
India y Pakistán protagonizan una contienda diplomática en la ONU mientras la tensión fronteriza no cesa.
Cachemira, las aguas del Indo y el terrorismo marcan el duro cruce de ataques en la Asamblea General que exhibe un bloqueo al diálogo bilateral a pesar de ciertos rumores sobre reuniones secretas.
Diplomáticos indios y paquistaníes se enzarzaron en reproches mutuos durante la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre temas de Cachemira el tratado del Indo y el terrorismo siendo esto la muestra más reciente de la guerra diplomática entre ambas potencias nucleares asiáticas. Tal intercambio reflejado por Economic Times llega en medio de constantes fricciones en la frontera con incidentes que dejaron víctimas civiles las pasadas semanas aunque existen rumores sobre acercamientos privados para reanudar el diálogo bilateral.
El hecho más evidente de estas hostilidades ocurrió el 2 de octubre cuando fuerzas indias terminaron con la vida de dos civiles paquistaníes e hirieron a uno más en la frontera según informaron fuentes de seguridad en Pakistán citadas por Reuters. Pakistán llamó al encargado de negocios indio en Islamabad para protestar formalmente, mientras que al día siguiente la India respondió citando al diplomático paquistaní en Nueva Delhi, en otra ronda del protocolo diplomático que ambos países han institucionalizado a lo largo del tiempo. Ese incidente refleja como persiste la tensión en la Línea de Control que separa Cachemira, donde enfrentamientos periódicos sigue causando víctimas civiles y militares pese al alto al fuego formalmente vigente desde 2021.
La guerra diplomática en la ONU a sido la otra cara del deterioro bilateral. En la Asamblea General, los delegados indios y paquistaníes se intercambiaron acusaciones sobre el terrorismo, Cachemira y el tratado del Indo, siendo este el histórico acuerdo de 1960 que regula el reparto de aguas de los ríos del sistema del Indo entre los dos países. La India acusa a Pakistán de patrocinar grupos terroristas en Cachemira además de no tomar medidas contra líderes de Lashkar-e-Taiba y Jaish-e-Mohammed. Pakistán por su lado, denuncia la represión india en Cachemira tras la revisión unilateral de Nueva Delhi sobre el estatuto constitucional de la región, que perdió su autonomía durante 2019. El tratado del Indo era uno de los pocos acuerdos bilaterales que sobrevivía a las crisis, pero ahora está en entredicho luego de que India suspendió su participación temporalmente en 2025.
Rumores sobre dialogo secreto
Pese al deterioro aparente, persisten rumores de un diálogo secreto entre los dos países. Un análisis que fue publicado por Al Jazeera el 23 de mayo de 2026, sugería que India y Pakistán podrían estar preparando discretamente la reactivación del diálogo, mediante contactos no oficiales por intermediarios en terceros países, tal como Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudita. El reporte mencionaba fuentes diplomáticas que sostienen ambos gobiernos reconocen que el statu quo actual es insostenible, pues ha provocado cuatro guerras abiertas además de incontables incidentes fronterizos desde la partición de 1947, por lo que estarían buscando fórmulas para bajar la retórica y abrir canales de comunicación discretos.
Cada vez se escuchan más las voces no oficiales que impulsan el diálogo. En India, el exministro de Asuntos Exteriores Shyam Saran junto a otros diplomáticos retirados han escrito a favor de reactivar el proceso de paz, mientras que en Pakistán el ex primer ministro Shahid Khaqan Abbasi defendió públicamente la necesidad de normalizar los vínculos con Nueva Delhi. Pese a esto, los gobiernos de Narendra Modi en India y de Shehbaz Sharif en Pakistán se mantienen atrincherados públicamente en sus posturas, ya que la decisión de conservar un discurso duro responde principalmente a cálculos de política interna. Modi, cuya imagen política se edifica sobre la firmeza ante Pakistán, no se puede permitir parecer blando; mientras tanto, Sharif debe gestionar la presión del ejército paquistaní, que históricamente ha mostrado resistencia a toda concesión hacia India.
El factor económico.
Los cálculos de ambos gobiernos pesan cada vez más por el factor económico. India tiene como meta ser la tercera potencia mundial antes de 2030, y para lograr consolidar su crecimiento, necesita un entorno regional que sea estable para las inversiones. Nueva Delhi se ve obligado a mantener un gasto militar muy alto, y esto complica la integración económica del sur asiático, que a pesar de tener un gran potencial de mercado es de las regiones menos conectadas que existen. Pakistán, por otro lado, atraviesa una crisis económica tan profunda que ha tenido que pedir varios rescates al Fondo Monetario Internacional, limitando así su capacidad de mantener gastos militares elevados. Aunque la lógica económica dicta que se acerquen, las trabas políticas y militares hacen todo muy difícil. Las consecuencias de este statu quo son especialmente graves para Cachemira, una región que ambos países reclaman en su totalidad y se encuentra dividida entre las partes india y paquistaní. Por décadas los cachemires han sufrido las consecuencias del conflicto marcado por mucha militarización, abusos a derechos humanos reportados por grupos internacionales y un estancamiento económico que ha golpeado duramente al turismo, siendo este su fuente principal de ingresos históricamente. La decisión de India en 2019 al revocar el estatuto especial de Jammu y Cachemira para dividirlo en dos territorios, profundizaron el malestar local generando nuevos ciclos de protestas y represión.
El rol de la comunidad internacional
La comunidad internacional observa con preocupación las tensiones entre India y Pakistán, ambas potencias nucleares con un historial de guerras y capacidades militares modernizándose siempre. Estados Unidos mantiene una relación estratégica con India como contrapeso hacia China en el Indo pacífico, ellos ha pedido varias veces a las partes que deesscalen las tensiones reanudando el diálogo, pero su influencia resulta limitada por la negativa india ante cualquier mediación externa sobre el conflicto cachemir. China, socia de Pakistán, asumió una postura bastante más activa principalmente ante el Consejo de Seguridad de la ONU donde presentó el tema varias veces aunque fracaso debido a la oposición de India y otros miembros de occidente.
La situación en Cachemira además de las tensiones bilaterales se complica por la existencia de grupos armados que operan en la zona los cuales han sido relacionados tanto a inteligencia paquistaní como a redes terroristas transnacionales. Los ataques constantes contra fuerzas indias en Cachemira junto a choques en la Línea de Control y los incidentes fronterizos mantienen activa la dinamita de una escalada que en el peor escenario podría acabar en un conflicto abierto con consecuencias devastadoras dada la naturaleza nuclear de ambos países.
Hoy día la racionalidad de la disuasión nuclear ha logrado mantener el conflicto bajo limites manejables pero la persistencia de las tensiones sumada a la ausencia de un proceso diplomático serio hacen del sur de Asia una de las regiones mas inestables del mundo.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CLAUDIA VALEAN CARPA
Inventora en España desde 2022 y profesional con sólida trayectoria en liderazgo, gestión estratégica y dirección de equipos. Con experiencia internacional vinculada al ámbito de la investigación y más de 17 años de experiencia en gestión profesional y desarrollo organizativo.
Comprometida con la excelencia, la innovación y el crecimiento continuo, considero que el liderazgo se construye a través de la perseverancia, la visión estratégica y la capacidad de generar valor en cada proyecto. Destaco por mi capacidad de organización, coordinación de equipos y orientación a resultados en entornos dinámicos y de alta responsabilidad.



















