
Ana Lucia Pineda, esposa del presidente de Colombia, Abelardo De la ESpriella – Imagen WEB
La Fundación Colombia Luz y Sonrisas, presidida por la primera dama Ana Lucía Pineda, presentó un informe sobre la administración de los recursos recaudados para atender a las víctimas del terremoto que sacudió al país el pasado 10 de agosto. El documento detalla la movilización de ayuda humanitaria, la atención a miles de damnificados y los primeros pasos de un plan de reconstrucción, en medio de los cuestionamientos sobre el destino de las donaciones.
El balance, correspondiente al periodo comprendido entre el 7 de julio y el 16 de octubre de 2026, reporta la recepción y administración de $54.589.523.791 provenientes de aportes de personas naturales y jurídicas. Según la Fundación, el 81 % de los recursos corresponde a una donación de la familia Gilinski con destinación específica.
La entidad informó que los gastos administrativos ascienden a $11.916.639 y aseguró que los recursos disponibles están sujetos a los fines establecidos por los donantes y al avance de cada proyecto. La publicación del informe busca fortalecer la transparencia y la confianza de quienes contribuyeron a la campaña Colombia, un solo corazón, iniciativa creada para convertir la solidaridad ciudadana y empresarial en asistencia concreta para las comunidades afectadas.
La presentación del balance se produjo después de las críticas y cuestionamientos sobre el manejo de las ayudas. Frente a estos señalamientos, Pineda rechazó cualquier apropiación indebida de los recursos y defendió la gestión adelantada por la Fundación.
De acuerdo con el informe, la respuesta a la emergencia se organizó en dos etapas. La primera estuvo centrada en salvaguardar vidas mediante la entrega de asistencia humanitaria, la activación de centros de acopio y el trabajo de voluntarios. La segunda se orienta a la reconstrucción, con énfasis en la planificación técnica, la seguridad de las obras y la sostenibilidad de las soluciones para las comunidades.
Las cifras consignadas en el documento dan cuenta de la magnitud de la operación solidaria: 5.652,2 toneladas de ayuda movilizadas, más de 48.000 personas atendidas y 80 municipios alcanzados. La campaña también contó con la participación de más de 1.250 voluntarios, más de 30 centros de acopio, más de 100 empresas y entidades aliadas y 24 organizaciones vinculadas a labores de transporte y logística.
La atención a las víctimas incluyó, además, acompañamiento psicológico. Según la Fundación, alrededor de 600 profesionales se sumaron como voluntarios y contribuyeron a ofrecer más de 4.500 citas virtuales para atender situaciones relacionadas con el trauma, el estrés postraumático, la ansiedad, las crisis emocionales, el duelo y las necesidades psicológicas de niños, adolescentes, padres y cuidadores.
La dimensión de la tragedia también se refleja en las cifras atribuidas a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. El informe señala más de 300 fallecidos, más de 30.000 viviendas destruidas y más de 137.000 inmuebles afectados, con consecuencias en al menos 471 municipios de 15 departamentos. El terremoto tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, el 10 de agosto.
En la etapa de reconstrucción, la Fundación anunció que seis instituciones de Cali fueron priorizadas para recibir intervenciones: el Hospital Carlos Holmes Trujillo, la IPS Meléndez, la Institución Educativa Juan Pablo II, el Instituto para Niños, Ciegos y Sordos, la Institución Educativa Eustaquio Palacios y la Institución Educativa Carlos Holguín Mallarino.
Pineda sostuvo que el proceso no se limita a la construcción o reparación de viviendas, sino que contempla infraestructura esencial para garantizar la prestación de servicios a las comunidades. La Fundación aseguró que cuenta con asesoría técnica especializada y alianzas con empresas del sector de la construcción para procurar que las obras se ejecuten en terrenos seguros y cumplan los estándares de calidad requeridos.
Los estudios y diseños de los proyectos avanzan de manera progresiva, mientras se definen las soluciones, los presupuestos y las condiciones para su ejecución. Este proceso, según la entidad, busca evitar decisiones apresuradas y asegurar que las intervenciones respondan a las necesidades de las poblaciones afectadas.
Con la publicación del balance, la Fundación Colombia Luz y Sonrisas busca mostrar el alcance de la respuesta humanitaria y el estado de los recursos recaudados. El desafío ahora será traducir la ayuda movilizada en obras verificables y resultados concretos para las familias damnificadas, mientras la transparencia, la trazabilidad de las donaciones y el cumplimiento de los compromisos continúan siendo elementos centrales para sostener la confianza pública.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS CASTAñEDA
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