
El 15 de julio de 2026, en San Pablo, Brasil, la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Anita Anand, junto al canciller brasileño Mauro Vieira, anunciaron que el Mercosur y Canadá intensificarán las negociaciones para cerrar un Tratado de Libre Comercio (TLC) antes de fin de año. Este anuncio marca un paso decisivo en las relaciones bilaterales, que cumplen 85 años, y refleja la intención de ambos bloques de diversificar sus mercados en un contexto global de tensiones comerciales. Anand subrayó que el acuerdo representa “oportunidades significativas” y que Ottawa está dispuesto a considerar las preocupaciones de todos los sectores económicos. El comercio de bienes entre el Mercosur y Canadá alcanzó en 2025 los 12.600 millones de dólares, con Brasil concentrando más del 80% de las exportaciones regionales.
Durante la reunión, Anand anunció una inversión de 89 millones de dólares en Brasil a través de FinDev Canadá, destinada a proyectos de infraestructura sostenible: uno para ampliar el acceso a la energía y otro enfocado en la producción de combustible de aviación sostenible. Este gesto busca reforzar la confianza en las negociaciones y mostrar que Canadá apuesta por la cooperación en lugar del aislamiento. Por su parte, Vieira confirmó que ya se han realizado seis rondas de trabajo técnico y que las conversaciones “avanzan muy bien”, aunque aún restan definir detalles en áreas sensibles como el acceso agrícola y las normas sanitarias.
El acuerdo con Canadá es visto como una oportunidad estratégica para el Mercosur, que busca diversificar sus destinos de exportación frente a la volatilidad de sus socios tradicionales como la Unión Europea y Estados Unidos. Brasil y Argentina concentran la mayor parte del comercio con Canadá, pero Paraguay y Uruguay esperan ampliar su participación con condiciones arancelarias más favorables. La logística marítima, que conecta puertos como Santos, Buenos Aires y Montevideo con terminales del Atlántico norte, será clave para sostener el incremento del intercambio.
El sector privado de ambos lados ha mostrado interés en acelerar el proceso, aunque también existen preocupaciones. En Canadá, productores agrícolas temen la competencia de productos sudamericanos más baratos, mientras que en el Mercosur se busca garantizar que las exportaciones industriales tengan acceso preferencial. La experiencia del acuerdo Mercosur-UE, que tardó más de dos décadas en cerrarse, sirve como advertencia para evitar demoras excesivas.
En conclusión, el anuncio de intensificación de las negociaciones refleja un compromiso político fuerte y una oportunidad para consolidar un mercado ampliado. Si se logra cerrar el TLC antes de fin de año, el Mercosur podría sumar un socio estratégico en Norteamérica, fortaleciendo su posición global y mostrando que el bloque está dispuesto a avanzar en acuerdos concretos. Fuente: Infobae
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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