
El Consejo de Seguridad debatirá si extiende las sanciones a Sudán, pues la guerra ya cumple cuatro años.
Ante 14 millones de desplazados y una crisis humanitaria devastadora, se renueva por un mes el régimen sancionador en Darfur mientras el Quinteto diplomático busca alguna salida negociada.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se prepara para debatir este mes la extensión a las sanciones contra Sudán, justo cuando la guerra civil entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido entra a su cuarto año sin que se vea una resolución. El conflicto, que ha dejado más de 14 millones de personas desplazadas, provocó la mayor crisis humanitaria del mundo y amenaza con desestabilizar todo el Cuerno de África.
De acuerdo al informe mensual del Security Council Report, el Consejo de Seguridad va recibir la sesión informativa habitual de 120 días sobre la situación en Sudán y votará una resolución para extender el régimen de sanciones 1591, lo cual incluye el embargo de armas para la región de Darfur. El pasado 11 de septiembre, el Consejo adoptó la resolución 2828 unánimemente, extendiendo el régimen hasta el 9 de octubre nada más, después de semanas negociando sobre un proyecto estadounidense que buscaba expandir el embargo de armas a toda Sudán, aplicando a todas las partes e incluyendo drones junto con tecnología de doble uso. Por las divergencias entre los miembros solo se permitió una prórroga técnica de un mes, lo que refleja divisiones profundas sobre cómo abordar el conflicto.
El bloqueo de la iniciativa estadounidense respondió a la oposición de los tres miembros africanos del Consejo —República Democrática del Congo, Liberia y Somalia— sumados a China, Pakistán y Rusia, quienes abogaban por una renovación anual limitada exclusivamente a Darfur. Pekín y Moscú argumentaron además que el proyecto de Estados Unidos sobrevaloraba el papel de los vehículos aéreos no tripulados en el conflicto así como su impacto sobre los civiles. Las divergencias entre los miembros africanos sobre cómo involucrarse con el texto complicaron todavía más las negociaciones, aunque al final presentaron ellos una serie de propuestas conjuntas. El desenlace es un régimen de sanciones bastante debilitado, algo que para muchos expertos resulta insuficiente frenando el flujo armamentístico a los beligerantes.
Un panorama militar en declive
La situación en el terreno sigue deteriorándose en varios frentes. Dentro de Kordofán del Norte, las Fuerzas Armadas Sudanesas mantienen abierto el corredor que conecta Jartum y El Obeid junto a los pueblos recuperados durante finales de julio, aunque las Fuerzas de Apoyo Rápido continúan disputando dicha vía y lanzando ataques con drones sobre El Obeid. La ciudad de El Obeid, cuya población prácticamente se ha duplicado debido a la gran afluencia de desplazados, permanece bajo un asedio; allí hay escasez de agua, un brote de cólera y son crecientes los reportes de violencia sexual. Las imágenes satelitales junto a testimonios de grupos humanitarios confirman una crisis con proporciones cada vez más graves.
Por la región del Nilo Azul, los combates intensificaron bruscamente desde que la alianza entre la RSF y el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-Norte lograra recapturar Kurmuk y Geissan a mediados de agosto. Al iniciarse septiembre, la alianza aseguró tener el control sobre las bases de Bakori junto a Sorkam. Debido a esto, las SAF reforzaron Ed Damazin, capital estatal, la cual sufrió un asalto directo el 4 de septiembre incluyendo drones de las RSF. Los analistas sugieren que los avances de dicha alianza dejó a la capital cerca del alcance rebelde. Esto agudiza las preocupaciones sobre la regionalización del conflicto ya que existen persistentes denuncias de que territorio etíope esta siendo utilizado para abastecer y lanzar operaciones RSF.
El Quinteto y la mediación
Se multiplicaron los esfuerzos de mediación sin lograr un avance definitivo. El enviado personal del secretario general para Sudán, Pekka Haavisto, visito Jartum el 6 de septiembre para tratar la desescalada, la protección de civiles y el intercambio de detenidos con el líder de las SAF, general Abdel Fattah al-Burhan, además del primer ministro transitorio Kamil El-Tayeb Idris. El Quinteto que integra la Unión Africana junto a la Unión Europea, la IGAD, la Liga de Estados Árabes y la ONU, realizó una visita oficial en Jartum del 8 al 10 de septiembre. Allí se encontraron con Al Burhan, Idris y diversos sectores civiles, mujeres y jóvenes, además del comité preparatorio formado a finales de agosto.
El día 14 de septiembre, los miembros del Consejo llevaron adelante un diálogo interactivo informal bajo el título De los Principios a la Práctica, buscando traducir compromisos de mediación a un camino civil por la paz, el cual fue organizado por Dinamarca y el Reino Unido. Las tensiones en la mediación se profundizaron al negarle Estados Unidos la visa a Al Burhan para su discurso en la Asamblea General el 25 de septiembre; fuentes sudanesas lo vincularon con una propuesta de tregua de 90 días impulsada por Washington que Jartum a rechazado. El representante sudanés pidió al secretario general António Guterres intervenir, alegando que vetar a Al Burhan violaría las obligaciones de la ONU hacia los Estados miembros. El portavoz Stéphane Dujarric señaló que Guterres está profundamente preocupado por la falta de visa y aborda el tema ante autoridades estadounidenses.
Dimensión regional creciente.
La guerra en Sudán tomó una dimensión regional cada vez más explícita. Acusaciones de involucramiento contra Etiopía, Emiratos, Egipto y Eritrea se intensificaron, pues Addis Abeba vería a las RSF como contrapeso a la alineación de las SAF con El Cairo y Asmara. Los Emiratos Árabes han sido señalados por la ONU y organismos de armar a las RSF, algo que Abu Dabi niega. Egipto, por su parte, mantiene lazos históricos con las SAF y ofrecen refugio a altos mandos militares sudaneses. Esta proliferación de actores externos complica toda negociación y amenaza con convertir a Sudán en un terreno de confrontación regional. Resulta devastadora la crisis humanitaria que enfrenta el país. Ya son más de 14 millones los desplazados por el conflicto, donde 4,5 millones han escapado a países vecinos siendo refugiados. Denuncian las organizaciones humanitarias que existen obstáculos constantes al acceso de ayuda, ataques contra el personal sanitario y reclutamiento forzado a menores. Aunque las cifras de mortalidad se complican verificar, las estimaciones conservadoras hablan sobre más de 150 000 muertos desde que inicio el conflicto en abril de 2023. Próximamente el Consejo de Seguridad aprobará la extensión por un mes del régimen de sanciones, pero eso no alterara el rumbo de la guerra. Solo un esfuerzo diplomático coordinado y sostenido, junto a una presión real sobre actores externos que alimentan el fuego, podrían abrir una vía hacia soluciones negociadas. Esa vía, por ahora, sigue cerrada.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CLAUDIA VALEAN CARPA
Inventora en España desde 2022 y profesional con sólida trayectoria en liderazgo, gestión estratégica y dirección de equipos. Con experiencia internacional vinculada al ámbito de la investigación y más de 17 años de experiencia en gestión profesional y desarrollo organizativo.
Comprometida con la excelencia, la innovación y el crecimiento continuo, considero que el liderazgo se construye a través de la perseverancia, la visión estratégica y la capacidad de generar valor en cada proyecto. Destaco por mi capacidad de organización, coordinación de equipos y orientación a resultados en entornos dinámicos y de alta responsabilidad.



















