
Como el arroz ayuda en la construcción de casas del futuro.
Un equipo investigador del Instituto de Tecnología de Kanazawa Japón y en colaboración con la Politécnica de Madrid junto a la empresa EcoBuilding Materials de Valencia patentaron esta semana un nuevo material obtenido de la cascarilla del arroz, siendo ese residuo agrícola voluminoso que antes se quemaba o tiraba sin uso alguno. El producto, denominado Rice Crete, ofrece una resistencia mecánica parecida al hormigón de siempre, aunque posee una huella de carbono inferior en un 70 por ciento y un aislamiento térmico bastante superior. Sus creadores afirman que podría revolucionar la edificación sostenible, contribuyendo así de forma notable a la reducción global de gases invernadero.
El desafío enfrentado fue tanto técnico como económico. La cascara de arroz tiene cerca de un 20 por ciento de sílice, o dióxido de silicio, compuesto que procesado adecuadamente puede reemplazar a gran parte del cemento Portland tradicional. La dificultad residía en que la sílice de la cáscara aparece como forma cristalina poco reactiva, complicando así su uso directo. El equipo hispano-japonés creó un proceso termoquímico de baja temperatura, transformando esta sílice en una variedad amorfa altamente reactiva que, al combinarse con cal apagada y otros aditivos vegetales, forman un aglutinante de excelentes propiedades mecánicas. Mezclado con áridos convencionales, el resultado produce un hormigón con resistencias de hasta 35 megapascales a los 28 días, comparables al hormigón estructural estándar.
Las ventajas del RiceCrete no se limitan a su resistencia. Su densidad es cerca de 15 por ciento inferior al hormigón tradicional, reduciendo el peso de las estructuras y facilitando el transporte. Su porosidad controlada mejora el aislamiento térmico, con un coeficiente de conductividad de 0,85 frente a los 1,4 del convencional, lo que se traduce en un menor consumo energético para climatizar los edificios construidos con este material. También absorbe menos agua y muestra más resistencia ante el fuego, dos cualidades que valoran mucho en zonas con incendios forestales o inundaciones.
El impacto ambiental de este nuevo material podría ser extraordinario. La fabricación tradicional del cemento Portland causa casi el 8 por ciento de emisiones globales de CO₂, siendo de las industrias más contaminantes. Sustituir aunque sea una parte del cemento por subproductos agrícolas renovables significaría bajar esas emisiones. Los autores calculan que si se generaliza el RiceCrete en países como España, Italia, Francia o Japón, donde la cáscara de arroz sobra, se evitarían entre 30 y 50 millones de toneladas de CO₂ al año en la Unión Europea, cantidad que equivale a lo que generan todos los turismos de un país como Portugal.
El primer proyecto real con el material ya está marchando. La Generalitat Valenciana dio luz verde para edificar una estructura piloto de vivienda social en Sueca, Valencia, pleno corazón arrocero de la Albufera. Este proyecto emplea exclusivamente RiceCrete tanto en muros de carga como en forjados y detalles decorativos.
Con un presupuesto de 1,8 millones de euros, las obras arrancan en enero de 2027 y se estima terminar antes del verano de 2028. Si los resultados funcionan bien, la tecnología se exportará hacia Italia, Portugal, Japón y diversas naciones del sudeste asiático, donde el cultivo de arroz es base y abundan las cáscaras.
El sector de la construcción, históricamente conservador al adoptar nuevos materiales, ahora se muestra receptivo ante tal innovación. La patronal CNC, Confederación Nacional de la Construcción, calificó el desarrollo como un avance de enorme interés para descarbonizar el sector, y anunció que facilitarán formación para técnicos y operarios en el uso de ese nuevo material. Por otro lado, los grupos ecologistas ven con buenos ojos usar un desecho que antes se quemaba al aire libre en diversos lugares, lo cual provocaba emisiones de metano y partículas que daña la salud.
El arroz, alimento principal de media humanidad, tal vez termine siendo ese gran aliado en la pelea contra el cambio climático y la construcción de ciudades más sostenibles.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CLAUDIA VALEAN CARPA
Inventora en España desde 2022 y profesional con sólida trayectoria en liderazgo, gestión estratégica y dirección de equipos. Con experiencia internacional vinculada al ámbito de la investigación y más de 17 años de experiencia en gestión profesional y desarrollo organizativo.
Comprometida con la excelencia, la innovación y el crecimiento continuo, considero que el liderazgo se construye a través de la perseverancia, la visión estratégica y la capacidad de generar valor en cada proyecto. Destaco por mi capacidad de organización, coordinación de equipos y orientación a resultados en entornos dinámicos y de alta responsabilidad.

