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Con la presencia del gobernador Carlos Sadir y la bienvenida del intendente Dante Velazquez, La Quiaca inauguró una nueva edición de su encuentro ancestral. Productores, artesanos y comunidades andinas protagonizan una celebración que une identidad, trabajo e integración fronteriza. El público también podrá disfrutar del festival a través de la Televisión Pública.
La Quiaca volvió a reunir al mundo andino y esta vez su celebración también llegará a los hogares del país por la Televisión Pública. La apertura de una nueva edición de la Manka Fiesta convocó hoy al gobernador Carlos Sadir, al intendente anfitrión Dante Velazquez, autoridades argentinas y bolivianas, comunidades originarias, instituciones educativas, productores y visitantes. El gran protagonista fue el pueblo puneño: las familias que llegan con sus ollas, tejidos, alimentos y artesanías para mantener vivo un encuentro donde el intercambio es también memoria, afecto y pertenencia. La posibilidad de disfrutar del festival por televisión permitirá acercarse a esa riqueza cultural desde distintos puntos de la Argentina.

En su bienvenida, Velazquez puso en palabras el sentido profundo de la celebración. “Venían de los cuatro puntos cardinales trayendo lo que les sobraba en búsqueda de lo que faltaba, pero traían la solidaridad, traían las empatías, el respeto”, expresó. La descripción recuperó una práctica ancestral que sigue teniendo mucho para enseñar: detrás de cada producto hay trabajo, conocimientos y necesidades, pero también una voluntad de encontrarse. Las ollas, emblema de la Manka Fiesta, enlazan la producción artesanal con la alimentación y la vida comunitaria. En cada intercambio circulan objetos y saberes que las familias han conservado durante generaciones.
La edición también incorpora propuestas destinadas a fortalecer la producción y reconocer el patrimonio regional. El intendente destacó la exposición de camélidos y agradeció el acompañamiento del INTA, el SENASA y Desarrollo Ganadero. “No viene para hacer un ensayo de nada”, afirmó al expresar su decisión de consolidar esta actividad en el calendario local. También valoró el primer encuentro de saberes y sabores, dedicado a la cocina y los conocimientos ancestrales, y el encuentro literario internacional. La participación de la comunidad educativa acompañó ese vínculo entre generaciones: aprender de quienes preservan los oficios, las historias y las formas de producir de la Puna.

Sadir dedicó un reconocimiento especial a quienes hacen posible la fiesta. “Muchos de ellos vienen haciendo sacrificios importantes para llegar acá”, señaló sobre los productores y artesanos que recorren grandes distancias para participar. También destacó que, para algunas personas, la Manka representa la única oportunidad del año de reencontrarse. El gobernador valoró las obras municipales, entre ellas el piso flotante de la cancha de Vázquez, y elogió las instalaciones deportivas y la pileta climatizada. Al referirse al reconocimiento a los escritores locales, sostuvo que “nos tienen siempre en la memoria todo lo que es nuestra historia”.
La presencia de autoridades y comunidades de Bolivia reafirmó la dimensión integradora de La Quiaca, Puerta de América. En ese marco, ambos mandatarios vincularon la identidad comercial de la ciudad con las expectativas de la zona franca. Velazquez convocó a prepararse para una etapa de crecimiento regional y Sadir afirmó que, con ese proyecto, “La Quiaca va a tomar otra dimensión”. El gobernador sintetizó el objetivo en una expresión concreta: “más desarrollo, más trabajo para nuestra gente”. La celebración mostró una base sobre la cual construir ese futuro: productores, comerciantes, artesanos y familias con experiencia de intercambio y vínculos que atraviesan la frontera.

El intendente también recuperó la memoria ferroviaria al señalar que “el ferrocarril mismo fue el ombligo de la ciudad de La Quiaca”, y llamó a trabajar por su regreso. Su intervención enlazó patrimonio, conectividad y oportunidades para las nuevas generaciones. A la vez, expresó su aspiración de que la Manka Fiesta alcance el reconocimiento de patrimonio de la humanidad, mientras Sadir acompañó el propósito de ampliar su proyección mundial. La difusión del festival por la Televisión Pública contribuirá a que más argentinos conozcan esta celebración y a sus protagonistas, acercando al escenario nacional una expresión cultural profundamente arraigada en el norte del país.
“La Manka Fiesta ya dejó de ser de los quiaqueños, es de los puneños, es de Jujuy”, afirmó Velazquez. La apertura dejó una imagen cálida y poderosa: un pueblo que recibe, comparte y celebra lo que es. Para quienes puedan acercarse, La Quiaca ofrece el encuentro directo con sus productores, sus sabores y su cultura; para quienes estén lejos, la Televisión Pública será una ventana para disfrutar del festival. El compromiso que queda más allá de estas jornadas es acompañar durante todo el año a las familias que sostienen esa riqueza, con mejores condiciones para producir, trabajar y transmitir su legado.
La Quiaca tiene una cita con la historia: de las ollas del trueque a una nueva puerta de América
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