El estado brasileño de Mato Grosso, líder nacional en la producción de soja, maíz y carne bovina, podría convertirse en uno de los grandes beneficiarios del Acuerdo de Asociación entre el MERCOSUR y la Unión Europea. Un estudio elaborado por ApexBrasil, en conjunto con el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC), identifica 17 oportunidades estratégicas de exportación para productos matogrossenses con potencial de ganar competitividad en el mercado europeo gracias a la reducción progresiva de aranceles prevista en el tratado. El informe sostiene que, además de fortalecer los sectores tradicionales del agronegocio, el acuerdo abre espacio para ampliar la participación de productos con mayor valor agregado, contribuyendo a una mayor diversificación de la economía exportadora del estado.
Actualmente, Mato Grosso concentra una parte significativa de sus ventas externas en pocos productos. Durante 2025, la soja, el maíz y la carne bovina representaron aproximadamente el 71,2 % de las exportaciones estatales, reflejando una elevada dependencia del sector primario. Si bien esta especialización ha convertido al estado en una potencia agrícola mundial, también lo hace más vulnerable a las fluctuaciones de los precios internacionales, a las barreras sanitarias y a los cambios en la demanda global. El estudio considera que la apertura del mercado europeo permitirá ampliar el portafolio exportador mediante nuevos nichos comerciales vinculados tanto al agronegocio como a la agroindustria y a productos industrializados derivados de la producción agrícola.
Los analistas destacan que el verdadero impacto del acuerdo no dependerá únicamente de la eliminación gradual de los aranceles. El acceso al mercado europeo exigirá que las empresas brasileñas cumplan rigurosos estándares en materia de trazabilidad, sanidad animal, seguridad alimentaria, bienestar animal, sostenibilidad ambiental y certificaciones de calidad. La Unión Europea ha endurecido en los últimos años sus exigencias regulatorias para los productos agroalimentarios, especialmente en relación con la deforestación, el uso de insumos agrícolas y la transparencia de las cadenas de suministro. Esto obligará a productores y exportadores a invertir en innovación tecnológica, certificaciones y sistemas de monitoreo si desean aprovechar plenamente las ventajas comerciales del tratado.
Desde el punto de vista económico, especialistas consideran que el acuerdo puede transformar el perfil productivo de Mato Grosso. La posibilidad de exportar productos con mayor procesamiento industrial —en lugar de depender principalmente de materias primas— permitiría incrementar el valor agregado de las exportaciones, generar nuevos empleos y atraer inversiones hacia sectores como la agroindustria, la logística, la biotecnología y el procesamiento de alimentos. Además, la modernización de corredores ferroviarios, carreteras y terminales portuarias será un elemento clave para reducir costos logísticos y aumentar la competitividad frente a otros grandes exportadores agrícolas como Estados Unidos, Canadá y Australia.
Sin embargo, el acuerdo también genera posiciones divergentes. Organizaciones del sector agropecuario consideran que la apertura del mercado europeo representa una oportunidad histórica para ampliar las exportaciones brasileñas, especialmente en productos donde el país posee ventajas competitivas naturales. En cambio, algunos especialistas advierten que las cuotas de importación para determinados productos sensibles —como la carne bovina— y las cláusulas de salvaguardia incluidas en el tratado podrían limitar parte del potencial exportador esperado. Asimismo, sectores industriales europeos continúan expresando preocupaciones sobre el impacto que la mayor competencia de productos sudamericanos podría tener sobre sus mercados internos, lo que explica que el proceso de ratificación aún enfrente debates políticos en varios países de la Unión Europea.
Otro aspecto estratégico es que el caso de Mato Grosso forma parte de una iniciativa nacional más amplia. Estudios similares elaborados por ApexBrasil identifican oportunidades específicas para otros estados brasileños, como Santa Catarina (167 oportunidades), São Paulo (127), Mato Grosso do Sul (39) y Tocantins (9), demostrando que los beneficios del acuerdo variarán según la estructura productiva de cada región. Esta metodología busca orientar tanto a gobiernos como a empresas sobre los sectores con mayor potencial competitivo dentro del mercado europeo.
La implementación del Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea representa uno de los cambios más importantes para el comercio exterior sudamericano en las últimas décadas. Para Mato Grosso, el desafío ya no será únicamente producir más, sino producir con mayor valor agregado, sostenibilidad y capacidad de adaptación a las exigencias internacionales. Si el estado logra combinar productividad agrícola, innovación tecnológica, infraestructura moderna y cumplimiento de los estándares europeos, podrá consolidarse no solo como una potencia exportadora de materias primas, sino también como un actor relevante en las cadenas globales de alimentos y productos agroindustriales de alto valor.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
- ★Ecuador: desde Lenín Moreno hasta Daniel Noboa, una crisis de seguridad que sigue sin encontrar una salida definitiva
- ★Argentina: Matías Sotomayor llevó a Calingasta una agenda de producción, tecnología y cooperación regional
- ★Paraguay: ¿la crisis del turismo explica la reestructuración de Senatur? El Gobierno prepara la fusión con el MIC tras tres cambios de conducción
- ★Brasil: acuerdo Mercosur-EFTA prepara nueva etapa comercial con Noruega desde noviembre
- ★Mercosur: nuevas reglas cambian el despacho de cargas por carretera y exigen mayor precisión en las fronteras


