
En la semana en que Uruguay confirmó que asumirá la Presidencia Pro Tempore del Mercosur con una agenda centrada en el aprovechamiento del acuerdo con la UE y la resolución de las cuotas internas, el portal Sputnik Mundo publicó un análisis que está generando debate en los foros de política exterior de los cinco países del bloque: Uruguay debe «seguir presionando al Mercosur» para que se acerque a China, dice experto, en un análisis que identifica el desbalance estructural de la política comercial exterior del bloque como su principal vulnerabilidad estratégica de largo plazo. El experto en relaciones internacionales citado por Sputnik — de origen uruguayo, no identificado por nombre — señala que el Mercosur está invirtiendo todo su capital diplomático en acuerdos con Europa y Norteamérica mientras su relación con China — que ya es el primer socio comercial del bloque en volumen, con más de 200.000 millones de dólares anuales de intercambio — permanece sin un marco jurídico preferencial que proteja los intereses del bloque frente a las prácticas comerciales chinas que en más de una ocasión han usado la dependencia como herramienta de presión.
La relación del Mercosur con China en 2026 tiene una paradoja estructural que el análisis de Sputnik captura con precisión: el bloque exporta a China mayoritariamente commodities — soja, mineral de hierro, petróleo, carne — e importa de China mayoritariamente productos manufacturados de alto valor agregado — electrónica, maquinaria, vehículos, textiles. Esta estructura de intercambio es exactamente el patrón clásico de una relación entre una economía de materias primas y una economía industrial, y reproduce dentro del vínculo Mercosur-China la misma asimetría que el acuerdo Mercosur-UE pretende superar en el ámbito europeo. Sin un TLC con China que establezca reglas claras sobre origen, contenido nacional, subsidios y acceso recíproco a mercados de servicios y compras públicas, el Mercosur seguirá siendo un proveedor de commodities para China sin la posibilidad de beneficiarse del dinamismo industrial del gigante asiático de la manera en que los países que tienen TLCs con Beijing pueden hacerlo.
El presidente Orsi viajó a China en una misión política y comercial durante su primer año de gobierno y fue recibido por el presidente Xi Jinping — una deferencia diplomática reservada para los líderes con los que Beijing tiene mayor interés estratégico — pero ese viaje no produjo ningún avance concreto hacia un TLC Mercosur-China que hubiera requerido el consenso de los cinco países del bloque, incluyendo la Argentina de Milei que tiene una relación ideológicamente tensa con Beijing. Esta limitación — que las prioridades geopolíticas individuales de los miembros del bloque impiden construir una política común hacia China — es la expresión más directa de la fragmentación interna del Mercosur que el análisis de Sputnik identifica como su mayor vulnerabilidad estratégica. Mientras Europa y Canadá tienen TLCs con el Mercosur que regulan el acceso al bloque con estándares y normas acordadas, China tiene el mayor volumen de comercio con el bloque sin ningún marco jurídico preferencial que proteja los intereses de los exportadores del Mercosur frente a sus políticas comerciales de Estado. Esa asimetría — TLC con la UE, TLC en negociación con Canadá, pero relación sin reglas formales con China — es la que la Presidencia Pro Tempore de Uruguay tiene la oportunidad histórica de comenzar a corregir.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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