
Mientras las grandes capitales celebran la apertura de los mercados internacionales, el pulso de la economía real en las provincias periféricas del Mercosur revela una profunda y creciente preocupación por el impacto asimétrico de la liberalización comercial. En las últimas veinticuatro horas, los gobernadores y los representantes de las cámaras industriales del Norte Grande argentino y de las regiones fronterizas del sur de Brasil y Paraguay se reunieron de urgencia en la ciudad de San Salvador de Jujuy para evaluar con detenimiento los alcances del acuerdo con la Unión Europea. La conclusión unánime de este encuentro multisectorial fue de alerta máxima: las economías regionales carecen de la infraestructura logística y de los subsidios energéticos necesarios para competir en igualdad de condiciones con la avalancha de bienes de alta tecnología y productos industriales que ingresarán al mercado interno de manera progresiva bajo el amparo del nuevo marco arancelario.
La principal preocupación de los industriales fronterizos se concentra en el sector metalmecánico, la industria automotriz y la fabricación de bienes de capital, segmentos que históricamente han funcionado como importantes generadores de empleo calificado en el interior de las provincias del Mercosur. Con la entrada en vigencia provisional del tratado, las barreras aduaneras que protegían a las fábricas locales frente a los gigantes industriales de Alemania y Francia comenzarán a disolverse a lo largo de un período de transición que va de los diez a los quince años. Sin embargo, los empresarios regionales sostienen que este plazo es totalmente insuficiente si los gobiernos nacionales no implementan de forma simultánea un plan de choque integral para reducir los costos logísticos internos y la presión impositiva, factores que destruyen la competitividad de las pequeñas y medianas empresas frente a sus competidores europeos hiperespecializados.
Durante las deliberaciones en Jujuy, se analizó con especial preocupación el caso del mercado automotor regional, un entramado productivo profundamente interconectado entre Argentina y Brasil que emplea a decenas de miles de operarios de forma directa e indirecta. El acuerdo con la Unión Europea contempla la eliminación paulatina de los aranceles de importación para automóviles terminados y autopartes, los cuales se ubicaban en un elevado treinta y cinco por ciento, un blindaje histórico que permitió la supervivencia y expansión de las plantas locales durante décadas. Los industriales del Norte Grande advierten que, si no se establecen fondos de reconversión tecnológica específicos para las PyMEs autopartistas, la libre importación de componentes europeos de última generación provocará el cierre masivo de talleres metalúrgicos locales, destruyendo el tejido social de las comunidades industriales que dependen exclusivamente de esta cadena de valor.
Otro de los puntos álgidos discutidos en la cumbre fronteriza fue el impacto del tratado sobre las economías regionales extrapampeanas, dedicadas a la producción de alimentos procesados, textiles y manufacturas de origen agrícola de pequeña escala. A diferencia de los grandes terratenientes de la llanura pampeana o del Mato Grosso, que se benefician de forma inmediata por la venta masiva de granos y carne a Europa, los productores del interior deben enfrentar la competencia de los productos alimenticios europeos de alta calidad y valor agregado, como quesos finos, vinos, aceites de oliva y bebidas espirituosas, que ingresarán al Mercosur con aranceles reducidos. Los representantes provinciales exigen que se activen de inmediato las cláusulas de salvaguarda bilateral previstas en el tratado, las cuales permiten restablecer de manera temporal los aranceles de importación en caso de que se registre un aumento desproporcionado de bienes europeos que amenace con causar un daño grave a la producción nacional.
Ante este escenario de vulnerabilidad territorial, las provincias del Norte Grande han redactado un documento conjunto dirigido a los presidentes del bloque regional exigiendo la creación de un Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur reforzado, financiado en parte con los recursos y compensaciones económicas que surjan del propio intercambio con la Unión Europea. Este fondo debería destinarse de forma exclusiva a la modernización de la infraestructura del transporte de carga, incluyendo la reactivación de ramales ferroviarios fronterizos como el Ferrocarril Urquiza, y al subsidio de tasas de interés para créditos destinados a la actualización tecnológica de las fábricas locales. Los líderes regionales advierten que, si no se descentralizan los beneficios del acuerdo de libre comercio, se profundizará el histórico desequilibrio demográfico y económico de la región, concentrando la riqueza en las zonas portuarias y agrarias hiperproductivas mientras se condena al desempleo y la marginalidad a las industrias del interior.
La presión política ejercida por los gobernadores del interior promete trasladarse de inmediato a los congresos nacionales, donde se debaten las leyes complementarias de regulación y asignación de cupos de exportación e importación. Los sectores industriales regionales exigen tener voz y voto en los comités binacionales de monitoreo comercial que se conformarán en las próximas semanas entre el Mercosur y la Unión Europea para supervisar la aplicación práctica del tratado. La advertencia es clara y contundente: el libre comercio internacional no puede implementarse a expensas de la destrucción del aparato productivo local y del empleo de las provincias periféricas, y la legitimidad política de la integración regional dependerá, en última instancia, de la capacidad de los gobiernos centrales de proteger a sus industrias más vulnerables frente a los gigantes del Viejo Continente.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es un periodista brasileño, originario de Goiás, reconocido por su cobertura de temas internacionales y por su liderazgo en Prensa Mercosur, donde se desempeña como presidente y editor en jefe. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, analiza con frecuencia las relaciones diplomáticas entre el Mercosur y potencias como China. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional por la Universidad Internacional México Blanco (2020). En 2016 alcanzó notoriedad al ser repatriado de Ecuador a Brasil, junto a su familia, en una misión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB). Mantiene una sólida red de vínculos profesionales, académicos y diplomáticos en Argentina, Paraguay, Ecuador, Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, República Dominicana, México y Corea del Sur. Entre sus distinciones se cuentan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (Yuriria, Guanajuato, 25 de agosto de 2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (Ciudad de México, 13 de noviembre de 2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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