

“Váyanse ya a descansar”, le dijo Bryan Castaño al equipo de gestión legislativa del Ministerio de Hacienda por WhatsApp a las 12:45 de la madrugada del 20 de octubre. Castaño era un asesor grado uno con poca experiencia, estaba transmitiendo la orden de Juliana Roa, quien sin contrato ni vínculo oficial con el gobierno, actuaba como enlace legislativo entre el ministro Miguel Gómez y el Congreso.
Tres horas después, sin el apoyo de ese equipo, ocurrió el vicio de trámite que tumbó la ley de presupuesto.
Tres días más tarde las cuentas van en cinco contratistas de Hacienda con contrato terminado, un funcionario de esa cartera despedido y la salida del ministro del Interior, Rodrigo Lara.
Esta es la historia de lo que pasó esa noche.
Un equipo que arrancó cojo
Desde que inició el gobierno de De la Espriella el equipo de trámite legislativo del Ministerio de Hacienda no ha tenido cabeza oficial. Informalmente y sin contrato, quien asumió ese rol es una abogada llamada Juliana Roa.
Hasta antes de publicar esta historia no aparecía ni en el Secop, la plataforma de contratación; ni el Sigep, la plataforma de servidores públicos; ni en el Fdci, la plataforma donde todos los servidores registran conflictos de interés.
Los registros que encontró La Silla Vacía de Roa son su pasado como asesora de Erasmo Elías Zuleta Bechara que fue congresista en el periodo pasado y actualmente es gobernador de Córdoba.
Pese a no figurar formalmente dentro de uno de los cargos clave dentro de cualquier ministerio, dos congresistas que hablaron con La Silla Vacía detallaron que se presentaba en el Congreso como funcionaria oficial y particularmente como el enlace del Ministerio de Hacienda.
Informalmente, Roa dirigía un equipo de cinco contratistas, cuatro de ellos con menos de seis meses de experiencia laboral, y Bryan Castaño, un asesor grado uno, es decir, el grado más bajo y con menos experiencia en la escala de asesores del gobierno.
“Como veníamos del gobierno Petro, había recelo de dejarnos participar y darnos información”, le dijo a La Silla uno de los contratistas que pidió reserva de nombre para dar detalles. Como todos fueron contratados durante el gobierno Petro, Hacienda no trabajaba con ellos, los dejaba por fuera de discusiones y les daban poca información.
“Nos dedicamos fue a entregar caldos”
El 19 de octubre, un día antes de que el presupuesto se debatiera en segundo debate, no hubo la sesión de planeación que suele hacerse con un proyecto de alto interés para asegurar la efectividad del equipo, para repartir tareas y evitar desorden.
A las 6 de la mañana, la única instrucción que recibieron fue que Juliana Roa, la jefa no oficial, iría al Senado con un contratista, y los otros cuatro estarían en la Cámara. En algunos momentos ambas cámaras sesionaron simultáneamente.
“No teníamos cabeza, no teníamos con quién hablar, y Juliana se cuidaba de hacer reuniones de coordinación porque no estaba contratada. Así era muy difícil dividirse”, dijo una de las personas del equipo.
A pesar de la falta de instrucciones claras, el equipo estuvo hasta la medianoche, pero según los detalles que conoció La Silla, no tuvieron delegaciones.
Intentaron, con poco éxito, que los congresistas no se salieran para mantener el quórum, tomaron nota de cómo avanzaba la sesión y terminaron ayudando en logística.
“Nos dedicamos fue a entregar caldos”, dijo uno de ellos, en referencia a la comida que se les reparte a los congresistas.
En teoría, eran los contratistas quienes debían seguir las proposiciones y avisarles a los ponentes de Senado y Cámara para evitar algún error en el trámite.
El error a la madrugada
Lo que normalmente sucede dentro del trámite de un proyecto de presupuesto es que la Dirección de Presupuesto hace el seguimiento de las proposiciones y luego le pasa la información al equipo de enlace con el Congreso, para que este a su vez se la pase a los ponentes y congresistas.
Pero, según uno de los funcionarios, como Roa “tenía pocas ganas de involucrarnos”, esa conexión se rompió.
Así la tarea se concentró en manos de ella y de una sola contratista, que tenía menos de seis meses de experiencia laboral.
Después de que el Senado aprobó el presupuesto, hacia la medianoche, fue que Roa dio la orden, a través de Castaño, de irse a dormir.
La Silla Vacía vio y confirmó que el mensaje fue enviado a las 12:45 de la madrugada.
El trámite en la Cámara continuaba.
En varios momentos de la grabación de la sesión de la Cámara del 20 de octubre se ve a Juliana Roa detrás del ministro, hablando con él y pasándole papeles.

Incluso se ve a Roa hablando con Jhon Édgar Pérez, el ponente, y quien es el que termina leyendo el artículo 65 como un artículo con proposición. El vicio por el que 24 horas más tarde se cantó el hundimiento del presupuesto.

Un congresista que en ese momento estaba en la mesa directiva de la Cámara, donde se discuten los detalles de los proyectos antes de anunciarlos en el atril, le confirmó a La Silla Vacía que el que le dio la instrucción errónea a Pérez fue el equipo de Hacienda.
En imágenes de la transmisión en los momentos previos al anuncio de Pérez, cuando ya eran las 2 de la mañana del 20 de octubre, se ve a Roa hablando con Pérez.
La caída del presupuesto y la salida del equipo
El 20 de octubre, cuando la congresista del Pacto Histórico, Esmeralda Hernández, dijo que el presupuesto tenía un error de trámite y se iba a caer, no hubo ninguna directriz hacia el equipo legislativo de Hacienda. Tampoco les avisaron de la alocución del ministro Gómez.
Dos días después, el 22 de octubre, el asesor Castaño citó a los contratistas a una reunión. Según una persona que estuvo allí, les pidió entregar sus celulares y no tomar notas. Les contó que él había renunciado y les pidió que terminaran sus contratos alegando “razones personales”.
Los contratistas no pasaron la renuncia y al día siguiente, el 23 de octubre, a todos les llegó un acta de terminación anticipada del contrato.
Según el acta, la razón es que “no se requería el objeto del contrato”, como verificó La Silla Vacía con uno de los documentos.
Sin embargo, al MinHacienda le quedan varios proyectos de ley por delante. Como la ley de ajuste fiscal, que incluye recortes tributarios, y el Plan Nacional de Desarrollo.
Es decir, las labores de los contratistas “para brindar soporte legislativo y enlace con el Congreso de la República” seguirán siendo necesarias, si no los mandan a dormir. Por ahora no tendrán equipo para las próximas leyes, dormido o despierto.
https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/la-historia-detras-del-error-de-hacienda-que-tumbo-el-presupuesto-de-abelardo/
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