
Entre el 20 y el 29 de abril de 2009, un helicóptero con dos cazadores a bordo recorrió la isla Socorro, en el Pacífico mexicano. En 35 horas de vuelo abatieron 1257 ovejas asilvestradas, alrededor del 70 % de las que vivían en la isla.
Aquellos animales descendían de 100 ovejas desembarcadas en 1869. En 2013, un año después de que cayera la última, la cobertura vegetal de las parcelas de bosque que vigilaban los científicos había pasado del 29,29 % que tenían en 2009 al 85 %.
El trabajo lo firmaron investigadores del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR), en La Paz, y del Grupo de Ecología y Conservación de Islas (GECI), con sede en Ensenada. El primer autor es Antonio Ortiz–Alcaraz, que entonces hacía el doctorado en el CIBNOR y dirigía el proyecto de islas del golfo de California del GECI.
Cien ovejas traídas desde Australia
Socorro es una isla volcánica del archipiélago de Revillagigedo, con 132 kilómetros cuadrados y 1040 metros de altitud máxima. Está a unos 460 kilómetros al oeste de Los Cabos y la cruzan los ciclones tropicales de junio a noviembre, con una media de 2,75 al año.

Según el estudio, cerca del 27 % de sus 117 especies de plantas vasculares son endémicas, es decir, no crecen de forma natural en ningún otro lugar del mundo. En la isla no hay registros de mamíferos herbívoros nativos.
Las 100 ovejas de 1869 llegaron desde Australia para dar carne a navegantes y pescadores. Sin enemigos naturales, se asilvestraron y llegaron a unos 5000 ejemplares en 1960. La caza de la Armada de México las redujo a unas 2000 en 1988.
«Durante más de 140 años, el hábitat de la isla Socorro, en el Pacífico mexicano, ha sido alterado por la presencia de ovejas exóticas», escriben los autores al comienzo del estudio.
El 30 % de la isla perdió suelo y plantas
En el centro y el sur, donde se concentraron, el pastoreo arrancó la vegetación, destruyó las plántulas y se llevó la capa de hojarasca que protege la tierra.
Con las lluvias torrenciales de los huracanes, el agua corría por las zonas desnudas y por los senderos que abrían las ovejas para ir de un pasto a otro. Así se formaron cárcavas profundas, que son surcos excavados en el terreno por la escorrentía.
Los trabajos atribuyen a las ovejas la pérdida de suelo y de cubierta vegetal en el 30 % de la superficie de la isla y la desaparición de más de 2000 hectáreas de vegetación nativa. La erosión en las zonas deforestadas se estimó en 20 a 90 toneladas por hectárea y año.
Las ovejas también ayudaron a extender plantas introducidas, porque llevaban sus semillas en la lana y en los excrementos. Es un problema que se repite con las especies invasoras en otras islas con mucha flora única.
Tres años de caza con helicóptero, ovejas Judas y perros
La campaña la hizo el GECI, una organización civil mexicana, con el apoyo de la Secretaría de Marina, que tiene en el sur de la isla una base naval con 40 a 50 personas. Durante los vuelos de 2009 se capturaron 12 ovejas vivas, que se esterilizaron y se soltaron con collares de radio.
Son las llamadas ovejas Judas. Como tienden a juntarse con otros ejemplares, la señal de su collar llevaba a los cazadores hasta los grupos que todavía quedaban.
Entre marzo de 2010 y abril de 2012, los cazadores a pie abatieron otras 505 ovejas, hasta sumar 1762. Para los diez últimos animales, los más difíciles de encontrar, el equipo usó dos perros, un beagle y un foxhound, con collares GPS.
«El uso de borregos Judas y perros de muestra entrenados fue fundamental para la localización de los últimos borregos», resumieron Ortiz–Alcaraz y sus colegas en un artículo publicado en marzo de 2016 en la revista Interciencia. En México, a las ovejas se les llama borregos.
Entre mayo de 2012 y diciembre de 2014, 14 expediciones de 21 días no encontraron ni una huella ni un excremento. La isla se declaró libre de ovejas asilvestradas en junio de 2014. El proyecto costó unos 500.000 dólares, 38 por hectárea, sin contar la ayuda de la Armada ni los dos años de comprobación, y duró tres años, mientras que algunas operaciones contra ovejas asilvestradas en islas han tardado décadas.
Lo que vieron los satélites y los transectos
Para medir el cambio, el equipo comparó imágenes de satélite de mayo de 2008 y de mayo de 2013 con el índice NDVI, que estima el vigor de la vegetación a partir de la luz visible e infrarroja que refleja el terreno.
El cálculo encontró un aumento claro de la vegetación en 1452 hectáreas, el 11 % de la isla.
En el campo, los investigadores trazaron 20 transectos de 10 por 100 metros en el este de la isla. Son franjas fijas en las que se cuentan y se miden todas las plantas. Siete estaban en bosque, seis en matorral mixto y siete en superficies erosionadas.
Entre 2009 y 2013, la cobertura vegetal media pasó del 29,29 % al 85 % en el bosque, del 19,17 % al 72,5 % en el matorral mixto y del 14,29 % al 50,29 % en las zonas erosionadas. En el bosque, el número medio de especies por transecto subió de 8,86 a 15.
El suelo ganó nitrógeno y carbono
El equipo también midió la dureza del terreno con un penetrómetro y analizó muestras de suelo. Los suelos erosionados eran los más compactados, y lo eran menos a medida que volvían las plantas.
En los lugares con vegetación recuperada, el nitrógeno y el carbono orgánico se duplicaron, y el fósforo y el calcio casi se triplicaron frente a los suelos erosionados.
En un balance posterior, publicado en 2019 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el mismo grupo contó hasta 43 lagartijas de Socorro por hectárea en superficies erosionadas, donde en 1994 otros investigadores no habían visto ninguna. Creen que puede deberse a la vuelta de la vegetación y a la captura de gatos.
«La isla Socorro parece lo bastante resiliente para recuperarse en una escala de tiempo relativamente corta, tras la eliminación de las presiones causadas por los mamíferos exóticos», concluyen en ese trabajo.
Lo que las cifras no dicen
El salto del 29 % al 85 % sale de siete transectos de bosque en la parte más dañada de la isla, medidos en 2009 y 2013. No describe toda Socorro ni su estado actual.
Los propios autores dan cifras algo distintas según los sitios y los años. En Interciencia hablaban de una cobertura media del 21 % en 2009 en los lugares más afectados y del 79 % en 2014.
Más verde tampoco significa que haya vuelto la vegetación original. Entre las primeras plantas que colonizaron la tierra desnuda había especies nativas y endémicas, pero también exóticas como Hyptis pectinata, y algunas gramíneas introducidas abundan ahora más junto a los caminos porque ya no hay ovejas que las pasten.
«Algunas plantas que colonizan los suelos erosionados podrían volverse muy agresivas, lo que probablemente impediría la recuperación de la biodiversidad», advierten los autores, que ponen como ejemplo el helecho Pteridium caudatum.
«El tiempo transcurrido desde la retirada de las ovejas ha sido hasta ahora demasiado corto para determinar el comportamiento del ecosistema, pero está claro que el sistema ya había empezado a cambiar en 2013», escribieron en 2016.
La erosión, además, sigue ahí. En abril de 2020, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas explicó que el 30 % de la isla presenta pérdida de cobertura vegetal, compactación y erosión del suelo por los borregos introducidos, «que ya fueron erradicados pero cuyos impactos sobre el hábitat repercuten hasta el día de hoy». Ese año, el personal del parque nacional levantó en febrero y marzo las primeras barreras de piedra de prueba para frenar el arrastre de tierra.
La paloma de Socorro sigue lejos de su isla
Los trabajos del CIBNOR y el GECI responsabilizan a las ovejas y a los gatos asilvestrados de que la paloma de Socorro (Zenaida graysoni) se extinguiera en libertad. Hoy solo vive en zoológicos y centros de cría especializados.
El Zoo de Fráncfort, que coordina el programa europeo de cría desde 1995, contó el 23 de septiembre de 2026 que el 10 de agosto le había nacido una hembra.
«Que haya nacido ahora en el Zoo de Fráncfort un pollo de esta especie de paloma, extinta en estado silvestre, es un gran éxito de cría», dijo Ina Hartwig, responsable del Departamento de Cultura y Ciencia de la ciudad de Fráncfort.

El zoo recuerda que la retirada de las ovejas «ya se ha logrado» y que con ello «se ha cumplido un requisito fundamental para la reintroducción prevista de las palomas en Socorro». Queda el proyecto para sacar de la isla los gatos que llevaron los residentes de la base militar.
Hasta diciembre de 2016, la campaña contra los gatos, iniciada en 2011, había retirado 502 animales, según el balance publicado en 2019 por el mismo equipo.
El estudio principal se publicó el 22 de abril de 2016 en la revista Forests.
Imagen: Ortíz–Alcaraz et al. / Forests, CC BY 4.0
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