
La Comunidad de Madrid generó en 2025 más de 13.500 toneladas de aceite industrial usado. La totalidad del residuo recuperado fue tratada y valorizada, permitiendo obtener cerca de 6.000 toneladas de nuevos lubricantes y más de 3.000 toneladas de combustible industrial, en un ejemplo de aplicación práctica de la economía circular.
La gestión del aceite industrial usado en la Comunidad de Madrid permitió recuperar durante 2025 miles de toneladas de materias primas y recursos energéticos que, de otro modo, habrían tenido que obtenerse a partir de recursos fósiles.
Según los datos de SIGAUS, durante el pasado año se generaron en la región 13.516 toneladas brutas de aceite industrial usado, procedentes de 6.292 establecimientos distribuidos por el territorio madrileño.
El 100 % del residuo recuperado fue tratado para aprovechar nuevamente los recursos contenidos en él. El resultado fue la obtención de cerca de 6.000 toneladas de nuevos lubricantes y más de 3.000 toneladas de fuel industrial.
La dimensión del ahorro de materias primas resulta especialmente significativa: para obtener mediante el refino convencional del petróleo unos recursos equivalentes habrían sido necesarios aproximadamente 3,1 millones de barriles de crudo.
Un residuo peligroso con un importante potencial contaminante
Los aceites industriales son esenciales para el funcionamiento de motores, maquinaria y numerosos procesos productivos. Su función lubricante permite reducir la fricción y garantizar el correcto funcionamiento de los equipos.
Sin embargo, sus características cambian durante su utilización. A medida que se degradan, los lubricantes pueden incorporar sustancias tóxicas y metales pesados hasta convertirse en un residuo peligroso con un elevado potencial contaminante.
La correcta recogida y tratamiento resulta, por tanto, fundamental para impedir su llegada al suelo y a los ecosistemas acuáticos. La magnitud del riesgo queda reflejada en un dato especialmente significativo: un solo litro de aceite industrial usado podría llegar a contaminar hasta un millón de litros de agua.
Además, cuando un vertido de estas características alcanza el medio acuático, sus efectos pueden prolongarse durante años.
Más de 20.000 operaciones de recogida en Madrid
Uno de los principales desafíos en la gestión de los aceites usados es la dispersión de los puntos donde se generan.
Aunque los talleres mecánicos representaron el 60 % de los establecimientos generadores registrados en Madrid durante 2025 y las instalaciones industriales otro 14 %, este tipo de residuo también procede de actividades relacionadas con el transporte, el comercio, la hostelería o la agricultura.
Esta diversidad obliga a disponer de una red de recogida capaz de alcanzar establecimientos de características y localizaciones muy diferentes.
Durante 2025, las empresas gestoras que colaboran con SIGAUS realizaron 20.388 operaciones de recogida en 142 municipios de la Comunidad de Madrid.
El sistema permite mantener la recuperación del residuo incluso en aquellos lugares donde las operaciones resultan más complejas o costosas por su distancia respecto a los grandes núcleos urbanos y las principales áreas industriales.
La recogida llega también a las zonas rurales y de montaña
La gestión del aceite usado no se limita a las áreas con mayor concentración industrial.
Durante 2025 se recogieron en la Comunidad de Madrid 168 toneladas de aceite industrial usado en zonas rurales y otras 170 toneladas en zonas de montaña.
A ellas se sumaron 8 toneladas recuperadas en municipios con menos de 1.000 habitantes.
Estas cifras ponen de manifiesto la importancia de mantener un sistema de recogida que pueda atender también los puntos donde la generación de residuos es menor y se encuentra geográficamente más dispersa.
La logística adquiere todavía mayor importancia cuando los residuos se encuentran próximos a espacios de especial sensibilidad ambiental.
Protección de espacios naturales y recursos hídricos
En las inmediaciones de espacios naturales protegidos, entre ellos la Reserva de la Biosfera de las Cuencas Altas de los Ríos Manzanares, Lozoya y Guadarrama, se recuperaron durante el año pasado 143 toneladas de aceite industrial usado procedentes de 46 puntos generadores.
También se realizaron operaciones en establecimientos situados en el entorno de recursos hídricos, como ríos, lagos y embalses.
En estas áreas se recogieron otras 133 toneladas de aceite usado en 19 establecimientos.
Evitar vertidos en estos espacios resulta especialmente relevante por la persistencia de este contaminante en el medio natural. Según los datos facilitados por SIGAUS, un vertido de aceite industrial usado en el agua puede permanecer en el entorno durante 15 o incluso 20 años.
Del aceite usado a nuevos lubricantes
Una vez recogido, el aceite industrial usado inicia un proceso de tratamiento destinado a retirar agua, sedimentos y otras impurezas y recuperar los materiales y la energía que todavía contiene.
De las 13.516 toneladas brutas generadas en Madrid durante 2025, una vez separados el agua y otros impropios quedaron 12.757 toneladas netas de aceite usado. La totalidad de esa cantidad fue valorizada.
El principal destino fue la regeneración, considerada el tratamiento prioritario desde el punto de vista ambiental porque permite recuperar bases lubricantes que pueden emplearse nuevamente en la fabricación de aceites.
En concreto, 9.337 toneladas, equivalentes al 73 % del aceite usado neto, fueron destinadas a este proceso.
La regeneración permite mantener dentro del ciclo productivo un recurso de considerable valor: aproximadamente tres litros de aceite usado permiten obtener dos litros de lubricante nuevo.
Gracias al aceite regenerado procedente de la Comunidad de Madrid durante 2025 pudieron volver al mercado 5.845 toneladas de nuevos lubricantes. Según la equivalencia ofrecida por SIGAUS, esa cantidad sería suficiente para llenar el cárter de aproximadamente 1,4 millones de turismos.
Más de 3.000 toneladas de combustible industrial
La parte del aceite usado no destinada a regeneración también se aprovechó.
Un total de 3.420 toneladas fueron sometidas a tratamientos que permiten su utilización como combustible industrial.
Como resultado se obtuvieron 3.078 toneladas de fuel BIA, un combustible de bajo contenido en azufre empleado fundamentalmente en hornos y calderas industriales.
De esta forma, tanto mediante la regeneración como a través de la valorización energética, la totalidad del aceite usado tratado encontró un nuevo aprovechamiento.
Menos petróleo y más de 8.000 toneladas de CO₂ evitadas
La recuperación del aceite industrial usado no solo permite evitar que un residuo peligroso termine contaminando el medio ambiente. También reduce la necesidad de recurrir a materias primas vírgenes y disminuye el consumo energético asociado a la producción convencional.
El tratamiento realizado en Madrid durante 2025 permitió obtener recursos cuya fabricación a partir del petróleo habría requerido aproximadamente 3,1 millones de barriles de crudo.
A ello se suma el beneficio climático. Según los cálculos aportados por SIGAUS, la regeneración y valorización energética del aceite industrial usado en la Comunidad de Madrid permitió evitar la emisión de 8.102 toneladas de CO₂ durante 2025.
Esta reducción se explica por la menor demanda energética que requiere el tratamiento y aprovechamiento del aceite usado frente a la producción primaria basada en el petróleo.
Economía circular aplicada a los residuos industriales
Los resultados muestran cómo un residuo peligroso puede pasar de representar un riesgo ambiental a convertirse nuevamente en una fuente de materias primas y energía.
El director general de SIGAUS, Eduardo de Lecea, destaca que los datos obtenidos en Madrid reflejan la eficacia de un modelo que lleva dos décadas permitiendo recuperar el aceite usado allí donde se genera y reincorporarlo posteriormente al ciclo productivo.
La gestión del aceite industrial usado constituye así un ejemplo concreto de economía circular, en el que la prevención de la contaminación se combina con la recuperación de materiales, el ahorro de materias primas fósiles y la reducción de emisiones.
El reto no consiste únicamente en recoger un residuo peligroso. Se trata también de mantener sus recursos dentro de la economía durante el mayor tiempo posible, reduciendo simultáneamente la presión sobre los recursos naturales y los impactos asociados a la producción de nuevas materias primas.
https://www.ambientum.com/ambientum/residuos/aceite-industrial-usado-madrid-economia-circular.asp
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