
El análisis más riguroso y más honesto disponible hoy sobre el estado real del Mercosur en este año histórico no viene de los comunicados celebratorios de las cancillerías ni de los discursos presidenciales en las cumbres: viene de los economistas de la CEPAL, que publicaron hoy un diagnóstico que combina el reconocimiento de los logros del bloque con una advertencia sobre los riesgos que el contexto internacional impone a su agenda de crecimiento. El informe de la CEPAL publicado este jueves señala que para el año 2026 el contexto geopolítico será desafiante. Los aranceles adicionales establecidos por Estados Unidos continuarán impactando sobre el Mercosur, con efectos heterogéneos entre sectores. A eso se suma la incertidumbre generada por los conflictos en Oriente Medio, que han elevado la volatilidad de los precios del petróleo. Esta doble presión — aranceles de Trump y volatilidad del petróleo — es el telón de fondo sobre el que el Mercosur está intentando aprovechar los beneficios del acuerdo con la UE, negociar el TLC con Canadá, avanzar en el Gasoducto Bioceánico y preparar la Cumbre del 30 de junio.
Los efectos heterogéneos de los aranceles de Trump entre sectores que la CEPAL menciona tienen implicaciones muy concretas para la distribución interna de los costos y los beneficios dentro del Mercosur. El sector automotriz — que está integrado regionalmente en una cadena de valor que cruza las fronteras de Argentina y Brasil — es el más afectado por los aranceles norteamericanos porque sus exportaciones hacia el mercado estadounidense pagan ahora el 25% adicional que Trump impuso sobre los vehículos importados. El acero y el aluminio — sectores donde Brasil y Argentina tienen capacidades exportadoras significativas — también enfrentan aranceles adicionales de entre el 25% y el 50% hacia el mercado norteamericano. El agronegocio, en cambio, está relativamente menos afectado porque sus principales destinos de exportación son China y Europa, mercados que no han impuesto restricciones arancelarias adicionales al Mercosur en el mismo período.
Esta divergencia sectorial en el impacto de los aranceles de Trump genera una presión interna dentro del Mercosur que todavía no ha sido abordada de manera explícita en ninguna reunión formal del bloque: los sectores industriales de Brasil y Argentina — automotriz, acero, aluminio, maquinaria — que pierden acceso al mercado norteamericano están buscando compensación en el mercado europeo que el acuerdo con la UE abre. Pero el mercado europeo también tiene sus propios productores que compiten con esas industrias, y el acceso preferencial que el acuerdo otorga al Mercosur en el mercado europeo tiene cronogramas de desgravación de entre 10 y 15 años que no resuelven el problema de corto plazo. El Mercosur necesita en este contexto una política industrial activa y coordinada que ayude a los sectores más afectados por los aranceles de Trump a encontrar mercados alternativos y a modernizar su capacidad productiva para competir en las condiciones del nuevo orden comercial global. Esa política industrial coordinada no existe todavía en el bloque, y la Cumbre del 30 de junio es la primera oportunidad real para comenzar a construirla.
El informe de la CEPAL también señala que el Mercosur tiene un problema estructural que el acuerdo con la UE puede exacerbar si no es acompañado de políticas activas de diversificación productiva: la concentración exportadora en commodities con bajo valor agregado. El bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se beneficia de la demanda internacional de bienes como alimentos y productos energéticos, pero necesita identificar nichos en los que agregue valor a su producción para no estancarse solo como exportador de materias primas. Esta advertencia — que la CEPAL repite desde hace tres décadas — adquiere nueva urgencia en el contexto del acuerdo con la UE, que puede generar un incentivo paradójico: si los aranceles cero solo se aplican en el corto plazo a los commodities agrícolas y minerales del Mercosur, mientras las exportaciones industriales de mayor valor agregado siguen pagando aranceles por más tiempo, el tratado puede reforzar en lugar de transformar la estructura exportadora del bloque.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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