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El acuerdo de libre comercio entre el MERCOSUR y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) comienza a traducirse en oportunidades concretas para las empresas del bloque. Brasil publicó las reglas para utilizar las cuotas de exportación destinadas al mercado noruego, con beneficios arancelarios que comenzarán a aplicarse el 1 de noviembre de 2026. La medida incluye productos agropecuarios de interés estratégico para el comercio regional, entre ellos carne bovina, carne de pollo, miel, manzanas, trigo duro, maíz, melaza, jugo de manzana, harina de soja y caballos vivos.
La reglamentación fue establecida mediante la Portaria SECEX nº 548, de 16 de octubre, publicada en el marco de la implementación del acuerdo firmado entre el MERCOSUR y los cuatro países de la EFTA: Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein. El acuerdo fue firmado en Río de Janeiro el 16 de septiembre de 2025 y promulgado en Brasil mediante el Decreto nº 13.126, de septiembre de 2026.
Para Brasil, la aplicación ya comenzó con Islandia el 1 de octubre y comenzará con Noruega el 1 de noviembre. Suiza y Liechtenstein todavía deben completar sus respectivos procedimientos nacionales para que el acuerdo pueda aplicarse en esos mercados. La EFTA representa un mercado de aproximadamente 15 millones de habitantes y un PIB conjunto cercano a US$ 1,4 billones.
Las cuotas establecidas para noviembre y diciembre de 2026 son proporcionales a los dos últimos meses del año. Entre ellas figuran 111 toneladas de carne bovina, 33,33 toneladas de carne de pollo, 15 toneladas de miel natural, 566,67 toneladas de manzanas frescas, 1.333,33 toneladas de trigo duro, 1.666,67 toneladas de maíz, 1.583,33 toneladas de melaza de caña, 29,17 toneladas de jugo de manzana y 833,33 toneladas de harina de soja. También se establecieron contingentes para preparaciones de carne de pollo y para caballos vivos. Dentro de las cuotas correspondientes, la tarifa de importación es de 0%.
El mecanismo tendrá una característica importante para las empresas del MERCOSUR: durante 2026 no existe una distribución previa de estos volúmenes entre los países del bloque. La asignación seguirá el orden de presentación de las solicitudes ante las autoridades nacionales, siempre que exista saldo disponible y se respeten los límites establecidos para cada operación. Por lo tanto, la velocidad y la correcta presentación de los pedidos serán factores relevantes para los exportadores interesados.
En Brasil, las solicitudes deberán realizarse mediante el módulo de Licencias, Permisos, Certificados y Otros Documentos (LPCO) del Portal Único Siscomex. Una vez aprobada la licencia, la empresa dispondrá de hasta 60 días para vincularla a la Declaración Única de Exportación (DUE) y concretar la operación. Si la licencia no es utilizada dentro del plazo, el volumen reservado regresará a la cuota global para que pueda ser solicitado por otros exportadores.
La normativa también establece límites por operación. En carne bovina, por ejemplo, cada operación podrá alcanzar hasta 35 toneladas; en trigo duro, hasta 250 toneladas; y en harina de soja, hasta 250 toneladas. Para el maíz, el límite máximo por operación establecido en la norma es de 7.000 toneladas, mientras que la cuota disponible para noviembre y diciembre es de 1.666,67 toneladas.
Sin embargo, las cuotas son solamente una parte del acuerdo. El alcance comercial es considerablemente mayor: según el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil, la EFTA eliminará el 100% de los aranceles de importación correspondientes a los sectores industrial y pesquero cuando entren en vigor las disposiciones respectivas. Considerando los universos agrícola e industrial, el acceso al libre comercio alcanzará casi el 99% del valor de las exportaciones brasileñas destinadas al bloque europeo. Para Noruega, el porcentaje alcanza el 99,8%.
Del lado del MERCOSUR, aproximadamente el 97% del comercio con la EFTA será liberalizado bajo un régimen de libre comercio, mientras otro 1,2% quedará sujeto a reducciones parciales, incluidas cuotas y preferencias específicas. Para determinados productos, la eliminación progresiva de aranceles se desarrollará en períodos de cuatro, ocho, diez o quince años.
El nuevo escenario tiene importancia para todo el MERCOSUR porque las cuotas concedidas por Noruega corresponden al bloque sudamericano y no constituyen, en esta primera etapa, un contingente exclusivo para empresas brasileñas. Por eso, productores y exportadores de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay también deberán observar cómo sus respectivos gobiernos operacionalizan el acceso a estos volúmenes y cuáles serán los procedimientos nacionales para solicitar las preferencias.
Para Paraguay, el acuerdo puede resultar particularmente relevante desde la perspectiva de la diversificación de mercados. La apertura europea hacia productos agropecuarios y alimentos procesados crea un marco comercial adicional para sectores que buscan reducir su dependencia de determinados destinos tradicionales. La posibilidad concreta de aprovechar cada cuota, no obstante, dependerá de los procedimientos nacionales, las reglas de origen, la capacidad exportadora y las condiciones sanitarias y comerciales exigidas por el mercado europeo.
El acuerdo MERCOSUR–EFTA llega además en un momento de ampliación de la red comercial del bloque. La conclusión de las negociaciones con EFTA se produjo después del avance del acuerdo MERCOSUR–Singapur y de la conclusión del acuerdo de asociación entre el MERCOSUR y la Unión Europea. Para Brasil, el propio Gobierno estima que la entrada en vigor del acuerdo con EFTA incrementará en aproximadamente US$ 7.200 millones el comercio internacional amparado por acuerdos comerciales, tomando como referencia los datos de 2024.
La nueva reglamentación muestra, por tanto, que los acuerdos comerciales ya no se encuentran solamente en el terreno diplomático. A partir de noviembre, las empresas deberán transformar esas negociaciones en operaciones concretas: identificar productos, cumplir reglas de origen, solicitar las licencias, respetar las cuotas disponibles y completar correctamente los procedimientos aduaneros.
Para los países del MERCOSUR, el desafío será convertir la apertura negociada con mercados de alto poder adquisitivo en mayores exportaciones y oportunidades para sus productores. La entrada en vigor con Noruega representa una nueva etapa de ese proceso y permitirá medir, en la práctica, cuánto pueden aprovechar las empresas sudamericanas las preferencias obtenidas en las negociaciones.
Foto: Ministério do Desenvolvimento, Indústria, Comércio e Serviços (MDIC) / Divulgação
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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