
«El tigre no ruge para asustar, sino para imponer»
El doble rasero es una de las expresiones de la hipocresía y el cinismo de los politiqueros de oficio, esos que gustan de satanizar lo reprochable de sus adversarios al tiempo que omiten condenar la corrupción de sus aliados y de sus propios antecedentes- su prontuario-métodos y actuaciones.
A lo largo de nuestra historia el doble rasero ha sido de común uso por “grandes” caudillos de todos los colores y tendencias, por supuesto también de sus segundones o tercerones. La integridad y la politiquería no transitan nunca por la misma vía, sin embargo, es habitual que los politiqueros y sus esbirros se ufanen de ser ejemplos de una “integridad” que no podría estar más lejos de ser probada o evidente en ellos.
El nuevo gobierno a cargo de una impostado defensor de los “valores y principios” de la sociedad, que hasta no hace mucho defendía con fiereza y por sumas astronómicas a delincuentes narcotraficantes, paramilitares masacradores y despojadores, estafadores de altos vuelos y políticos corruptos, habla rodeado de cámaras y luces de su “compromiso” anticorrupción y para exterminar a los violentos, ataca también a personas situadas en sus antípodas ideológicas relacionándolos de manera irresponsable como “brazo político” de los delincuentes que antes representaba .
Cada discurso del señor de la Espriella genera gran emoción, conformidad y sueños húmedos entre quienes apoyan el retorno a la violencia, se enorgullecen de sus necropaseos entre bolsas blancas conteniendo cadáveres ensangrentados y destrozados de disidentes o paramilitares, sus operativos muy mediáticos, rodeado de decenas o centenares de escoltas armados hasta los dientes, él mismo armado con una poderosa y enorme escuadra Glock.
La guerra se nos vino encima y, por supuesto, ella no afectará ni al locuaz y belicoso mandatario ni a sus aliados, afectará al ciudadano común, rehén de la violencia del gobierno y sus ahora enemigos. Muchos de esos que disfrutan del lenguaje brutal del presidente nunca expondrán sus vidas en campos terribles de batalla, siempre habrá un joven de humilde origen que los reemplace por la gracia de Cristo Rey.
«En pelea de tigres, amárrense los burros»
Esta semana el señor de la Espriella, habitual defensor de lo indefensible: Políticos y funcionarios corruptos, narcotraficantes, paramilitares, se le fue encima s un reconocido y cuestionado politiquero costeño, el señor Yair Acuña, actual alcalde de la ciudad de Sincelejo.
El presidente lo expuso ante todo el país en un video evidentemente editado, acusándolo de malos manejos con los dineros públicos en la ciudad que el señor Acuña gobierna. No aportó ninguna prueba en contra del mandatario local, simplemente lo acusó y le dijo que no podía esperar del nuevo presidente tolerancia frente a sus presuntos actos de corrupción.
Yair Acuña reacciona con una hábil narrativa donde le recuerda al presidente que de ninguna manera es ni puede oficiar como su jefe político y que, por más certezas que De la Espriella tenga de la inmoralidad de Acuña, el camino no es emplazarlo y acusarlo ante el país, sino proceder con sus denuncias y pruebas en contra del alcalde de Sincelejo ante las autoridades correspondientes para que procedan a investigarlo.
Acuña le informa al presidente que él no es ni pretende ni le interesa ser su enemigo, que muy a diferencia del alto mandatario que lo emplaza, él, Yair, le reconoce al presidente su derecho a la presunción de inocencia por las investigaciones y sospechas frente al recaudo y manejo de dineros en cabeza de una fundación a nombre de la primera dama, la falta de claridad al respecto del manejo de esos recursos y del tal llamado “Fondo milagro” al mando de un bachiller, algunos gastos y donativos presuntamente no declarados en su campaña a la presidencia, la intermediación del exrepresentante a la cámara por las negritudes, Polo Polo, y del padre del presidente para obtener apoyo del cuestionado alcalde en su pasada campaña…
Una verdadera sacada de trapos que debería poner en alerta a las autoridades investigadoras tanto del uno como del otro y que pone en evidencia lo inconveniente que es jugar con fuego cuando se tiene rabo de paja.
Interesante pugilato, llamativas alusiones entre líneas de Yair Acuña, un experimentado político y hábil comunicador, ante otra salida en falso del pichón de dictador rolo corroncho, colombo-italo-gringo.
POR CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

