La inteligencia artificial ya forma parte de la manera en que muchas personas buscan información, comparan destinos y organizan sus viajes. Sin embargo, su incorporación al turismo también abre una discusión sobre los límites que debería tener la tecnología.
El lema del Día Mundial del Turismo 2026, “Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo”, propone justamente analizar cómo estas herramientas pueden mejorar la experiencia y la gestión del sector.
En ese contexto, el desafío no consiste únicamente en incorporar más tecnología, sino en conseguir que ayude a viajar mejor sin desplazar aquello que convierte a cada destino en una experiencia humana.

Tecnología para simplificar el viaje, no para reemplazarlo
La IA puede colaborar desde las primeras etapas de un viaje. Por ejemplo, permite ordenar grandes cantidades de información, comparar alternativas, adaptar itinerarios a diferentes necesidades y facilitar el acceso a datos sobre transporte, alojamiento o actividades.
Además, puede ayudar a anticipar determinadas necesidades del viajero y ofrecer información más personalizada. De esta manera, una herramienta tecnológica puede reducir tiempo dedicado a tareas repetitivas y dejar mayor espacio para disfrutar del destino.
Sin embargo, su utilidad debería medirse por lo que permite hacer mejor y no por cuánto protagonismo adquiere. Una recomendación automática puede orientar una decisión, pero no reemplaza la experiencia de conocer un lugar a través de sus habitantes.
¿Cómo puede mejorar la experiencia sin volverse protagonista?
Una de las posibilidades más interesantes está en utilizar la IA como asistente silencioso. Puede ayudar a organizar horarios, detectar alternativas, traducir información, facilitar la comunicación o adaptar recorridos, mientras la decisión final continúa en manos del viajero.
Asimismo, estas herramientas podrían contribuir a distribuir mejor los flujos turísticos. Si los sistemas recomiendan opciones menos saturadas, también pueden favorecer destinos emergentes y reducir la concentración de visitantes en determinados puntos.
Por otra parte, la tecnología puede colaborar con pequeños emprendimientos y comunidades locales para mejorar su visibilidad y acceso a potenciales visitantes. ONU Turismo señala precisamente que la IA puede fortalecer pequeñas empresas y contribuir a prácticas turísticas sostenibles, siempre que la transformación sea inclusiva.
El territorio no es solamente información disponible en una pantalla
Un destino turístico reúne mucho más que atractivos, fotografías y datos organizados. También comprende historias, tradiciones, vínculos, actividades productivas y comunidades que construyeron su identidad durante generaciones.
Por eso, reducir un territorio a aquello que un algoritmo puede clasificar fácilmente implica perder parte de su riqueza. Esto resulta especialmente relevante en comunidades urbanas, rurales y pueblos originarios.
En consecuencia, la innovación debería favorecer encuentros respetuosos y evitar que las culturas locales sean transformadas simplemente en productos diseñados para captar visitantes. La tecnología puede acercar al viajero, pero el encuentro continúa siendo humano.

Una innovación que también debe ser responsable
El acceso a estas herramientas tampoco es igual para todos. Las diferencias en conectividad, recursos, formación y capacidad tecnológica pueden determinar quién obtiene sus beneficios y quién queda al margen.
Por ello, incorporar IA al turismo requiere considerar también la inclusión digital. De lo contrario, una transformación pensada para mejorar el sector podría profundizar desigualdades existentes entre destinos, empresas y comunidades.
Esta preocupación coincide con la reflexión desarrollada por León XIV en Magnifica Humanitas, publicada en mayo de 2026, donde plantea que la inteligencia artificial debe estar orientada por la dignidad humana, el bien común y la responsabilidad social.
Viajar también significa encontrarse con otros
La IA puede procesar información con enorme velocidad, pero no experimenta un paisaje, una conversación ni el significado cultural de una tradición. Tampoco puede comprender desde la experiencia qué representa un territorio para quienes viven en él.
Así, detrás de cada recorrido existen personas: productores que comparten su trabajo, familias que reciben visitantes, guías que transmiten conocimientos y comunidades que mantienen vivas sus costumbres.
Por eso, el turismo del futuro no necesariamente necesita menos tecnología, sino una tecnología mejor integrada a la experiencia humana. El algoritmo puede sugerir una ruta, pero corresponde al viajero decidir qué encuentra cuando abandona ese recorrido.
En tiempos de inteligencia artificial, quizás una de las mayores innovaciones consista precisamente en utilizar estas herramientas para facilitar el viaje sin convertirlas en el centro de la experiencia. El objetivo final debería seguir siendo conocer, respetar y conectar con otros.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Exponen a municipios el “arsenal” disponible para enfrentar al picudo rojo de las palmeras
- ★El gobierno de Santa Fe denunció penalmente al cazador influencer de Laguna Setúbal
- ★Operario-PR e Ceara ficam no empate por 2 a 2 na Serie B
- ★Floresta 1 x 1 Santa Cruz: empate definido no fim pela Série C
- ★Nautico Recife vence Sport Recife por 3 a 1 na Série B

