
Un congelador que se queda sin corriente no se convierte en charco de golpe. Primero suda, luego se ablanda, y cuando uno quiere darse cuenta el fondo ya está lleno de agua. El Ártico funciona con una lógica parecida: el deshielo de primavera no es un interruptor, sino una cuenta atrás que cada año arranca antes. Las observaciones por satélite, que llevan registrando el hielo marino desde finales de los años setenta, apuntan a que el inicio de la fusión se adelanta del orden de cuarenta días respecto a hace cuatro décadas, según el área y la forma de medirlo.
Cómo se mide cuándo empieza a derretirse algo tan grande
No hay nadie con un calendario en la banquisa. Lo que hay son satélites de microondas pasivas que «ven» a través de las nubes y de la noche polar. El hielo seco y el hielo empapado de agua emiten señales distintas, y esa diferencia permite detectar el momento en que la superficie empieza a humedecerse.
Con esas series de datos, que llevan décadas acumulándose, los científicos comparan año tras año la fecha en que cada región empieza a mostrar señales del deshielo de primavera. El resultado no es uniforme: en unas zonas el adelanto es mayor y en otras menor, y de un año a otro hay vaivenes naturales. Pero la tendencia general es clara y se mantiene en el tiempo.
¿Por qué importa tanto empezar antes?
Aquí entra en juego un detalle que parece menor y no lo es: el color. El hielo y la nieve reflejan buena parte de la luz solar que reciben, mientras que el agua oscura del océano absorbe la mayor parte. Es la misma razón por la que en verano se pasa menos calor con una camiseta blanca que con una negra.
Si la fusión arranca antes, el hielo pierde antes su capa blanca y brillante. Más superficie oscura queda expuesta durante más tiempo a un sol que, en esas latitudes, ya brilla casi sin descanso en plena temporada. Ese calor extra se almacena en el agua, retrasa la congelación del otoño y deja un hielo más fino al comienzo del invierno siguiente. Los expertos lo describen como un círculo que se retroalimenta: menos hielo, más calor absorbido, todavía menos hielo.
Hay otra consecuencia más sutil. El hielo joven, el que se forma cada invierno, es más delgado y frágil que el hielo viejo de varios años, que ha ido engordando temporada tras temporada. Y el hielo antiguo es precisamente el que más ha retrocedido desde que hay mediciones.
Un paisaje que cambia de ritmo, no solo de tamaño
Cuando se habla del Ártico se suele pensar en la extensión del hielo en septiembre, el mínimo anual. Es un dato importante, pero cuenta la historia a medias. El calendario también se ha desplazado: la temporada de aguas abiertas se alarga por los dos extremos, y eso altera el ritmo de todo lo que depende de ella.
Para el plancton, la proliferación primaveral está ligada a la luz que atraviesa el hielo y a las aguas que se abren. Para las focas anilladas, que crían en cuevas excavadas en la nieve sobre el hielo, que la nieve se derrita pronto puede comprometer esos refugios. Para los osos polares, que cazan focas desde la banquisa, un hielo que desaparece antes significa menos tiempo para acumular grasa. Son cadenas muy ajustadas a un reloj estacional, y ese reloj se está moviendo.
También hay efectos para las comunidades humanas que viven en el Ártico, que dependen del hielo para desplazarse y cazar, y para la navegación, que encuentra rutas abiertas durante más semanas al año.
Dónde seguir la evolución del hielo en tiempo real
Quien quiera comprobar todo esto sin intermediarios puede hacerlo desde casa. El Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos (NSIDC) publica gráficos de extensión del hielo marino actualizados casi a diario, con la curva del año en curso superpuesta a la media histórica. Copernicus, el programa de observación de la Unión Europea, ofrece también mapas y boletines mensuales. Basta con consultar uno de ellos a comienzos de la primavera y otra vez en verano para ver con los propios ojos cómo la línea del año actual se separa o no de la media, y entender mejor lo que significan esos cuarenta días para el deshielo de primavera.
https://www.ambientum.com/ambientum/cambio-climatico/deshielo-de-primavera-artico.asp
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