La crisis hídrica que afecta a Tegucigalpa y Comayagüela entró en una nueva etapa. Las autoridades del Distrito Central anunciaron la habilitación progresiva de 15 pozos durante septiembre y octubre para reforzar el abastecimiento de agua potable, mientras los bajos niveles de las principales represas obligan a ampliar los períodos de racionamiento. Al mismo tiempo, la sequía ya está golpeando los cultivos y las fuentes de agua del sur del país, elevando la preocupación por la seguridad alimentaria y posibles problemas sanitarios.
La situación de la capital hondureña se ha deteriorado por la combinación de escasas precipitaciones y una recuperación insuficiente de sus principales reservas. Los embalses Los Laureles y La Concepción, que forman parte del sistema de abastecimiento del Distrito Central, registraban el 13 de septiembre apenas 26,74% y 25,33% de su capacidad, respectivamente. Las autoridades municipales han señalado que la capital atraviesa condiciones de sequía extrema y mantiene medidas especiales para evitar que las reservas se agoten rápidamente.
Ante este escenario, el alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, confirmó que el suministro procedente de las represas pasará de ciclos de aproximadamente nueve días a intervalos de hasta 12 días a partir del 20 de septiembre. El calendario, sin embargo, permanece sujeto al comportamiento de las lluvias. Si las precipitaciones permiten recuperar los embalses, las autoridades podrían reducir nuevamente el intervalo; si la sequía continúa, el esquema podría mantenerse o incluso endurecerse.
La estrategia de emergencia no depende únicamente de las represas. La Alcaldía y la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) trabajan en la recuperación de 41 pozos municipales que se encontraban fuera de servicio. De ese programa, el primer bloque contempla 15 fuentes, de las cuales tres ya habían sido habilitadas: una en Los Almendros, otra en la colonia La Satélite y una tercera en La Travesía. El objetivo es incorporar fuentes complementarias y disminuir la presión sobre los embalses.
La magnitud del problema también puede observarse en la distribución mediante camiones cisterna. Las autoridades municipales informaron que hasta ahora se han entregado cerca de ocho millones de galones de agua a distintos sectores, incluyendo comunidades, hospitales y centros educativos. La medida busca cubrir parcialmente las necesidades de las zonas donde la espera entre ciclos de abastecimiento resulta más prolongada.
Pero la emergencia hondureña va mucho más allá de Tegucigalpa. En el sur del país, especialmente en El Triunfo, departamento de Choluteca, la reducción de las lluvias ya está afectando directamente a los pozos, los ríos, los cultivos y la producción ganadera. Un pozo que anteriormente entregaba alrededor de 200 galones ahora produce solamente entre 60 y 70 galones, según testimonios recogidos por Infobae en la zona.
La falta de agua está provocando además un efecto dominó sobre la economía de las familias rurales. La escasez de pasto reduce la alimentación del ganado y, como consecuencia, disminuye la producción de leche. Menos leche significa también menor elaboración de queso y mantequilla y, posteriormente, menos ingresos para hogares que dependen de esa actividad. La sequía deja así de ser exclusivamente un problema ambiental y se convierte en una amenaza directa para la economía familiar.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ya comenzó a distribuir asistencia alimentaria en comunidades afectadas, con productos como harina de maíz, arroz y sardinas. Durante una visita al sur hondureño, Lena Savelli, directora regional del organismo, describió una situación marcada por ríos secos, pozos con menor capacidad y cosechas perdidas. El organismo estima que al menos 500.000 personas adicionales podrían caer en inseguridad alimentaria en Honduras como consecuencia de la falta de lluvias y del fenómeno de El Niño.
La preocupación aumenta porque perder una cosecha no significa solamente quedarse sin alimentos producidos por la propia familia. Para miles de pequeños agricultores también significa perder el ingreso que habría permitido comprar comida, pagar servicios y mantener otras actividades económicas. En algunas comunidades, la reducción del abastecimiento de agua ya pasó de varias entregas semanales a solamente una, aumentando la presión sobre las familias.
La crisis también tiene una dimensión sanitaria. Las autoridades del Distrito Central han advertido que el almacenamiento doméstico de agua durante períodos prolongados puede generar condiciones favorables para la reproducción del mosquito transmisor del dengue, por lo que se ha creado un comité interinstitucional para desarrollar acciones de prevención. El riesgo sanitario no deriva únicamente de la falta de agua, sino también de las condiciones que aparecen cuando las familias deben almacenar el recurso durante largos períodos.
El contexto climático explica parte de la situación. El sistema meteorológico hondureño CENAOS mantiene herramientas específicas para el seguimiento de la sequía y del fenómeno El Niño, debido a que este fenómeno suele intensificar y prolongar los períodos secos en departamentos como Choluteca, Valle, Francisco Morazán, La Paz, El Paraíso y Ocotepeque. Los registros históricos de CENAOS también relacionan episodios intensos de El Niño con pérdidas agrícolas, reducción de la producción ganadera y un incremento de determinados riesgos sanitarios.
Las autoridades municipales reconocen que los pozos son una solución de emergencia y no resuelven por sí solos el problema estructural del abastecimiento. UMAPS identifica entre las dificultades de largo plazo de Tegucigalpa la infraestructura envejecida, pérdidas de agua, problemas de bombeo y almacenamiento y una demanda creciente asociada con la expansión urbana. El organismo trabaja además en un proyecto de modernización que contempla nuevas presas, obras de conducción, estaciones de bombeo, tanques, sistemas de monitoreo y renovación de redes.
Entre los proyectos de mayor alcance aparece la represa San José, considerada por la Alcaldía como una obra estratégica para aumentar la capacidad futura de abastecimiento de la capital. Mientras esas soluciones estructurales requieren tiempo y recursos, los 15 pozos representan una respuesta inmediata para incorporar fuentes adicionales durante los meses críticos.
El desafío inmediato será determinar si las lluvias pueden recuperar suficientemente las reservas. Las autoridades han advertido que precipitaciones aisladas o de corta duración no necesariamente significan una recuperación real de los embalses. Por eso, el Comité Técnico del Distrito Central revisa semanalmente los indicadores disponibles para decidir si mantiene, reduce o amplía las medidas de racionamiento.
Honduras enfrenta así una crisis que comenzó con la falta de lluvia, pero que ahora atraviesa prácticamente todos los sectores esenciales: agua potable, agricultura, ganadería, alimentos, ingresos familiares y salud pública. En Tegucigalpa, la perforación y recuperación de pozos busca ganar tiempo; en el sur, la asistencia alimentaria intenta evitar que las pérdidas agrícolas se transformen en una emergencia mayor. La evolución de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para saber si el país consigue aliviar la presión sobre sus reservas o si la sequía profundiza todavía más sus consecuencias.
Foto: Oscar Ortiz Barahona / Infobae
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Honduras: Tegucigalpa prepara 15 nuevos pozos mientras la sequía amenaza el agua, los alimentos y la salud
- ★Estados Unidos: una enorme onda oceánica podría elevar el nivel del mar en California desde octubre y agravar las inundaciones
- ★Bolivia: el Gobierno contempla activar el estado de sitio ante una nueva escalada de bloqueos
- ★Bolivia: Montecristo-9 entra en fase de pruebas con una nueva tecnología para recuperar gas y reducir la dependencia de importaciones
- ★Ecuador: Noboa decreta nuevo estado de excepción y establece el tercer toque de queda de 2026


