

Phantom Blade Zero aterriza en los primeros análisis con notas de hasta 8,5/10 y una pregunta incómoda sobre la mesa. ¿De verdad hay algo mejor en 2026?
El wuxia-punk de S-Game no es un soulslike más con seda y farolillos: es una distopía de steampunk y modificaciones corporales donde el relato marcial de toda la vida se da de bofetadas contra el hierro oxidado. Lo que en el papel suena a mezcla imposible, en pantalla funciona desde el primer escenario.
Qué es exactamente el kung-fu punk de S-Game
Encarnamos a Soul, un espadachín de élite traicionado por Zuo Shang, su hermano de sangre, y atravesado por su propia espada. Un curandero conocido como El escultor de la carne lo devuelve a la vida con un corazón de alquiler: 66 días para encontrar la cura, desenredar la conspiración del Wulin y cobrarse la venganza.
Ocho regiones, mapas pintados a mano con tinta china y un mundo interconectado que se abre conforme consigues herramientas nuevas. Nada de mundo abierto, por cierto: hay muros invisibles y quien lo ha jugado asegura que no le rompieron el ritmo ni una sola vez.
Soul se mueve mejor que cualquier protagonista que hayas controlado
Corres, saltas, escalas, y recorres el escenario con una fluidez que convierte el trayecto más tonto en un pequeño placer. Hay escalada contextual con botón, tramos de pared al estilo Prince of Persia y una capa de progresión en el propio desplazamiento que abre atajos antes cerrados. Ahí está la victoria real del juego: el simple hecho de ir de un sitio a otro ya merece la pena.
Ningún sistema de combate salva un juego en el que moverse da pereza; aquí pasa justo lo contrario y se nota desde el primer minuto.
El combate entra solo y esconde una vuelta de tuerca: no hay estamina al uso. Se gestiona el Sha–Chi, un medidor que comparten ataque y defensa, así que bloquear también gasta y cambiar de arma recarga. Vaciarlo al rival provoca ruptura de guardia y abre la ventana de daño de verdad. El resultado es un ritmo más agresivo que el de un soulslike: no administras aguante para no desfallecer, administras un recurso para seguir atacando.
Cuatro dificultades y una curva con trampa: en Viajero, la más accesible, los enemigos caen rápido y puedes creerte intocable. La exigencia real aparece a partir del Bosque Rojo y se instala del todo al llegar a El Pueblo de Lu.
El arsenal pasa de 30 armas principales y 25 filos espectrales, estos últimos con habilidades que abren el mapa en sentido literal: el Cañón Tigre revienta muros de piedra y la Crin Llameante quema zarzas. Y sí, funcionan aunque no lleves el filo equipado, detalle que agradece cualquiera que haya jugado a algo con inventario.
Los jefes son el otro pilar. Hay alrededor de 65 jefes distintos en una partida al 100%, cerca de 80 contando repeticiones y segundas fases, muchos con mecánicas propias y con el escenario metido dentro del duelo. Alguno solo aparece si respondes de una manera concreta en una conversación.
Un GOTY con letra pequeña
Aquí toca mojarse. El repaso de Polygon lo coloca en lo más alto de Metacritic de 2026, y el contexto juega a su favor: venimos de Wuchang y de Black Myth: Wukong, dos producciones chinas que subieron el listón visual del género, y este llega con una identidad más rara y bastante más difícil de imitar. El kung-fu punk no es un envoltorio bonito: es una decisión de diseño que afecta al movimiento, al arte y al combate. Puedes ampliar contexto en la ficha del juego en Wikipedia.
Ahora la letra pequeña. El arranque es tan amable que durante las primeras horas puedes pensar que va a ser un paseo, y esa sensación dura más de la cuenta. Después la exigencia llega tarde y llega de golpe, sobre todo en jefes que castigan un despiste con la muerte. También hay tramos reciclados entre regiones y variantes de los mismos modelos, aunque en 60 horas cuesta sentir que el juego se repita de verdad.
¿Merece el trono? Con los Game Awards de diciembre en el horizonte, la conversación ya no es si estará nominado, sino si algo de lo que queda por salir puede discutírselo. Su ventaja es incómoda para el resto: un movimiento que se siente no se copia, solo se intenta.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 9/10. Notas de hasta 8,5/10, casi 80 jefes y un desplazamiento que la crítica describe como irrepetible. La duda no es la calidad, es si el tramo amable del principio espanta a quien esperaba un soulslike desde el minuto uno (aviso: no lo es).
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Los primeros análisis de Phantom Blade Zero llegan con notas de hasta 8,5/10.
- 🔥 ¿Por qué importa? Polygon lo sitúa arriba de Metacritic y suena fuerte para los Game Awards.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si te gusta el reto, afecta; si odias morir, espera rebajas.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
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