
Wshington .-La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ubicó en 75% la probabilidad de que el fenómeno climático de El Niño alcance en los próximos meses una magnitud nunca antes registrada desde que existen mediciones sistemáticas, en 1950, con un aumento de la humedad, las lluvias y las tormentas en toda la región.
El Niño podría alcanzar una intensidad histórica
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó al 75% la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad extraordinaria entre octubre y diciembre de 2026. El pronóstico supone un aumento respecto al 69% estimado en agosto y anticipa un posible episodio sin precedentes en los registros históricos.
El indicador utilizado por el Centro de Predicción Climática (CPC) permite medir el calentamiento del Pacífico ecuatorial en relación con la temperatura general de los océanos tropicales. Según las proyecciones, existe más de un 90% de probabilidad de que el fenómeno alcance la categoría de «muy fuerte» durante los próximos meses.
Desde 1950, los episodios más intensos se registraron en 1982–1983, 1997–1998 y 2015–2016. Si se cumplen las proyecciones actuales, el evento de 2026–2027 podría superar esos antecedentes.
Lluvias por encima de lo normal en la región
El calentamiento del océano ya se refleja en las temperaturas del Pacífico ecuatorial, mientras que los modelos climáticos anticipan que el fenómeno continuará intensificándose.
La ingeniera María Alejandra Cristanchi, jefa del sector de Hidrología de la Central Hidroeléctrica Yacyretá, afirmó que El Niño se intensificará entre octubre y febrero, en un contexto marcado por las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay.
En Argentina, las proyecciones estacionales anticipan lluvias superiores a los valores habituales en distintas zonas productivas. Para noviembre, se prevén excesos de precipitaciones en el noreste del país y el este de Entre Ríos, además de incrementos más moderados en La Pampa y el oeste de Buenos Aires.
En diciembre, las anomalías de lluvia podrían superar los 50 milímetros en el noreste argentino, Santa Fe, Entre Ríos y el este de Córdoba. En cambio, algunas zonas del noroeste presentarían precipitaciones inferiores a lo normal.
El meteorólogo Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, señaló que los efectos podrían extenderse durante el resto de 2026 y los primeros meses de 2027, incluso hasta el otoño de ese año.
El fenómeno suele favorecer un aumento de las precipitaciones en sectores del noreste argentino, con posibles impactos en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco y Formosa. En el sur de Brasil, las lluvias podrían concentrarse en Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul.
En este escenario, el seguimiento de los pronósticos meteorológicos y de los niveles de los ríos de la Cuenca del Plata será importante para anticipar posibles inundaciones, especialmente en zonas ribereñas y áreas productivas.
La combinación de lluvias locales y crecidas provenientes de otras regiones puede aumentar la exposición a inundaciones y afectar tanto a las comunidades como a los caminos rurales utilizados para transportar la producción agrícola.
Impacto económico y productivo
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió que los efectos de El Niño pueden extenderse más allá del período de mayor intensidad y generar consecuencias económicas durante varios años.
El organismo recordó que el episodio de 1997–1998 estuvo asociado a pérdidas de ingresos a escala mundial estimadas entre 2,1 billones y 5,7 billones de dólares, según investigaciones citadas en su informe.
En el sector agrícola, los impactos dependen de la ubicación geográfica, la cantidad de lluvia, las condiciones del suelo y la etapa de desarrollo de los cultivos. Mientras algunas regiones pueden sufrir pérdidas por sequías o precipitaciones excesivas, otras pueden beneficiarse de condiciones más favorables.
Para las zonas del norte argentino, uno de los principales riesgos son las inundaciones que pueden perjudicar los cultivos y dañar la infraestructura vial necesaria para trasladar la producción.
La CEPAL aclaró que un escenario de lluvias superiores a lo normal no implica necesariamente pérdidas generalizadas. Hasta el momento, no se dispone de estimaciones específicas sobre eventuales caídas de rendimiento de soja, maíz o trigo para la campaña 2026–2027.
Los efectos también pueden repercutir en los mercados internacionales de alimentos, por lo que la evolución del fenómeno será relevante para la producción y el comercio agrícola de la región. Infobae.
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