El doctor Isaías Fretes oficializó este jueves su salida de la presidencia del Instituto de Previsión Social (IPS) y comienza una nueva etapa al frente del Ministerio de Salud Pública, cargo al que llega en un momento especialmente complejo para el sistema sanitario paraguayo. A diferencia del escenario que encontró al ser designado, la huelga nacional de médicos prevista para el 21 y 22 de septiembre ya fue levantada tras un acuerdo salarial con el Gobierno. Ahora, el nuevo ministro deberá concentrarse en los problemas estructurales de hospitales, la disponibilidad de medicamentos e insumos, las renuncias de especialistas y las millonarias obligaciones acumuladas con proveedores.
Fretes participó este jueves de la sesión del Consejo de Administración del IPS para formalizar su salida de la institución. Durante el cierre de su gestión sostuvo que se retira con la sensación de haber cumplido con su deber y destacó especialmente las acciones impulsadas contra exautoridades por presuntos hechos de corrupción. Según explicó, esos procesos derivaron en investigaciones judiciales contra dos expresidentes de la previsional. Su salida se produce apenas unos cinco meses después de haber asumido la conducción del IPS.
El balance de su paso por el IPS, sin embargo, queda acompañado por problemas que continúan afectando diariamente a los asegurados. ABC Color señala que persisten dificultades en la provisión de medicamentos esenciales, falta de insumos médicos y demoras para consultas especializadas y procedimientos quirúrgicos. La situación financiera de la institución también había sido objeto de fuertes cuestionamientos durante las últimas semanas, incluyendo dificultades derivadas de amparos judiciales que obligan a afrontar tratamientos e insumos de elevado costo.
Un cambio de escenario para la huelga médica
Uno de los primeros desafíos de Fretes al llegar al Ministerio era evitar la huelga nacional anunciada por el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed). El gremio había convocado inicialmente a paralizar actividades los días 21 y 22 de septiembre, principalmente para reclamar un reajuste salarial que alcanzara a todos los médicos del sistema público.
Ese conflicto tuvo una modificación importante esta semana. Después de las negociaciones con el Ejecutivo, el Sinamed aprobó el miércoles la propuesta gubernamental y levantó oficialmente la convocatoria a huelga. El acuerdo contempla un incremento de G. 2 millones para cada vínculo de 12 horas semanales desde 2027, además de G. 1 millón por guardias realizadas durante feriados nacionales. También se contemplan 2.300 nombramientos con recursos previstos para 2026 y otras 1.500 vacancias para 2027.
La propuesta aceptada quedó por debajo del pedido inicial del gremio, que había planteado un aumento de G. 3 millones. Según datos citados por EFE, los médicos del sistema público tienen actualmente remuneraciones mínimas que oscilan aproximadamente entre G. 5 millones y G. 5,4 millones, dependiendo del tipo de contrato. El acuerdo alcanzado permitió desactivar la medida de fuerza que amenazaba con afectar consultas, cirugías y otros servicios durante la próxima semana.
Para Fretes, el desafío inmediato será transformar ese entendimiento salarial en una relación estable con los diferentes gremios sanitarios. El ministro había señalado desde su llegada que consideraba la dignificación del médico un asunto central y que la salida al conflicto debía surgir de una negociación en la que ambas partes encontraran puntos de coincidencia.
Medicamentos y deudas: el otro gran frente
El nuevo ministro también recibe una cartera condicionada por una importante deuda acumulada con empresas proveedoras. En septiembre, representantes de la industria farmacéutica informaron que más de 40 empresas habían accedido a unos US$ 385 millones mediante la cesión de derechos de cobro, mecanismo utilizado para obtener liquidez frente a las obligaciones pendientes del Estado. Sin embargo, ese pago no representa la desaparición de toda la deuda sanitaria.
Las cifras divulgadas por distintos actores del sector no son idénticas y deben distinguirse según qué obligaciones se contabilicen. En julio, representantes de proveedores hablaban de alrededor de US$ 1.000 millones en saldos vencidos del Estado, mientras que otras estimaciones posteriores se concentraron específicamente en las obligaciones del Ministerio de Salud. Parte de esos compromisos está siendo procesada mediante mecanismos de cesión de cobro y otras formas de financiamiento.
El problema financiero tiene una consecuencia directa sobre la prestación de servicios: garantizar que hospitales y centros sanitarios dispongan de medicamentos, materiales quirúrgicos e insumos suficientes. Para una cartera que administra una red nacional de atención, la disponibilidad regular de estos recursos será uno de los indicadores más visibles de la nueva gestión.
Auditorías y recorridas por los hospitales
Fretes adelantó que sus primeras acciones estarán orientadas a una revisión de la documentación interna y administrativa del Ministerio, acompañada de visitas a hospitales de las principales cabeceras departamentales. La intención declarada es conocer directamente las condiciones en que funcionan los servicios y detectar problemas que no siempre aparecen reflejados en los informes administrativos.
El ministro llega al cargo después de haber trabajado durante años dentro del sistema sanitario y, antes de asumir la conducción del IPS, se desempeñaba como médico cirujano. En su presentación como ministro sostuvo que conoce las dificultades hospitalarias desde su experiencia profesional y que la negociación con los médicos debe contemplar las condiciones reales en las que trabajan los profesionales.
La nueva administración también tendrá que dar continuidad a proyectos de infraestructura sanitaria y afrontar las necesidades de hospitales donde se registraron renuncias de especialistas. La salida de profesionales se convirtió en uno de los puntos de presión durante la crisis que precedió al cambio de ministra.
El Gobierno apuesta por más recursos, pero enfrenta el desafío de la gestión
El presidente Santiago Peña justificó el cambio de conducción del Ministerio señalando que la salud seguirá siendo una prioridad de su administración. Según los datos presentados por el Ejecutivo, durante los últimos tres años se destinaron más de US$ 500 millones a infraestructura sanitaria, mientras que para 2027 se proyectó una asignación de US$ 760 millones para medicamentos e insumos y US$ 195 millones para el Instituto Nacional del Cáncer (Incan).
El propio Peña reconoció, al anunciar los cambios, que la disponibilidad de recursos económicos por sí sola no resuelve los problemas del sistema. El Gobierno planteó la necesidad de mejorar la gestión y acercar los servicios a la población, mientras sectores gremiales y usuarios continúan reclamando mayor disponibilidad de médicos, medicamentos e insumos.
Por eso, la llegada de Fretes no supone solamente un cambio de nombre en la cartera sanitaria. Su gestión deberá demostrar cómo se traducen los recursos presupuestarios en servicios concretos y cómo se administran las obligaciones acumuladas sin comprometer el funcionamiento cotidiano de hospitales y centros de salud.
Un nuevo ministro ante una agenda amplia
El escenario que encuentra Fretes combina varios problemas simultáneos: reclamos salariales recientemente encauzados, deudas con proveedores, falta de medicamentos e insumos en determinados servicios, renuncias de especialistas, necesidades de infraestructura y demandas de pacientes que esperan respuestas más rápidas.
El levantamiento de la huelga médica elimina, por ahora, una de las principales fuentes de tensión inmediata. Pero el acuerdo salarial también generará compromisos presupuestarios que deberán incorporarse a la planificación del sistema sanitario. La propia dirigencia médica señaló que considera el acuerdo un resultado de meses de movilización y negociación.
Mientras tanto, la población seguirá evaluando la gestión desde una perspectiva mucho más concreta: si consigue sus medicamentos, cuánto espera para una consulta, cuándo puede acceder a una cirugía, si encuentra especialistas y si los hospitales cuentan con los insumos necesarios.
Isaías Fretes inicia así su etapa al frente de Salud Pública con uno de los desafíos administrativos más importantes de su carrera. La primera crisis —la huelga médica— quedó momentáneamente encauzada mediante un acuerdo salarial. El desafío mayor comienza ahora: ordenar las finanzas, garantizar el abastecimiento, fortalecer los servicios y convertir las decisiones administrativas en una atención sanitaria efectiva para la población paraguaya.
Foto: Pablo Otazú / ABC Color
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