El Gobierno de Bolivia ordenó reforzar con militares, fuerzas especiales y unidades policiales la seguridad en San Ignacio de Velasco, en el departamento de Santa Cruz, después de una ola de violencia que dejó cuatro personas asesinadas a tiros entre el domingo y el lunes. La zona, ubicada en la región de la Chiquitania y próxima a la frontera con Brasil, quedó bajo un operativo especial que incluye patrullajes terrestres, controles y vigilancia mediante drones. Las autoridades investigan si los homicidios están relacionados con disputas entre organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico.
La decisión fue anunciada este martes por el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, después de que las autoridades locales solicitaran una intervención urgente ante el temor generado por los ataques. El despliegue contempla la participación de efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía, además de la unidad F10, especializada en operaciones especiales. El objetivo declarado por el Gobierno es aumentar la presencia estatal, reforzar los controles y apoyar las investigaciones sobre los responsables de los crímenes.
Los cuatro asesinatos ocurrieron en un período de poco más de 24 horas. Dos de las víctimas fueron atacadas el lunes dentro de una vivienda mientras realizaban una transmisión en vivo por TikTok para ofrecer motocicletas. De acuerdo con las primeras investigaciones difundidas por las autoridades, dos hombres extranjeros ingresaron al inmueble, tomaron fotografías de los jóvenes y posteriormente les dispararon, provocando su muerte en el lugar. La identidad de los atacantes y el móvil del doble homicidio todavía se encuentran bajo investigación.
Los otros dos homicidios se habían registrado el domingo en la misma localidad. Las cuatro víctimas fueron baleadas en sus domicilios, en una sucesión de ataques que generó alarma entre los habitantes de San Ignacio de Velasco. Las autoridades todavía deben establecer si los cuatro hechos forman parte de una misma operación criminal o si existen conexiones entre ellos. La Policía trabaja en la recopilación de testimonios, revisión de información y búsqueda de los responsables.
La violencia ha generado especial preocupación por la ubicación estratégica de San Ignacio de Velasco. La localidad se encuentra a unos 461 kilómetros al noreste de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, dentro de la Chiquitania, una extensa región del oriente boliviano que mantiene conexiones terrestres y comerciales con zonas próximas a Brasil. Aunque San Ignacio no se encuentra directamente sobre la línea fronteriza, su posición dentro de esta región convierte a la seguridad de sus rutas y caminos en un asunto de importancia para las autoridades nacionales.
El narcotráfico aparece entre las hipótesis investigadas
Las autoridades bolivianas investigan si los homicidios están relacionados con disputas entre organizaciones criminales que operan en las rutas del narcotráfico. El Gobierno ha señalado en las últimas semanas una creciente presencia de estructuras brasileñas dedicadas al tráfico de drogas y ha mencionado al Primer Comando de la Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV) en el contexto de las investigaciones sobre criminalidad transfronteriza.
No obstante, la relación concreta entre esas organizaciones y los cuatro asesinatos de San Ignacio todavía debe ser demostrada por la investigación. Las autoridades han planteado esa posibilidad como una de las líneas de trabajo, pero hasta ahora no se ha informado oficialmente de la identificación de los autores materiales ni de una resolución judicial que determine las responsabilidades.
La preocupación gubernamental se produce además después de que las fuerzas de seguridad detectaran en diferentes operativos recientes un incremento de ciudadanos extranjeros detenidos por delitos relacionados con drogas, armas de grueso calibre y transporte aéreo de cocaína. Estos antecedentes han llevado al Ejecutivo a prestar especial atención a las zonas orientales próximas a las rutas utilizadas por organizaciones criminales internacionales.
Militares y Policía trabajarán juntos
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, explicó que el despliegue busca recuperar presencia estatal en sectores donde, según el Ejecutivo, durante años el control institucional fue insuficiente. Las operaciones se realizan con patrullajes urbanos, controles en puntos considerados sensibles y utilización de drones para ampliar la vigilancia.
El Ministerio de Gobierno informó además que se solicitarán resultados inmediatos a la Policía y que se coordinarán acciones con las autoridades brasileñas. El objetivo es fortalecer el intercambio de información frente a estructuras criminales que, según las autoridades, operan a ambos lados de la frontera.
En agosto, Bolivia ya había anunciado que la Policía Federal de Brasil abriría una oficina permanente en territorio boliviano para facilitar la cooperación y el intercambio de información en la lucha contra organizaciones criminales transnacionales. Ese mecanismo adquiere ahora especial relevancia ante la situación registrada en Santa Cruz.
La población permanece bajo tensión
Los asesinatos provocaron temor entre los habitantes de San Ignacio de Velasco. El ministro de Defensa reconoció que la población se encuentra preocupada y que las autoridades locales solicitaron un refuerzo urgente de efectivos para recuperar la sensación de seguridad. El Gobierno señaló que la presencia militar se mantendrá de acuerdo con la evolución de la situación.
El presidente boliviano, Rodrigo Paz, también se refirió a los hechos y expresó solidaridad con las familias de las víctimas. El mandatario afirmó que su Gobierno enfrentará a las organizaciones criminales internacionales y vinculó el operativo con la necesidad de fortalecer las instituciones y el control estatal en las regiones afectadas por actividades ilícitas.
La dimensión de la respuesta demuestra que el Gobierno considera los hechos de San Ignacio de Velasco algo más que una sucesión aislada de homicidios. El despliegue simultáneo de Fuerzas Armadas, Policía, unidades especiales y drones busca determinar quién está detrás de los ataques y, al mismo tiempo, aumentar el control sobre una región considerada sensible por su cercanía con las rutas internacionales del crimen organizado.
Por ahora, las investigaciones continúan y no existe una conclusión definitiva sobre el móvil de los cuatro asesinatos. La prioridad de las autoridades es identificar a los autores, determinar si existe una conexión entre los casos y establecer si organizaciones criminales transfronterizas estuvieron involucradas. Mientras tanto, la presencia militar y policial se intensificó en San Ignacio de Velasco, convirtiendo a esta localidad de la Chiquitania en uno de los principales focos de seguridad de Bolivia en este momento.
Foto: EFE / Infobae
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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