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La visita prevista para el viernes 30 de octubre a Palpalá expone una contradicción del armado nacional de Axel Kicillof: ampliar su presencia territorial con dirigentes cuya trayectoria dificulta presentar una renovación provincial. El Movimiento Derecho al Futuro enfrenta una pregunta incómoda: ¿alcanza con oponerse a Milei para representar el cambio que necesita Jujuy?
Axel Kicillof prepara su llegada a Jujuy para extender el Movimiento Derecho al Futuro y fortalecer su proyección nacional hacia 2027. La agenda difundida incluye una actividad en Palpalá y un encuentro con el intendente Rubén Eduardo Rivarola, mientras su padre, el diputado y expresidente del PJ provincial Rubén Armando Rivarola, aparece como uno de los articuladores del acercamiento. El riesgo político es que Kicillof confunda disponer de una estructura anfitriona con representar una esperanza nueva. Una organización puede aportar dirigentes, convocatoria y escenario; la credibilidad para encarnar una alternativa requiere algo más.
El antecedente que condiciona esa fotografía es político e institucional. La conducción del PJ encabezada por Rivarola fue desplazada en 2023 mediante una intervención nacional que cuestionó, entre otros aspectos, el acompañamiento a la reforma constitucional impulsada por Gerardo Morales. Hoy el partido continúa sin normalización electoral: el 5 de octubre la Justicia prorrogó por sesenta días la intervención y mantuvo a Federico Prieto como interventor, con la interna suspendida. No existe una acefalía administrativa, sino una crisis de representación partidaria que sigue sin resolverse mediante el voto de sus afiliados. Desde ese lugar, presentar a uno de los protagonistas de aquella etapa como puerta de entrada del futuro exige explicaciones.
La contradicción se amplía al observar la composición de Primero Jujuy Avanza. El frente reunió a Rivarola con Carlos Haquim, Agustín Perassi y otros dirigentes; Haquim fue vicegobernador de Morales, también durante su segundo mandato. Esa trayectoria no impide construir nuevos acuerdos, pero obliga a explicar qué cambió y cuáles son las diferencias actuales con el poder provincial. Una oposición que incorpora a antiguos integrantes del oficialismo debe demostrar su autonomía con decisiones, propuestas y conductas verificables. Para Kicillof, denunciar el modelo nacional mientras evita revisar esos antecedentes locales puede convertir su visita en una operación de expansión territorial antes que en una propuesta de transformación jujeña.
También existe una dimensión económica que merece transparencia. Se conoce una declaración jurada de Rivarola correspondiente a 2019, donde informó un patrimonio superior a 2.500 millones de pesos y participaciones empresariales. Son datos históricos, que no equivalen a su patrimonio actual; Rivarola es uno de los pocos jujeños alcanzado por el aporte extraordinario a las grandes fortunas. El cuestionamiento político a realizar es: qué garantías de transparencia y prevención de conflictos de intereses ofrece una construcción que promete representar a trabajadores, familias endeudadas y sectores empobrecidos. Esa respuesta exige información pública y compromisos concretos, lo cual estan hoy es imposible.

En el plano nacional, no está resuelta la candidatura presidencial del peronismo. La suspensión de las PASO aprobada por la Ley 27.783 alcanzó solamente a 2025, mientras el Gobierno impulsa nuevas modificaciones para 2027. Si se mantienen las primarias, podrían competir diferentes expresiones y luego intentar confluir, pero ni los candidatos ni esa convergencia están asegurados. Kicillof puede construir un apoyo en Jujuy sin monopolizar al peronismo y, mucho menos, al conjunto del descontento provincial. No hay aquí una encuesta que permita ordenar rechazos personales o afirmar que todo el voto opositor pertenece a un mismo sector: esa representación deberá disputarse en las PASO.
La prueba de Palpalá será, entonces, el contenido político que deje la visita. Jujuy necesita discutir empleo privado, ingresos, endeudamiento familiar, producción, distribución de recursos y controles sobre el poder. Una alternativa creíble debe explicar cómo resolverá esos problemas y qué prácticas está dispuesta a cambiar dentro de sus propias filas. El error de Kicillof sería suponer que el rechazo a Milei absuelve automáticamente las contradicciones de sus aliados provinciales. Puede conseguir una fotografía, una estructura y un punto de apoyo para su recorrido nacional. Para despertar esperanza deberá demostrar que su derecho al futuro también incluye el derecho de los jujeños a una renovación real.
Etiquetas: Axel Kicillof, Rubén Rivarola, Palpalá, Jujuy, Movimiento Derecho al Futuro, Primero Jujuy Avanza, Partido Justicialista, peronismo, elecciones 2027, renovación política, Carlos Haquim, Gerardo Morales, análisis político
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