
Cada cierto tiempo, una reunión o un evento institucional que parece modesto en su formato tiene la capacidad de producir consecuencias que se extienden durante años. El webinario «Financiamiento de los Sistemas de Cuidados en el Mercosur», programado para el miércoles 9 de junio de 10h a 12h30 hora de Paraguay, puede ser uno de esos eventos. No porque vaya a resolver de un golpe la desigualdad de género en los cinco países del bloque —eso requiere años de políticas públicas y no dos horas y media de debate— sino porque puede producir el consenso técnico y político necesario para que esas políticas avancen de manera coordinada entre los cinco países, multiplicando su impacto de manera que ninguno podría lograr actuando individualmente. Están abiertas las inscripciones al webinario «Financiamiento de los Sistemas de Cuidados en el Mercosur», previsto este miércoles 9 de junio de 10h a 12h30 de Paraguay. El evento forma parte de la agenda de seguimiento de la 26.ª Reunión de Ministras y Altas Autoridades de la Mujer del Mercosur, celebrada en Asunción los días 21 y 22 de mayo bajo la Presidencia Pro Tempore de Paraguay.
Los sistemas de cuidados no son solo una cuestión de equidad de género —aunque lo son— sino también una cuestión de eficiencia económica con consecuencias directas sobre la competitividad del Mercosur. Los países con mejores sistemas de cuidados tienen mayores tasas de participación laboral femenina, menor brecha salarial de género, mayor productividad agregada y mayor recaudación tributaria. Los estudios de la OIT para América Latina muestran consistentemente que cada dólar invertido en servicios de cuidado genera un retorno económico de entre 2,5 y 3,5 dólares en términos de mayor participación laboral, mayor producción y mayor consumo. Para los cinco países del Mercosur, que tienen tasas de participación laboral femenina significativamente menores que los países de la OCDE, la brecha de sistemas de cuidados no es solo una inequidad social: es un freno al crecimiento económico que el acuerdo con Europa no puede compensar si la mitad de la fuerza de trabajo potencial del bloque no puede participar plenamente en la economía formal.
La conexión específica entre el webinario del 9 de junio y el acuerdo con la UE es directa: el tratado genera nuevas oportunidades de exportación y de inversión que requieren más trabajadores y trabajadoras en los sectores exportadores del bloque. Si las mujeres no pueden acceder a esos empleos porque no tienen dónde dejar a sus hijos mientras trabajan —y en los cinco países del Mercosur la oferta de cuidados públicos accesibles es crónicamente insuficiente— entonces el crecimiento que el acuerdo promete será inevitablemente más inequitativo en términos de género que si los sistemas de cuidados funcionan bien. Las autoridades que participarán en el webinario del 9 de junio tienen la oportunidad de establecer una hoja de ruta regional que use los recursos del FOCEM, el Global Gateway europeo y los propios presupuestos nacionales para construir esa infraestructura de cuidados que el Mercosur necesita tanto como los puentes y las rutas.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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