupuesto a mediodía del lunes 19 de octubre.
Con la salida de los liberales el gobierno no tenía el quórum, y el presidente de la Cámara tuvo que suspender la sesión para las ocho de la noche. Lara fue a reunirse con la bancada liberal para intentar solucionar el malestar.
En la reunión Lara le pidió disculpas a título personal a Jay Pang, pero no a nombre del gobierno, según una fuente en la reunión. También les dijo que no les convenía quedar como enemigos del gobierno, y que podrían obtener mejores resultados apoyándolo.
Al final, 20 de los 28 liberales asistieron a la sesión, y votaron a favor del Presupuesto, incluida la representante atacada Elizabeth Jay Pang. Más que por Lara, por cálculo político. “Si nosotros no estábamos no había quórum, pero ¿a quién le iban a echar la culpa de que no había la plata para asumir los daños del terremoto, de que no habían facultades? No entrar a votar era dar papaya”, le dijo a La Silla un representante liberal.
Con las dificultades del caso y con los votos apretados, el gobierno logró los votos para aprobar el presupuesto a las 4 de la madrugada del 20 de octubre. Los ministros Lara y Gómez celebraron. De la Espriella también.
Pero todo cambió en menos de 24 horas, cuando la senadora del Pacto Esmeralda Hernández advirtió que hubo un grave error de trámite que impedía la aprobación del presupuesto.
El error fue del Ministerio de Hacienda, liderado por Miguel Gómez. Una de las personas que estaba en la mesa directiva al momento del suceso le confirmó a La SIlla que el representante Pérez estaba en diálogo permanente con el equipo de asesores de Hacienda, quienes le indicaban cuáles eran los artículos que se debían aprobar sin modificaciones y cuáles con proporciones. Para que la aprobación fuera exitosa, tenía que ser igual a los aprobados en Senado. Pero fallaron.
Desde el Congreso, Lara defendió su gestión: “Mi rol era garantizar los votos, que estuvieran las bancadas y ahí estuvieron”. El ministro Gómez, hermano del poderoso senador Enrique Gómez, presidente de Salvación Nacional, un partido que pagó más de 1.925 millones a la empresa de Suárez por asesorías durante la campaña, no se pronunció. Simplemente se paró al lado del vicepresidente Restrepo, quien anunció que el Presupuesto iría por decreto.
La salida de Lara ratifica un escenario de debilidad que percibían los congresistas. “Todos los congresistas ya veíamos que a Lara lo iban a salir quemando. Aunque sentíamos que Lara estaba haciendo un buen trabajo, que nos conoce a las diferentes bancadas, no tiene interlocución directa arriba. Si alguien le decía que en el ministerio x maltrataron a este representante, ahí moría la queja”, dijo un congresista del Centro Democrático sobre la salida de Lara.
Su salida también deja desconcierto en el gabinete. El ministro de Justicia, Iván Cancino, quedó en encargo mientras Ordóñez vuelve de Washington, donde es embajador en la OEA. Con Cancino, Lara venía trabajando en la gruesa agenda legislativa del Estatuto Antiterrorista y la ley de sometimiento, claves para la apuesta de seguridad. Al conocer la noticia de su salida, Cancino agradeció a su “amigo del alma, con quien hemos hecho un equipo importante y de apoyo”.
La salida de Lara viene tras tensiones con Carlos Suárez
Desde el entorno del ahora exministro del Interior piensan que desde hace semanas el estratega Carlos Suárez, amigo del presidente, estaba desacreditando su nombre al interior del abelardismo. La sospecha venía por los mensajes de influenciadores de la red digital cercana a Suárez, y que empezaron a cuestionar con dureza sus decisiones.
El 7 de octubre, por ejemplo, la influenciadora Elizabeth Cardona (@EliCrH) enumeró los supuestos errores de Lara al interior del Ministerio del Interior. Entre ellos mencionaba la contratación del exmagistrado del CNE, Altus Baquero, como abogado, una decisión que causó molestias en el primer círculo del presidente De la Espriella, como lo informó Semana, un medio que amplifica la voz del gobierno.
Lara además venía incumpliendo la estricta directriz presidencial que les prohíbe a los ministros hablarle a la prensa, y con la que el gobierno echó de manera temprana al director del Dane, Ricardo Valencia. La orden fue diseñada por Suárez, quien de facto es el jefe de comunicaciones del gobierno, el encargado de cuidar la imagen del presidente y la persona que diseña las narrativas promovidas con inteligencia artificial.
El exministro además había hecho matices a las apuestas más ideológicas del gobierno. En el Congreso, por ejemplo, en medio de una discusión con un político del Pacto, calificó a Bernardo Jaramillo, el asesinado líder de la Unión Patriótica en los noventa, como “un gran hombre”. La frase de Lara se hizo pública justo cuando el gobierno emprendía un desafío contra la izquierda ordenando el retiro de una serie de piezas asociadas a movimientos progresistas del Museo Nacional, incluido un afiche de campaña de la UP, cuando Jaramillo era su candidato.
Los ataques del abelardismo a Lara además coincidieron con la exposición, por parte de la izquierda, de múltiples trinos en los que el exministro criticaba a figuras como Donald Trump, Jair Bolsonaro, o Benjamin Netanyahu, figuras que alimentan la derecha radical que Suárez promueve como el manual ideológico del gobierno.
“Empezó a ser visto dentro del Ejecutivo como una persona que no compartía las tesis fundamentales de este gobierno”, escribió Semana sobre Lara, un político con carrera en los partidos tradicionales, hijo de un exministro asesinado, y que a pesar de haber acompañado desde el principio la aspiración de De la Espriella no encaja dentro de las ideas y las formas que identifican a la “manada” y a “los nunca”.
Ya lo había advertido el presidente en su discurso sobre la batalla cultural: “Quien esté en el gobierno del Tigre debe entender los mismos principios y valores fundacionales. Si no es así, debe dar un paso al costado”.
En su reemplazo llega un héroe de la derecha religiosa.
Con Ordóñez, Abelardo lanza un grito de batalla
Ordóñez aterriza con las credenciales de pertenecer al ala más conservadora y populista del gobierno. En la esfera digital del abelardismo es visto como un viejo luchador de las causas que más movilizan a la derecha religiosa, como el activismo antiaborto, o la profesión abierta de la fe desde el Estado. Fue además el procurador que sacó a Gustavo Petro de la Alcaldía de Bogotá.
“Llega la cabra al gobierno del TIGRE en un cargo digno para él”, escribió el activista digital Santiago Giraldo, un joven de derecha de la primera línea de influenciadores cercanos a Suárez.
En su primer discurso como embajador ante la OEA, Ordóñez defendió los principios ideológicos de la “patria milagro” y las reivindicaciones de la “batalla cultural”. “…recuperar el valor de la familia, el valor por la patria, la creencia en Dios para restaurar nuestros principios y valores fundacionales, y convertirlos nuevamente en eje central de la acción de gobierno”, dijo que eran los objetivos de la cruzada ideológica del gobierno. “¡Qué viva Cristo Rey!”, dijo en el salón de la multilateral en Washington.
Y a lo largo de su carrera pública, se ha opuesto a la jurisprudencia más progresista. En 2004, por ejemplo, publicó un libro en el que cuestionó las decisiones de la Corte Constitucional sobre la dosis personal y el reconocimiento de las parejas del mismo sexo.
Son ideas que en el alto gobierno están representadas en figuras como la ministra de Educación, Ilva Myriam Hoyos, quien fue subordinada de Ordóñez en la Procuraduría, o en la del canciller, Omar Bula, un académico nacionalista y “antiglobalista”. Y que sirven como retórica para enfrentar ideológicamente a la izquierda, como ha quedado claro en la orden de retirar piezas del Museo Nacional asociadas con ideas o movimientos políticos progresistas.
Ordóñez además ha sido un duro rival de figuras de izquierda. El principal, Gustavo Petro, a quien destituyó como alcalde de Bogotá en 2013, una decisión que finalmente fue revertida por el Consejo de Estado. También fue promotor del No en el Plebiscito del 2016 sobre el acuerdo de paz con las Farc.
El nuevo minInterior llega sin un partido o estructura política que lo respalde en su negociación con el Congreso, más allá de la pequeña bancada de Salvación Nacional. Sin embargo, siendo procurador construyó un historial de transacciones clientelistas para asegurar su reelección, como lo reportó La Silla.
Con ese objetivo, Ordóñez utilizó la enorme burocracia de la Procuraduría para nombrar al menos a 76 amigos o familiares de magistrados del Consejo de Estado y de congresistas de quienes dependían su postulación y posterior reelección.
En 2013, el Senado lo reelige, aunque tres años después, el 7 de septiembre del 2016, el Consejo de Estado anuló su reelección y lo retiró de la Procuraduría. La demanda fue presentada por Dejusticia y utilizó, entre otros elementos, una investigación de La Silla Vacía sobre los nombramientos de familiares de magistrados.
Por ahora, la primera lectura de los aliados del gobierno es que se trata de una decisión que aleja más al Ejecutivo del Congreso. “Se necesitan más puentes y mayor interlocución y diálogo, no menos”, reaccionó el senador uribista Andrés Forero ante la decisión del gobierno.
https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/en-medio-de-tension-con-suarez-abelardo-le-cobra-a-lara-el-error-del-presupuesto/
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