
128 personas detenidas, 23 tiendas destrozadas y múltiples incendios marcaron una noche caótica en el centro de Barcelona.
La movilización juvenil que se organizo mediante redes sociales se salió de control entre el sábado 24 y el domingo 25 de octubre de 2026, alcanzando niveles de violencia extrema nunca vistos según los Mossos dEsquadra.
RTVE es.
El corazón de Barcelona sufrió durante el sábado por la noche los peores disturbios en años, donde se observaron barricadas ardiendo, negocios saqueados y enfrentamientos intensos entre grupos de jóvenes y los Mossos dEsquadra cerca de la plaza de Catalunya, la Rambla, el Raval y Portal de lAngel. Segun informo Euronews el domingo 25 de octubre de 2026, el saldo provisional dejo al menos 128 arrestos, 23 locales atacados y numerosos fuegos en contenedores y mobiliario urbano. Convocada de forma espontánea vía TikTok y otros canales sociales, la protesta se descontroló apenas pasada las nueve y duró hasta las tres de la madrugada, cuando los Mossos lograron restablecer la normalidad.
Unos 600 jóvenes se reunieron según la policía autonómica catalana, quienes agrupados cerca de varios puntos neurálgicos del centro, atacaron y saquearon 14 comercios de la capital.
La gran parte de locales afectados eran tiendas de telefonía, ópticas, perfumerías o pequeños establecimientos de moda que están entre plaza Catalunya y plaza Universitat.
Aprovechando la confusión y que los servicios de emergencia estaban saturados, los atracadores se metieron a los locales, rompieron escaparates y sustrajeron mercancía.
Las imágenes que grabaron los Mossos y testigos presenciales muestran a decenas de jóvenes que corren entre las barricadas con fuego llevando todo tipo de productos en sus manos. Para los Mossos d’Esquadra, estos sucesos han sido catalogados como violencia extrema, admitiendo que la intensidad y magnitud del conflicto les tomo por sorpresa. Fuentes policiales, citadas en la Deutsche Welle, explicaron que los disturbios se propagaron mediante TikTok, siendo esta convocatoria totalmente distinta a las protestas habituales; no fue organizada por grupos políticos, pues se gestó espontáneamente entre usuarios. Los organizadores, según cuentan los Mossos, carecían de liderazgo claro o ideología definida, lo cual dificulto la prevención del caos y la identificación posterior de culpables. La velocidad de la convocatoria en redes permitió que cientos de jóvenes se concentraran en menos de una hora, iniciando así una cadena de disturbios que duró toda la madrugada. Las imágenes de los enfrentamientos y edificios públicos vandalizados recorrieron el mundo en solo horas. Importantes cabeceras europeas como Euronews, la BBC, Le Monde junto al Corriere della Sera, documentaron los sucesos en sus ediciones del domingo, contextualizándolos dentro de la ola de protestas que recorre Europa meses atrás. Resultan inevitables los paralelismos con los disturbios parisinos que dominan la actualidad continental últimamente. En Francia, las manifestaciones contra la política migratoria de Macron, la reforma laboral y la precaria situación económica han convulsionado al país galo generando una reflexión colectiva sobre el descontento social, siendo los jóvenes los protagonistas. Los incidentes de Barcelona se encuentran encuadrados en ese mismo ciclo agitado.
Los disturbios del pasado sábado son para la Generalitat de Catalunya un reto político de gran nivel. Pere Aragonès estaba en un evento dentro del Palau de la Generalitat cuando tuvo que parar su agenda para salir de urgencia ante la prensa pidiendo la máxima calma a la gente y mucha firmeza a los Mossos. Joan Ignasi Elena, conseller de Interior, a convocado a una reunión urgente este domingo por la mañana al director de los Mossos, Pere Molina, y también al alcalde Jaume Collboni para analizar estos hechos y dar una respuesta coordinada. El consistorio de Barcelona convocó para el lunes una junta de gobierno extra para evaluar los daños en comercios o mobiliario y activar las ayudas económicas a los afectados. La oposición política catalana a reaccionado de inmediato. Alejandro Fernández, quien lidera el Partido Popular de Catalunya, acusa al tripartito de tener complicidad con la violencia exigiendo comparecer a la consellera de Interior al Parlament de inmediato. Ignacio Garriga, candidato de Vox al Congreso, exige mano dura para los responsables de estos disturbios, adelantando que su formación presenta una moción al pleno del Ayuntamiento de Barcelona donde solicitan declarar zona de especial protección el centro urbano junto con el despliegue permanente de antidisturbios. Por otro lado, el Partido de los Socialistas de Catalunya reclama una respuesta institucional contundente pero también que apuesta decidida por las políticas sociales y educativas, para evitar que miles de jóvenes caigan en la desesperación. Superando las reacciones políticas del momento, los disturbios en Barcelona plantean preguntas complejas sobre si el Estado tiene capacidad de gestionar las nuevas formas de movilización social, más que nada las organizadas mediante plataformas digitales. La velocidad con la que cientos de jóvenes lograron reunirse en un centro clave de Barcelona, junto a esa falta de líderes visibles y la violencia sin sentido de los hechos, son señales que desde hace tiempo los servicios de inteligencia observan como rasgos propios de la nueva agitación social. Para el Centro Nacional de Inteligencia, estos movimientos sociales flash, llamados así en el argot, representan uno de los retos mayores a la seguridad de las democracias de occidente.
El escenario social donde ocurren tales disturbios es igual de relevante. Barcelona, al igual que otras grandes urbes europeas, vive una etapa de mucha tensión por el acceso a vivienda, el turismo masivo y también el empleo joven. La edad promedio de emancipación entre catalanes ronda los 32 años, siendo una de las más altas de Europa, mientras la tasa de paro juvenil supera el 28 por ciento en Cataluña, una cifra bastante superior a la media de la unión. A esto se suman los efectos de la inflación tras la pandemia, alquileres más caros y el empleo joven precario, factores que crearon un caldo de cultivo propicio para el agite social y para la articulación de movilizaciones espontáneas de corte reivindicativo.
El papel de redes sociales en la convocatoria y en la organización de disturbios ha vuelto a abrir el debate en España sobre la necesidad de regular plataformas digitales para evitar que se usen como instrumento de incitación a violencia. El Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, el cual está tramitando una reforma parcial de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, ha pedido a la Fiscalía General del Estado investigar los mecanismos de convocatoria de los disturbios y determinar si procede actuar contra los administradores de las cuentas de TikTok que difundieron los llamados a concentración. En TikTok el episodio supone también un reto de responsabilidad enorme pues la empresa china publicó un comunicado condenando cualquier uso de la plataforma para incitar violencia y ofreciendo su plena colaboración con las autoridades de España.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CLAUDIA VALEAN CARPA
Inventora en España desde 2022 y profesional con sólida trayectoria en liderazgo, gestión estratégica y dirección de equipos. Con experiencia internacional vinculada al ámbito de la investigación y más de 17 años de experiencia en gestión profesional y desarrollo organizativo.
Comprometida con la excelencia, la innovación y el crecimiento continuo, considero que el liderazgo se construye a través de la perseverancia, la visión estratégica y la capacidad de generar valor en cada proyecto. Destaco por mi capacidad de organización, coordinación de equipos y orientación a resultados en entornos dinámicos y de alta responsabilidad.



















