
Desde hace 40 años, las calles de distintas ciudades argentinas se tiñen de verde, violeta y de todos los colores junto a una multitud que aprendió a encontrarse. Mujeres, lesbianas, travestis, trans, queers, intersex y personas no binaries llegan desde distintos puntos del país para hacer algo tan sencillo como profundamente político: juntarse, escucharse, discutir y decidir qué hacer con aquello que las atraviesa.
El Encuentro nació en 1986, apenas unos años después del regreso de la democracia, cuando un grupo de mujeres provenientes de diferentes espacios decidió reunirse sin una estructura partidaria que las ordenara ni una organización exclusiva que las representara. No había un nombre que alcanzara para contener lo que estaba naciendo. Había, en cambio, una certeza: era necesario encontrarse.
Entre el 23 y el 25 de mayo de 1986, alrededor de mil mujeres de distintas provincias llegaron al Centro Cultural General San Martín, en Buenos Aires. Al terminar, tomaron una decisión que marcaría para siempre la historia del movimiento: volver a reunirse al año siguiente, pero en otra provincia. En 1987, Córdoba recibió al Encuentro.
39 años después, la marea vuelve a Córdoba. Esta vez, con décadas de luchas acumuladas en el cuerpo y con la expectativa de reunir alrededor de 200 mil participantes.

El contexto tampoco es el mismo. Frente a los ataques del gobierno de Javier Milei y en diálogo con los movimientos de mujeres y diversidades que resisten en distintos lugares del mundo, el Encuentro vuelve a convertirse en territorio de disputa.
Quienes lo organizan provienen de partidos políticos, organizaciones sociales y de la sociedad civil, colectivos feministas o participan de manera independiente. No todas piensan igual ni llegan desde los mismos lugares. Esa diversidad, lejos de ser una anomalía, es parte de la historia de los Encuentros.
“En la primera asamblea fuimos 400 personas, fue impresionante”, cuenta Gimena Blanco, de la comisión organizadora y de la Campaña por la Emergencia en Violencia. “Venimos conociéndonos y eso construye la confianza en el trabajo”.
Este año, entre los debates que atravesarán las jornadas aparecen el ajuste y el recorte de las políticas de género, los retrocesos en derechos conquistados, los discursos de odio y las condiciones materiales de vida.
Algunos de los puntos que marcarán los ejes rectores del Encuentro serán la reforma laboral, que empeora las condiciones de vida de mujeres y disidencias -por ser quienes cuentan con los trabajos más informales y precarizados- y la soberanía. Por primera vez se realizará este último eje que incluye 7 talleres para debatir en torno a territorios, la deuda, la soberanía de los cuerpos y la soberanía digital.
“Frente a este contexto de gran avanzada de la inteligencia artificial, es sumamente importante poder hablar del ciberactivismo y de la soberanía digital”, explicó a El Grito del Sur Ayelen Vadillo, integrante de la comisión organizadora. “Además, muchas compañeras y compañeros a lo largo de nuestro país se organizan en defensa de la tierra y de los territorios”.
El sábado por la tarde tendrá lugar la marcha contra los transfemicidios y travesticidios, que después de años de lucha ya forma parte de la grilla del Encuentro. La movilización partirá desde Plaza Tablada hacia Arturo M. Bas y Caseros, reclamando por la vida de las compañeras asesinadas o muertas debido a la indiferencia social que las deja sin trabajo, contención ni políticas sociales.
“Las compañeras travestis y trans pidieron organizarse porque las atraviesan violencias particulares y están organizando la marcha”, continúa Gimena.
Después llegará el Festi Torta, en la Plaza Política Cultural, entre Arturo M. Bas y Caseros. También allí habrá política: bailar, encontrarse, ocupar la noche y celebrar los cuerpos que tantas veces fueron expulsados de los espacios públicos también es una forma de disputa.

Córdoba, territorio de violencia
Córdoba llega al Encuentro con una memoria reciente atravesada por casos de violencia que conmocionaron a la provincia y al país. Sus nombres estarán presentes en los reclamos de justicia y en las conversaciones de estos días.
Está Agostina Vega. Tenía 14 años cuando desapareció durante la noche del 23 de mayo de 2026, en la ciudad de Córdoba. Por el caso está detenido Claudio Barrelier, imputado por homicidio triplemente calificado por alevosía, ensañamiento y violencia de género.
“Nosotras invitamos a Córdoba antes de este caso. Pero cuando sucedió, la comisión organizadora se conmovió al igual que toda la sociedad”, agrega Eugenia.
Está también Paola Ortiz, cuya historia obliga a mirar de frente una de las formas más crueles en que el sistema puede convertir una experiencia atravesada por la pobreza, la falta de asistencia y la violencia en una condena sobre el cuerpo de una mujer.
En 2012, cuando tenía 29 años y era madre de tres hijos, Paola atravesó un parto en avalancha y sin asistencia médica en el lugar donde vivía. La bebé murió. Ella fue acusada y en 2015 recibió una condena a prisión perpetua por homicidio calificado por el vínculo.
El 2 de septiembre de 2026, el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba revisó su condena. No la absolvió, pero dejó sin efecto la perpetua y fijó una pena de 13 años, 9 meses y 26 días, equivalentes al tiempo que ya había cumplido detenida. También ordenó su liberación inmediata. Según la Comisión Organizadora, Paola podría estar presente durante el Encuentro.
“Estos hechos que trascienden también nacionalmente son ejes, los casos que también nos han vuelto a organizar y a generar en unidad un solo grito de justicia”, suma Ayelen. “En un contexto donde se pone en duda la figura del femicidio, donde se vuelve a dar batalla contra los derechos ganados en las calles, estamos ante un gran riesgo de nuestras conquistas”.

Grooming y desapariciones
El 1 de julio de 2026, una madre denunció la desaparición de su hija de 14 años en Villa de María de Río Seco, provincia de Córdoba. Lo que comenzó como una búsqueda de paradero derivó en una investigación mucho más amplia: contactos entre adolescentes y hombres adultos, posibles encuentros sexuales, pagos y situaciones de abuso.
Los allanamientos permitieron secuestrar teléfonos, mensajes, registros de GPS y otros elementos incorporados a la causa. A fines de septiembre, la investigación contaba con 18 personas acusadas, 17 detenidas y una prófuga. Entre los detenidos estuvo José Aníbal Ricardo Villarreal, quien hasta entonces trabajaba como asesor del legislador cordobés Ernesto Ramón “Cañito” Flores.
Villarreal fue imputado por delitos vinculados con grooming, abuso sexual, corrupción de menores y material de abuso sexual infantil. La investigación también incorporó una denuncia previa de 2021 por presunto abuso sexual y reducción a la servidumbre que, según la investigación periodística, había quedado en una comisaría de Villa de María de Río Seco sin ser remitida a la fiscalía correspondiente. Posteriormente, Cañito Flores renunció a su cargo.
Otro de los casos que llegó a la dimensión nacional es el de Delicia Mamani. Ella desapareció el 21 de noviembre de 2025 de su casa en Punta de Agua, Córdoba. Tenía 25 años. Había nacido en Bolivia y vivía desde pequeña en Argentina. Aquella mañana salió para tomar un colectivo hacia la ciudad de Córdoba, donde estudiaba el profesorado de Educación Primaria. Nunca llegó a clases.
Su historia también está atravesada por desigualdades que no pueden quedar fuera de la búsqueda: su familia vivía en un cortadero de ladrillos y atravesaba una situación de fuerte vulnerabilidad económica. Delicia tenía una discapacidad en una de sus manos y dificultades para caminar.
Uno de los principales sospechosos es Cancio Tencuri Flores, su cuñado, conocido como “El viajante”. Según denunció la familia, en octubre de 2025 habría reclamado una deuda y planteado que podía saldarse “con Delicia”. También sostienen que meses antes la habría llevado contra su voluntad a Mendoza para trabajar en la cosecha de uva.
En Córdoba, los nombres de Agostina, Paola, las adolescentes de Villa de María y Delicia no serán solamente nombres de causas judiciales. Serán parte de una memoria colectiva que llega al Encuentro para preguntar qué violencias se repiten, qué instituciones fallan y qué vidas quedan más expuestas cuando se cruzan el género, la edad, la pobreza, la discapacidad, la migración y la falta de redes de protección.

Encontrarse una vez más
Los Encuentros plurinacionales son espacios masivos y autoconvocados. El último, realizado en Corrientes, reunió a más de 100 mil mujeres y disidencias de todo el país. Durante tres días, talleres, marchas, actividades culturales y espacios de discusión ponen en común las preguntas que atraviesan la vida cotidiana. No hay una única voz ni una única manera de llegar. Hay diferencias, discusiones, acuerdos y desacuerdos.
Los Encuentros se definen como autónomos, autoconvocados y autofinanciados; plurales, plurinacionales y federales; democráticos y horizontales. Buscan garantizar la participación de mujeres y disidencias de distintos orígenes, migrantes y pueblos originarios, a lo largo y ancho del territorio del Abya Yala. Para organizarlos se conforma una Comisión Organizadora, que funciona a través de plenarias abiertas.
“En el Encuentro siempre se cocinan cosas que después son importantes en la agenda política nacional”, contesta Gimena cuando se le consulta por la repercusión del evento en un momento donde los feminismos son el chivo expiatorio del Gobierno.
En el mismo sentido, ambas entrevistadas coinciden que hay una búsqueda porque el Encuentro pueda marcar agenda en el 2027, año de elecciones. Frente a este contexto de odio, de vulneración de los derechos, donde se siguen generando políticas de hambreamiento al pueblo, el Encuentro se plantea como una resistencia.
“Muchos creen que solo nos juntamos a discutir y hacer talleres. Discutimos porque creemos en otra forma de hacer política y creemos que la mejor forma de hacer política es con nosotras. Pero también tenemos otros espacios de disfrute, porque creemos en que también es un hecho político el disfrute”, concluye Ayelen.
Hace 40 años, aquellas primeras mujeres llegaron a Buenos Aires sin saber exactamente qué estaban construyendo. Hoy son cientos de miles las que planean participar del evento.
https://elgritodelsur.com.ar/2026/10/el-encuentro-vuelve-a-cordoba-memoria-derechos-y-una-nueva-batalla-en-las-calles/
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