

La confesión no podría ser más dañina para un político en ejercicio. Deicy Jiménez, una trabajadora sexual de 26 años, denuncia que durante los últimos cinco años el expresidente Gustavo Petro le pagó servicios sexuales con contratos públicos. Además, que compró y transportó cocaína que consumió con el expresidente. Le dijo a Vicky Dávila, de Semana, que es una mujer de muchas y se anuncian muchas pruebas más.
Los detalles que le entregó a Semana son escabrosos y profundamente dañinos. Algunos concuerdan con la reportería previa de La Silla Vacía y comprometen la integridad de Petro como persona y como funcionario público. Al mismo tiempo, hacen parte de una campaña acompasada con el gobierno de Abelardo de la Espriella, quien se ha comprometido explícitamente con encarcelar al principal líder de oposición.
Más allá del desarrollo del escenario judicial, que ya se activó con investigaciones, estas denuncias se suman a otras evidencias que destruyen el talante moral de Petro justo cuando De la Espriella plantea una batalla cultural que tiene a la familia y la religión en el centro. El contraste con los vicios y abusos que se le imputan a Petro busca un “aniquilamiento moral”, como dice un político del movimiento del presidente.
La primera reacción del Pacto ha sido cuestionar al mensajero —Dávila en Semana—. Petro señala que se trata de un intento de “indagar constantemente sobre mi vida íntima y sexual” ante el fracaso, dice, de presentarlo como un “corrupto y narcotraficante”, pero no ha dado explicaciones que faltan sobre su relación con la denunciante o sus contratos, que están documentados. El expresidente es el principal cohesionador del partido, que más allá de la negación no ha empezado a reaccionar al peor escándalo que afecta a su líder. Y todo apunta a que es solo el comienzo.
El peso de la denuncia en Semana contra Petro
El testimonio de Jiménez es el primero, a nombre propio y frente a una cámara, sobre el desorden personal del expresidente Petro. Por eso tiene un peso distinto, pese a haberse publicado en Semana, un medio jugado políticamente con De la Espriella.
Deicy Jiménez, la joven que denuncia a Gustavo Petro contó que el expresidente usa perfiles falsos en Facebook para contactar mujeres. https://t.co/f0wz5K8LNE pic.twitter.com/UQ7VpPvbKb
— Revista Semana (@RevistaSemana) October 25, 2026
Desde el inicio de su presidencia existieron denuncias acerca de sus excesos con las drogas y el sexo. Empezaron con el temor de un supuesto vídeo íntimo en posesión de Armando Benedetti que fue grabado en Cartagena durante la campaña, y con el que al parecer tenía capacidad para chantajearlo. Luego incluyeron cartas públicas del excanciller Álvaro Leyva. Y sobre el final de su mandato, estallaron en escándalos en los que Petro era señalado de utilizar de forma corrupta su poder para mantener supuestas relaciones íntimas con mujeres jóvenes como Juliana Guerrero —condenada por falsificar sus títulos— o Gabriela Muñoz, dos mujeres que acumularon un poder inexplicable en su gobierno.
La Silla pudo establecer que Petro conocía a Deicy Jiménez desde su época como senador, según una persona del primer círculo laboral del expresidente que la conoció, quien pidió la reserva de su nombre. También supo, por medio de un funcionario con asiento en el consejo de ministros que lo vio, de la existencia de uno de los seudónimos con los que Petro chateaba por Facebook con la mujer: el de Mihail Bukharin, una posible referencia al teórico marxista de la Revolución Rusa. Ese funcionario vio el chat durante un Consejo de Ministros.
Jiménez, quien acepta ser trabajadora sexual, entrega detalles precisos sobre la forma en la que supuestamente el expresidente Petro la contactó en una página para adultos. También muestra supuestos chats entre los dos y los contratos que le dieron como pago por sus servicios sexuales, según su relato.
La mujer soportó su testimonio con un “arsenal de pruebas”, como escribió Dávila en la nota de Semana. Entre ellas están fotos de billetes de 50 mil y 20 mil pesos, más un puñado de sobres que, presuntamente, contienen cocaína. También hay fotos de ropa, apilada sobre una silla, que sería de Petro, según su testimonio.
Las fotos se difundieron con rapidez, e incluso usuarios en redes cercanos al abelardismo compartieron el parecido con una camisa que lució Petro el 21 de mayo de 2024, durante la posesión de Luis Gilberto Murillo como canciller.
Según la excandidata presidencial, Vicky Dávila, quien la entrevistó, la mujer también entregó vídeos “…sexuales altamente comprometedores”. La Procuraduría y la Fiscalía abrieron indagaciones preliminares tras la denuncia, que incluyó, según Jiménez, la compra de cocaína por 3 millones de pesos que le entregó Petro y que ella transportaba en avión hasta Bogotá.
En términos de su responsabilidad como funcionario, la entrega de contratos es lo más grave. Apunta a que Petro usó su poder para canalizar recursos públicos para pagar servicios sexuales durante años. Los registros de Función Pública, verificados por La Silla, muestran que Jiménez, una bachiller, tuvo contratos públicos desde 2023, cuatro años después de la fecha en la que dice haber conocido a Petro en 2019, así:
- Senado de la República (2023)
- Superintendencia de Vigilancia (2025)
- MinInterior (2025–2026)
- Dapre (la declaración de la Función Pública fue subida a pocos días de que Petro dejara la presidencia)
En uno de sus contratos, Jiménez sostiene que le pagaron con una posición en la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) de la exsenadora María José Pizarro, una de las líderes políticas más importantes del Pacto, del que es copresidenta. Pizarro respondió que detrás hay una estrategia de “convertir una mención sin pruebas en una condena social”, según ella, sin pruebas. “Quieren sacarme de la carrera política como hicieron con mi padre”, afirmó. Pero no negó el contrato, conocer a Jiménez, ni explicó qué rol jugó la trabajadora sexual en su oficina legislativa.
La mujer que denuncia habla de la existencia de una red de cerca de 40 mujeres que, según su relato, le ofrecían favores sexuales al expresidente a cambio de contratos públicos. “No estoy de acuerdo con el abuso de poder que hubo durante el gobierno de Gustavo Petro; usaba a mujeres jóvenes para sus beneficios propios, personales, a cambio de contratos. No estoy de acuerdo con eso, con el abuso de poder”, dijo. Afirmó que temía por su vida y que el presidente la había intimidado.
También sostiene que otras mujeres de la supuesta red están dispuestas a hablar, aunque se han mantenido en silencio por miedo a represalias por parte de Petro que han llegado hasta las amenazas de muerte, según su relato.
Petro respondió en una carta extensa en la que niega haber pagado alguna vez por un favor sexual. “Jamás he entregado un contrato a cambio de obtener relaciones sexuales. Vomitaría sobre mí mismo si alguna vez hiciera algo semejante”, escribió. No niega que conoce a Deicy Jiménez, tampoco explica la naturaleza de su relación. Y le apunta a una persecución política que tiene como objetivo “indagar constantemente sobre mi vida íntima y sexual” ante el fracaso, dice, de presentarlo como un “corrupto y narcotraficante”.
La degradación moral de Petro es el trofeo del abelardismo
Los ataques del gobierno De la Espriella contra Petro han estado acompasados con las denuncias de Semana, un medio que amplifica la voz del gobierno. El 21 de octubre, antes de que saliera el testimonio, Carlos Ríos, director de Presidencia, hizo una denuncia similar. En el Senado, Ríos denunció que durante el gobierno Petro se instrumentalizó a 48 mujeres a través de contratos de prestación de servicios para “todos los días parrandear” en la Casa de Nariño.
Tras la publicación de Semana, el Ministerio de Justicia y la Unidad Nacional de Protección (UNP), por orden de De la Espriella, activaron una ruta de protección para Deicy Jiménez. Fue una instrucción similar a la que dio De la Espriella cuando Angie Rodríguez denunció penalmente al ahora expresidente Petro. “Se reciben ventiladores”, dijo entonces Rodrigo Lara, el ministro de Interior designado.
Incluso el mismo De la Espriella en alocución ha hablado de promover beneficios judiciales para los altos funcionarios del gobierno Petro que estuvieron involucrados en hechos de corrupción, y que están dispuestos a entregar más detalles y pruebas sobre los escándalos que marcaron su administración.
“Entre gobierno y gobierno existía como cierto pacto de caballeros para no hacerse daño. Pero el gobierno Petro fue tan corrupto, y ha tenido tantos escándalos, que De la Espriella no lo iba a dejar pasar. Porque no es un político convencional que deje pasar las cosas. Está claramente empeñado en llevar a Petro a las autoridades judiciales”, dice Santiago Vélez, un analista político con tesis cercanas al abelardismo.
La nueva arremetida contra Petro llega en un momento en el que el gobierno De la Espriella ha dejado claro que la guerra ideológica contra la izquierda es su norte. Se trata de la visión más populista sobre la nueva derecha que representa el estratega del presidente Carlos Suárez, presidente de la Junta Directiva de Ecopetrol, que ha señalado las elecciones regionales como el nuevo objetivo del abelardismo.
“Nosotros no necesitamos convencer a la izquierda. Necesitamos confrontarla. Y en esa confrontación, todas las formas de lucha, dentro de las reglas que nos rigen, son posibles. Incluido el aniquilamiento moral del adversario”, dice un político de Defensores de la Patria quien piensa competir en las elecciones regionales, y que pidió la reserva de su nombre.
En esa guerra, la próxima batalla electoral son las elecciones regionales del 2027. Pero mucho antes de las urnas en el nuevo partido quieren lidiar con el contraste moral entre la decadencia y la virtud personal, la familia y el peligro del vicio y las drogas, que señalan se reproduce en la izquierda, encabezada por Petro.
El teflón de Petro y las dudas del Pacto
El Pacto recibe el golpe entre la negación y el silencio. Iván Cepeda, el excandidato presidencial, no ha dicho nada. Gustavo Bolívar y Carolina Corcho tampoco.
Otros políticos desconfían de la denuncia misma. “¿Cuántas personas tendrán la misma camisa en este país? Si tienes todas las pruebas, pues que se publiquen completas”, cuestiona Esmeralda Hernández, senadora del Pacto. Ese mismo argumento lo tiene Heidy Sánchez, concejala de Bogotá. Ambas aseguran que, de ser ciertas las acusaciones, reprocharían el actuar del presidente. “Yo la verdad creo que si Vicky las tuviera en su poder [fotos de Petro], no me cabe la duda que las habría publicado”, añade la senadora.
Algunos señalan la seguidilla de denuncias, algunas con poco sustento, que viene sufriendo Petro y su círculo. Como la de Angie Rodríguez, la exdirectora del Dapre en su gobierno, que lo acusa de tener “niños travestis” en sus reuniones; o la de la española Eva Ferrer, quien señaló a la entonces primera dama, Verónica Alcocer, de viajar con cocaína en un avión oficial. Como contó La Silla, sus acusaciones más graves solo se sostienen con su palabra o la de terceros.
Otros señalan lo efectivamente útil que resulta el escándalo para el gobierno que lo impulsa. “El gobierno ahorita necesita desviar la atención sobre el tema del Fondo Milagro, porque no tienen cómo mostrar absolutamente nada de resultados ni de pruebas ni de trazabilidad de qué pasó con esos recursos”, dice Giovanny Abadía, miembro de la dirección provisional del Pacto.
Petro es un político con un teflón, esa habilidad de que le resbalen los escándalos, que ha probado ser duradero. Haber sido guerrillero, el video recibiendo plata en bolsas para una campaña, un gobierno en el que fueron compradas con dineros en efectivo las cabezas del Congreso. Sin embargo, este es un escándalo que pone a dudar hasta a aliados cercanos. “El tipo está curtido, pero cuando se toca su familia y la imagen que tienen sus hijas de él, pues obvio es muy difícil”, dice un alto dirigente del partido, quien pidió la reserva de su nombre.
Las denuncias contra Petro seguirán saliendo y la batalla moral que encabeza el gobierno se profundizará con el paso de los meses. Por ahora, es una lucha en la que Petro acumula cada vez más heridas, y en la izquierda no está claro cómo van a parar el sangrado.
https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/petro-enfrenta-su-peor-denuncia-de-corrupcion-alentada-por-el-gobierno/
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