Esta es una de esas historias que parecen inventadas, pero ocurrió realmente.
En 1999, David Phillips, un ingeniero civil de California, estaba haciendo las compras cuando descubrió una promoción de la empresa Healthy Choice: enviando los códigos de barras de determinados productos podía obtener millas de viajero frecuente.
La promoción entregaba 1.000 millas por cada diez códigos enviados durante el período inicial.
Phillips hizo lo que haría cualquier ingeniero: sacó la calculadora. Primero pensó en comprar comidas congeladas. Después descubrió que las sopas eran todavía más convenientes. Pero entonces encontró el verdadero negocio: vasitos individuales de pudín de chocolate que costaban apenas 25 centavos cada uno.
La cuenta era extraordinaria. Con apenas 2,50 dólares podía conseguir 1.000 millas.
Entonces decidió hacer algo que a cualquier persona normal le hubiera parecido una locura.
Comprar todos los pudines que pudiera.
Recorrió supermercados de la zona de Sacramento y terminó comprando unos 12.150 vasitos, gastando aproximadamente 3.140 dólares.
El problema era que ahora tenía una montaña de pudín… y miles de códigos de barras que había que recortar y enviar. Pero Phillips encontró una solución genial.
Donó buena parte de los pudines a organizaciones benéficas y bancos de alimentos. De esa manera, consiguió ayuda para retirar los códigos de los envases y, además, obtuvo una deducción impositiva por las donaciones.
El resultado fue espectacular: más de 1,25 millones de millas aéreas.
Según sus propios cálculos, esas millas podían representar decenas de viajes gratuitos por Estados Unidos y más de veinte viajes de ida y vuelta a Australia, además de numerosos viajes a Europa.
La historia se hizo famosa y Phillips pasó a ser conocido mundialmente como “Pudding Guy”, el hombre del pudín.
Y lo más curioso es que no había cometido un delito ni falsificado nada. Simplemente había leído las condiciones de una promoción, encontró el producto más barato que calificaba y llevó la estrategia hasta sus últimas consecuencias.
La historia incluso llegó al cine. En 2002, Paul Thomas Anderson incorporó una situación inspirada en el caso en su película Punch-Drunk Love, protagonizada por Adam Sandler.
Así que la próxima vez que alguien diga que las millas aéreas se consiguen volando, recuerden a David Phillips.
Porque él demostró que, al menos una vez en la historia, también se podían conseguir volando… gracias al pudín.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
HUMBERTO BENEDETTO
Humberto Benedetto es un político argentino oriundo de Río Cuarto, provincia de Córdoba. Ha desempeñado como parlamentario del Mercosur (Parlasur). Actualmente ejerce como director de Prensa del Mercosur en Argentina.
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