
El ex presidente Joseph Kabila se suma a la rebelión M23 marcando un giro inesperado en la guerra del este del Congo.
Integrarse el exmandatario a la guerrilla apoyada por Ruanda, complica mucho las negociaciones de paz y agrava la crisis en una región clave por sus minerales estratégicos.
Que el ex presidente Joseph Kabila decidiera unirse al grupo M23, apoyado desde Ruanda, provocó un sismo político y militar dentro de la República Democrática del Congo según informo el International Crisis Group el 14 de octubre. La llegada de Kabila, quien gobierno el país desde 2001 hasta 2019 y conserva una extensa red de lealtades en las fuerzas armadas o la administración, pone cuesta arriba las negociaciones de paz iniciando una etapa inédita en una de las guerras mas mortíferas aunque poco visibles del mundo.
Kabila, de 55 años, se mantuvo en segundo plano luego de dejar el poder en 2019, momento donde le entrego la presidencia a Félix Tshisekedi después de unas elecciones que fueron controvertidas. Durante los años recientes, el vínculo con el sucesor se vino abajo poco a poco pues Tshisekedi lo acusaba de frenar reformas militares desde el senado y de sostener redes económicas paralelas por el este. El quiebre definitivo ocurrió en 2024 cuando a Kabila le quitaron su inmunidad y se tuvo que ir a Sudáfrica y Etiopía. Su regreso político desde el anonimato junto al M23 cambia totalmente el balance de fuerzas en el este.
El M23, mejor conocido como Movimiento 23 de marzo, es una guerrilla mayoritariamente tutsi que surgió otra vez a finales del 2021 alegando que Kinsasa incumplió los acuerdos de paz del 2009. Desde aquel momento, ha conquistado mucho territorio en las provincias de Kivu del Norte y Sur, incluyendo ciudades como Goma o Bukavu, y mantiene bajo su mando zonas mineras estratégicas de donde extraen coltán, estaño, wolframio y oro, los cuales son minerales esencial para la industria electrónica mundial. La ONU junto a Estados Unidos y otras potencias han documentado que Ruanda brinda apoyo militar al M23, aunque Kigali siempre niega eso.
Un cambio que complica la paz
La suma de Kabila al M23 trae implicaciones inmediatas en las negociaciones de paz. Antes, los intentos diplomáticos de Estados Unidos y la Unión Africana partían de la idea de que el conflicto era solo un problema entre Kinsasa y Kigali donde el M23 actuaba como brazo de Ruanda. Por la llegada de Kabila este conflicto se vuelve una guerra civil con aristas internas y externas, lo que hace el acuerdo mas difícil. Richard Moncrieff, quien dirige el proyecto de Grandes Lagos del International Crisis Group, ha dicho que la decisión del ex presidente de unirse al M23 complicara los diálogos de paz ya que añade a alguien con un peso político nacional que ningún negociador ignora.
Para Kinsasa, la presencia de Kabila en el lado rebelde supone un desafío existencial. La administración de Tshisekedi tilda esta movida de traición, señalando a Kabila por aliarse con intereses foráneos en contra de su propia nación.
Aunque el ejército intensificó sus labores en los Kivu, el panorama sigue siendo sombrío, el M23 domina los puntos clave apoyado por logística ruandesa, mientras las fuerzas congoleñas, careciendo de equipo y cohesión, luchan por conservar sus posiciones. La suma de oficiales desertores fieles a Kabila podría fracturar todavía más el mando en las FARDC.
Geopolítica de los minerales
El este del Congo posee una riqueza en recursos estratégicos difícil de igualar a nivel global. El coltán, vital para condensadores de tantalio en móviles y otros equipos médicos, se obtiene mayormente en terrenos del M23. El wolframio junto al estaño, muy abundantes aquí, son componentes fundamentales para la industria espacial y electrónica. El control de estas minas representa, desde hace años, el objetivo principal de los grupos armados locales, mientras que la presencia creciente de actores como China, Estados Unidos, Qatar y Uganda —según análisis de Rio Times Online— transformaron el conflicto congoleño en un tablero geopolítico de primer nivel.
China, dueña de una parte importante de las concesiones mineras mediante empresas tipo CMOC o Comika, mantiene perfil bajo en el conflicto aunque reforzó su cooperación militar con Kinsasa últimamente, enviando equipo y formando oficiales congoleños. Estados Unidos intenta contrarrestar esta influencia china, firmando un acuerdo en 2025 donde prevé la inversión de empresas norteamericanas en la cadena de extracción y proceso de minerales estratégicos. Qatar y Uganda mantienen intereses económicos o de seguridad en la zona, haciendo que el este del Congo se vuelve un mosaico de intereses compitiendo. La incorporación de Kabila al M23 añade una capa más de complejidad en este tablero. El rol de la comunidad internacional
Existe preocupación global ante el cambio de rumbo de Kabila. El Consejo de Seguridad ONU se reunió el pasado 29 de septiembre en una sesión sobre Congo, constatando que los acuerdos de paz no pararon los enfrentamientos. Estados Unidos, mediador entre Kinsasa y Kigali en 2025, llamó a las partes a cumplir lo pactado, aunque su capacidad de influencia se vio limitada por dar prioridad a conflictos como Ucrania o Medio Oriente. La Unión Africana convocó varias cumbres regionales sin alcanzar avances, mientras la comunidad económica de los Grandes Lagos permanece paralizada por tensiones entre Ruanda, Congo y Burundi.
La situación humanitaria resulta catastrófica. Según Naciones Unidas, hay más de 7 millones de personas desplazadas en el este congoleño, convirtiendo al conflicto en una de las crisis de desplazamiento más grave del mundo. Las organizaciones humanitarias denuncian de forma sistemática los abusos cometidos contra los civiles incluyendo reclutamiento forzado a menores violencia sexual y ejecuciones sumarias ya sea por el M23 o grupos armados que operan ahí como las Fuerzas Democráticas Aliadas de origen ugandés. La presencia del ejército de Ruanda junto a mercenarios extranjeros complica todavía mucho más la situación. La llegada de Kabila al M23 amenaza con prolongar este conflicto y profundizan el sufrimiento de la gente en una región que llevan décadas pagando el precio de su propia riqueza mineral.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CLAUDIA VALEAN CARPA
Inventora en España desde 2022 y profesional con sólida trayectoria en liderazgo, gestión estratégica y dirección de equipos. Con experiencia internacional vinculada al ámbito de la investigación y más de 17 años de experiencia en gestión profesional y desarrollo organizativo.
Comprometida con la excelencia, la innovación y el crecimiento continuo, considero que el liderazgo se construye a través de la perseverancia, la visión estratégica y la capacidad de generar valor en cada proyecto. Destaco por mi capacidad de organización, coordinación de equipos y orientación a resultados en entornos dinámicos y de alta responsabilidad.



















